lunes 01.06.2020

Parábola del Ministro

Margallo, ministro de exteriores, nos ha regalado a primera hora de la mañana uno de esos pensamientos en que se condensa la sabiduría de parroquiano de casino de provincias años 50.

  • Noticia del 5 de Julio de 2015 :”Tras el rotundo NO ( OXI), dimite el líder de la oposición griega, Antonis Samaras
  • Día 8 de julio de 2015 , José Manuel García- Margallo declara en los pasillos del Congreso ( español): “Tsipras ha arruinado lo que Samaras había logrado en Grecia
  • Noticia del 6 de julio de 2015 : “Los bancos (españoles) deben 445 millones de euros a las Comunidades de Vecinos de toda España"

Margallo, ministro de exteriores, el mismo que en su partido pasa por ser la cabeza más preclara del gabinete Rajoy, nos ha regalado a primera hora de la mañana desde la radio (SER) uno de esos pensamientos en que se condensa la sabiduría de parroquiano de casino de provincias años 50 ( s.XX):

Bueno, vamos a ver, en una comunidad de vecinos yo lo que no puedo aparecer en la junta de la comunidad diciendo que por votación entre mis hijos y mi mujer hemos decidido que no vamos a pagar todas las cuotas que debemos, que vamos a ampliar la terraza, que vamos a.. a … a seguir sin pagar las cuotas de los años futuros y que a cambio se nos tiene que seguir dando dinero“.

Y para continuar, ahora circunstancialmente convertido en ministro de ’interiores’, su inconsciente ha hablado por él y ha casi rematado:

Pero el problema es que el ‘derecho a decidir’ no es nunca cuando uno está en comunidad…, cuando uno vive en comunidad, un derecho unilateral“ (sic ). Pura sintaxis García-Margallo.

Para terminar sentenciando:

Lo primero que hay que hacer es entender las reglas del juego y luego acatarlas, pero en primer lugar entenderlas“.

La casualidad quiso que unos segundos antes, en esa misma cadena, sin recurrir a parábola alguna, la nueva Alcaldesa de Barcelona -Ada Colau- nos había explicado muy bien su entendimiento y consecuente postura ante el “derecho a decidir”

Margallo así, casi ha logrado ponerse a la altura de su jefe, cuando siempre satisfecho con él mismo, proclama, día sí día también, la supremacía del sentido común sobre cualquier otra facultad del intelecto. Esa rara cualidad de la que sólo él y algún elegido más han sido dotados, y con la cual lo mismo se gobierna un hogar patriarcal que un continente de 400 millones de habitantes (o de “socios” en la jerga de los dotados de ese raro sentido )

Y como la gente común, que por lo general carece de ese sentido, es incapaz de entender lo que tiene delante, qué mejor cosa que recurrir a parábolas para explicar con la sencillez del ‘Maestro’ las cuestiones más intrincadas y complejas, nacionales o internacionales, incluidas las de ese su oficio sobrevenido de jefe de la diplomacia, al cual consiguió llegar Margallo en su continua y esforzada trayectoria desde sus juveniles orígenes en las JUME (Juventudes Monárquicas Españolas), allá por los años 60 del pasado siglo.

Cierto es que la parábola ministerial no estaba tan mal traída, solo que un poco simplificada, carente de algunos detalles que hubieran enriquecido algo su significado, ayudando así a un mejor entendimiento de lo que el pueblo llano no es capaz de percibir directamente.

Todo normal, una vez más en los políticos españoles vuelve a ser muy certero aquello que dijera el Don (Giulio Andreotti), en los albores de la Transición, al ser interpelado acerca de la política española: “Manca finezza”, sentenció

Y es que en la narración margallana se olvida que el airado compareciente en la junta de vecinos, no es uno cualquiera, sino al que vendieron no ha mucho, “a precios de 2006”, el “chiscón” del portero situado en el sótano, y que este nuevo inquilino además de hipotecado por esa compra, hace las veces de portero y de lo que haga falta por un sueldo “a precios de 2015”

De lo que se queja este singular habitante de un inmueble ubicado seguramente en un barrio distinguido, es de que el presidente de la Junta, con el voto a favor del resto de los comuneros – algunos quizás vecinos de renta antigua- le haya cortado a él, a su mujer y a sus hijos los suministros de luz y agua, y ello por negarse a asumir la totalidad de las cuotas impagadas por el anterior conserje, hoy desaparecido (un tal Samaras, según se ha dicho).

Y es que una vez expuestos sus argumentos ante la Junta, su enojado Presidente (¿o Presidenta?) le acaba de espetar: ya sabes, Juan, o pagas o date por desahuciado.

Y él está confuso. Fue tan solo hace dos días – el día 6- cuando había oído en la radio la noticia de la deuda de los bancos españoles …

Parábola del Ministro