Nuevatribuna

Pablo, sin impaciencia por favor

Podemos debe demostrar que la actuación de Pablo Iglesias en la moción de censura no fue un espejismo sino un síntoma de madurez, que hemos pasado de “asaltar los cielos” y los “sorpassos” a una política de cooperación en competencia dentro de la izquierda

La actuación de Pablo Iglesias durante la moción de censura puede ser calificada de sobresaliente. El amago de moción alternativa para hacer elecciones inmediatas hizo decidirse al PNV que veía con preocupación unas elecciones que pudieran favorecer a C,s. Sus intervenciones en el pleno fueron excelentes y su último cruce de palabras con Pedro Sánchez emplazándose ambos a ganar para la izquierda unas futuras elecciones esperanzadoras.

No hay duda que de la moción de censura salieron unos perdedores claros casi todo el ámbito de la derecha o del independentismo unilateralista más recalcitrante, el PP, C,s, Puigdemont, Torra o la CUP. Y unos vencedores claros, Pedro Sánchez y su propuesta de PSOE y Podemos.

Es por ello que son preocupantes las declaraciones quejosas de Iglesias una vez instalado el gobierno de Pedro Sánchez. Y contrastan con las más mesuradas y conciliadoras de Iñigo Errejón.

Creo que Pablo Iglesias y sus más allegados deberían hacer una reflexión estratégica y analizar adecuadamente el momento presente: 1.- Estamos ante una legislatura provisional y que durará un tiempo reducido, dada la propia correlación de fuerzas en el Parlamento; 2.- No estamos en el momento de lograr grandes transformaciones; 3.- El objetivo es llegar a una elecciones generales con un ambiente favorable para el conjunto de la izquierda; 4.- El PSOE y Podemos ni son lo mismo ni tienen una misma clientela y es posible colaborar ensanchando los votantes hacia el centro por parte del PSOE y hacia la izquierda por parte de Podemos.

Es evidente que el actual gobierno en precario de Sánchez ha logrado disminuir la crispación y crear un cierto optimismo entre la gente progresista. Esto coincide con una situación de desconcierto en las fuerzas de la derecha. El nuevo gobierno tiene un número de miembros claramente interesantes desde el titular de Exteriores a las responsables de Transición Energética o de Trabajo, personas de indudable capacidad y talante de izquierdas. Crea una cierta esperanza entre la gente progresista que hasta hace nada estaba con la moral hundida.

Lo que va a poder hacer este gobierno será tan solo ofrecer unos trazos de lo que podría ser un futuro gobierno de progreso y de izquierdas. Pero evidentemente no es este el momento de conseguir transformaciones profundas sino de dar un adelanto de lo que podrían ser. Actuar sobre temas de igualdad, de memoria histórica, revocar la reforma de pensiones del PP (especialmente el factor de sostenibilidad y que la revisión de las pensiones esté desvinculada del IPC), temas de la reforma laboral especialmente sobre la negociación colectiva, aspectos más regresivos de la ley mordaza, comenzar el dialogo sobre Catalunya, dar un nuevo marco social a la propuesta de los presupuestos del 2019, etc.

Esto es analizando la realidad política sobre lo que en el mejor de los casos se podrá actuar. Evidentemente no se podrá abarcar todas las necesidades urgentes que deben modificarse en profundidad porque la correlación de fuerzas, algo que un político debe tener siempre presente, no da para más en el momento actual.

Por tanto cabria insistir sobre Pablo Iglesias y su equipo en la necesidad de actuar de forma madura evitando salidas de tono que no es lo que la política de izquierdas necesita hoy sino una profunda responsabilidad que permita que ahora se den pasos para divisar los cambios en profundidad en una nueva legislatura con hegemonía de la izquierda.

Podemos debe demostrar que la actuación de Pablo Iglesias en la moción de censura no fue un espejismo sino un síntoma de madurez, que hemos pasado de “asaltar los cielos” y los “sorpassos” a una política de cooperación en competencia dentro de la izquierda. Es lógico demandar dialogo al gobierno pero ofreciendo una colaboración crítica en el Parlamento y en la calle.

Es pues, como demanda CCOO, un momento de exigir responsabilidad en la política especialmente a la izquierda para que desde el gobierno se pase de los “gestos a los hechos, para que de verdad se entre en una senda de cambio, igualdad y derechos”.

La moción de censura, el cambio de gobierno, debe ser para el conjunto de la izquierda, la que está en el gobierno y la que está en el Parlamento, el momento de reiniciar una nueva etapa en sus relaciones para que sea cierto el emplazamiento que Sánchez y Iglesias se hicieron mutuamente de lograr una victoria de las izquierdas en las futuras elecciones.

Sería bueno que Pablo Iglesias aprovechara el momento para establecer una relación madura con el gobierno pero no sólo con el gobierno. Es preciso que madure y mejore en su propia organización, para ello debe pasar de los enunciados a los hechos y aplicar las palabras de Grasmci a quien tanto se refiere pero que tan poco aplica cuando plantea que “las ideas no viven sin organización” y la organización debe ser el intelectual colectivo que debata y discuta y no se tenga únicamente una relación plebiscitaria.

En la misma dirección debe cambiar su relación con la izquierda social organizada y especialmente con el movimiento sindical confederal con el que hasta el momento ha existido una relación que no puede calificarse de estrecha. Debe aceptar a las organizaciones estables y estructuradas sin fiarlo todo a plataformas poco estructuradas y fácilmente utilizables por no decir manipulables.

En definitiva Pablo te pedimos que seas maduro, que no te precipites ni te impacientes. Que actúes con inteligencia preparando el futuro para conseguir conjuntamente con las otras fuerzas de la izquierda política y social un futuro donde la hegemonía sea una certeza y se puedan aplicar las políticas de cambio en toda su extensión y complejidad. Siempre desde el dialogo y el consenso entre los diversos componentes políticos y sociales de la izquierda y el progreso.