sábado 07.12.2019

Última oportunidad para las izquierdas

Las fuerzas de izquierdas tienen todavía una oportunidad, quizás la última, para conseguir un acuerdo que les permita un gobierno progresista.
Sánchez e Iglesias en una imagen de archivo.
Sánchez e Iglesias en una imagen de archivo.

No hay duda que los resultados de las elecciones han sido malos para las izquierdas y todavía más para el conjunto del sistema democrático. El ascenso de la extrema derecha hasta convertirse en la tercera fuerza política es muy preocupante. El centro derecha pierde una parte importantes de sus representantes, a pesar de la subida moderada del PP, especialmente C,s que casi desaparece por su delirante política.

Las izquierdas no salen muy bien libradas de las elecciones. El PSOE no mejora sus resultados sino que incluso pierde 3 diputados. Hay que preguntarse: ¿Por qué convocó elecciones? La actitud prepotente de Pedro Sánchez, su incapacidad para entender la necesidad de acuerdos y el hecho de que la izquierda es plural lo ha situado en una peor situación que la derivada del mes de marzo. Si el PSOE no quiere volver a ser un partido en bajada tiene que recuperar una política claramente de izquierdas, moderada pero de izquierdas, volviendo a posiciones socialdemócratas y buscando acuerdos posibles con el resto de fuerzas progresistas.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias tienen que tener muy presente que se encuentran quizás ante su última oportunidad, y desgraciadamente también la última oportunidad para el anhelo de toda la gente de izquierdas y progresista de este país

Más malos son los resultados de Unidas Podemos. Han vuelto a bajar en sus posiciones perdiendo 7 diputados. Pablo Iglesias tendría que entender cuál es el papel de la izquierda alternativa. La izquierda alternativa es minoritaria y lo será por mucho tiempo y su única posibilidad de ir transformando la realidad es intermediando acuerdos con la izquierda moderada y forzándola a posicionarse más a la izquierda. Confrontar con la izquierda moderada solo la llevaría a no conseguir ningún avance en las demandas de la sociedad. Es un grave error equiparar a la izquierda moderada del PSOE con la derecha, porque sólo mediante acuerdo con esta conseguirá hacer avanzar sus planteamientos y mejorar la realidad social.

Peor resultado ha obtenido Mas País. Errejón se ha precipitado lanzando una opción electoral poco preparada y peor realizada. Solo un ejemplo: Errejón no ha buscado en Barcelona, ni tan solo lo ha intentado, un acuerdo con un sector amplio de izquierda verde, federalista huérfano hoy de una opción política clara. Con un referente potente de esta izquierda, los resultados podrían haber sido otros. Y esto es un hecho demostrativo de lo que ha sido una campaña improvisada, mal planteada y que ha parecido una caricatura de los defectos que ya hemos visto antes en las opciones de la “nueva política”.

A pesar de todo, las fuerzas de izquierda y progresistas tienen todavía una oportunidad, quizás la última, para conseguir un acuerdo que les permita un gobierno progresista que dé respuestas a las necesidades reales de las clases trabajadoras y de los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Hay que tener en cuenta que otro fracaso puede provocar que el discurso de la ultra-derecha pueda penetrar en sectores de las clases populares.

Hace falta un acuerdo programático de las izquierdas que sea la base de un Gobierno progresista. Este es el factor fundamental no el tipo de gobierno. Un acuerdo de legislatura, con un calendario y unos sistemas de control del cumplimiento del programa. La izquierda alternativa, UP, debe poner el acento en esto. La presencia en el Gobierno no puede ser el objetivo fundamental nunca. Las propuestas de mejorar la situación laboral, social y política del país tienen que ser los objetivos y es aquí donde hay que presionar con fuerza el acuerdo con la izquierda moderada que representa el PSOE. Todo ello sin olvidar que unas políticas de izquierdas que beneficien a las mayorías sociales son el mejor antídoto ante la ultraderecha.

Si hay un acuerdo de gobierno que puedan subscribir el PSOE, UP, Mas País-Compromís, será posible obtener mayorías estables de gobierno incorporando a otros partidos como el PNV y otros menores. E incluso no podríamos descartar una posible abstención de C's después de su grave derrota electoral, lo cual restaría importancia a la posición de ERC.

Está claro que otra alternativa como una “gran coalición” no es previsible, y menos ahora cuando el PP se ve muy presionado por VOX que ya lo ha sobrepasado en Murcia y que ha estado a poco de superarle en Andalucía. El PP no puede dejar nunca que Vox sea la principal fuerza de la oposición y con la posibilidad de en un futuro intentar desbancar al propio PP.

Las izquierdas, si quieren cumplir con su deber ante la ciudadanía, tienen que establecer un acuerdo parlamentario sí o sí. Una nueva frustración comportaría un oscuro futuro por las fuerzas de progreso, si por el contrario consiguen salir bien con un acuerdo y con un gobierno de progreso que mejore la situación de la gente sus perspectivas pueden mejorar como ya pasó después de la moción de censura. Pero Pedro Sánchez y Pablo Iglesias tienen que tener muy presente que se encuentran quizás ante su última oportunidad, y desgraciadamente también la última oportunidad para el anhelo de toda la gente de izquierdas y progresista de este país.

Por último solo una anécdota significativa. En Cataluña la candidatura de En Comú Podem ha perdido un escaño en Barcelona donde una persona de perfil soberanista encabezaba la candidatura. Por el contrario, en Girona, con un liderazgo de claro perfil federalista y de izquierdas han obtenido una nueva diputada en un territorio en principio “hostil” y derrotando a la CUP en la misma circunscripción. Algo que como hemos dicho tendría que hacer reflexionar a muchos, tanto en “los comunes” como también le hemos dicho al referirnos a Errejón.

En el conjunto del país hay mucha gente “huérfana” que vota al menos malo sin convicción. Hace falta una opción de izquierdas organizada, sin direcciones elitistas, que dé ilusión, claramente federalista, de izquierdas, con ideología, ecologista, feminista y con fuertes vínculos con el movimiento sindical y social organizado, y esto hoy es algo que lamentablemente no existe.

Última oportunidad para las izquierdas