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viernes. 02.12.2022

Corruptos y corrupción

Van superponiéndose los casos de corrupción a tal velocidad que el último hace olvidar el anterior...

Cada día que pasa nos desayunamos con más de lo mismo.

La verdad es que se trata de un no parar y que cuesta, cada vez más, ver la falta de contundencia frente a tanto sinvergüenza.

Y es que van superponiéndose los casos de corrupción a tal velocidad que el último hace olvidar el anterior.

Porque, en unos casos por la falta de medios de la justicia, y en todos por la falta de voluntad política y por las interferencias interesadas de quienes detentan el poder, hacen que se acumulen las instrucciones judiciales en miles y miles de folios y en causas interminables; y pocas, muy pocas, sean las que están llegando a ser juzgadas. Con lo que sigue creciendo la idea perversa de que, prácticamente casi nadie acaba en la cárcel y ninguno devuelve el dinero robado.

¡Eso no es justicia, eso es un paripé!

Les hablo desde la indignación, evidentemente. Desde la misma indignación que tiene buena parte de la ciudadanía cuando observa la vergüenza de que, después de todo el tiempo que lleva la instrucción, por ejemplo, del caso de la caja B  del Partido Popular, resulta que aparece ahora un informe de la Agencia Tributaria (dependiente del ministro Montoro) que exime de toda responsabilidad penal al PP en el caso del empleo de donaciones en negro, ilegales por pura definición,  empleadas para el pago de sobresueldos y de las reformas de la sede del Partido Popular.

Estamos sin duda, ante la versión moderna del “timo de la estampita”. Resulta que parece haber un resquicio en las leyes por el cual no se exige que las donaciones sean obtenidas de acuerdo a la ley… Con lo cual, este informe, eliminaría de un plumazo el delito fiscal del PP. ¡Así de vergonzoso!

Luego salen a decirnos que se avergüenzan, que asumen sus responsabilidades y que piden perdón…

¡Teatro, puro teatro y cinismo militante! Pero como suele decirse, en el pecado van a llevar la penitencia.

Y es que no acaban de enterarse que el cabreo y el desengaño popular son tan fuertes (para con todos ellos), que ya da igual lo que digan, lo que prometan o lo que anuncien.

No, no acaban de querer enterarse que el “chollo de los charlatanes de feria” del que echaban mano habitualmente se ha acabado, al menos para unos cuantos años. Y que cada vez más gente les está esperando con el mazo en las próximas elecciones generales, para entregar su voto a algo nuevo que sea capaz de acabar con los corruptos y con la corrupción.

Así de simple y así de sencillo. No, no le van a pedir mucho más (tampoco menos); ni grandes programas ni grandes declaraciones…

Ese va a ser el mérito de mirar para otro lado mientras quebraban las cajas. O de tantas adjudicaciones amañadas por el pago de comisiones millonarias. De la Gürtel, de la cueva de Alí Babá con los expedientes en los casos de Andalucía; de los Urdangarin, de los Blesa, Rato, Bárcenas, Puyoles  o lo último denominado como la red Púnica… Y  esto, solo es una parte de la interminable lista que han ido acumulando todos estos golfos en la actividad política de tantas instituciones.

Corruptos y corrupción