sábado 31/7/21

Díselo con Marx

digaselo con marx

Para interpretar el mundo hay que darse una vuelta por el pensamiento de Karl Marx y para comenzar a cambiarlo, no sólo hay que decirlo, hay que aprender a hacerlo con Marx

Es tan acelerado el volumen de noticias que se genera cada día y tal el exceso de información que recibimos, que la masa de árboles digitales nos impide encontrar un claro donde pararnos a valorar la inmensidad del bosque, o intentar determinar el mejor camino a tomar.

Así ocurre, con cada vez mayor frecuencia, que determinadas fechas dotadas de significado y que podrían actuar como anclajes, señales, indicadores, para no perdernos en el camino, son obviadas, olvidadas y no podemos prestarles la adecuada atención.

Así ha estado a punto de pasarme con el segundo centenario del nacimiento de Carlos Marx, de no haber sido porque unos buenos amigos de izquierdas, en una de esas reuniones familiares en torno a la madre, que nunca deberíamos perder como sana costumbre española, pensaron que sería oportuno no dejar pasar la fecha y perpetraron conmemorarla con la publicación de un libro. Esta reunión privada debió producirse poco antes, o poco después, del verano pasado.

Me contaron el proyecto y dejaron pasar unos meses intentando recopilar algunos materiales y colaboradores para el proyecto. Al cabo del tiempo, ya en diciembre pasado, la cosecha era escasa. Unos pocos dibujos, algún artículo, un par de trabajos de fondo de filósofos reconocidos, muchas fotos de monumentos repartidos por el mundo dedicados a Carlos Marx, o en compañía de su socio Federico Engels, alguna foto personal del viaje de alguien de la familia al Museo dedicado a Marx en Tréveris, la ciudad natal del cumpleañero.

Decididamente había que darle un empujón. Nos pusimos manos a la obra. Pedimos artículos a cuantas mujeres y hombres se nos cruzaron por la imaginación, regamos, no llovió a gusto de todos, alguna cosecha se perdió y otras semillas cayeron en baldío. Pero llegó el tiempo de la recolección, el diseño, el enmaquetado y el envío a imprenta.

No fue exactamente el 5 de mayo, día del nacimiento de Carlos Marx, allá por 1818, pero ya tengo en mis manos el libro Dígaselo con Marx, con una original portada de Vázquez de Sola. Ya se ha presentado en alguna feria, evento, o en la proyección de la película El Joven Karl Marx en el Ciclo de Cine y Trabajo, organizado por la Fundación Sindical Ateneo 1 de Mayo y se firmarán ejemplares en la Feria del Libro de Madrid, pero la presentación oficial tendrá lugar el próximo 5 de junio en el Centro Abogados de Atocha.

Es un placer contar en el mismo libro con filósofos como Francisco Fernández Buey, economistas como Carlos Berzosa, editores como César Sánchez Seseña, o María Casas; economistas como Juan Francisco Martín Seco; Rectores como Carlos Andradas y Alejandro Tiana; sociólogos y periodistas como Isabel Benítez, o Rafael Fraguas y Teresa Aranguren; psicólogas como Marta Evelia Aparicio; arquitectos y urbanistas como Jesús Gago y Daniel Morcillo; poetas como Jorge Riechmann y Javier García Cellino; constitucionalistas como Alejandro Ruiz Huerta. Julián Ariza, Lidia Falcón, Cayo Lara, Paco Frutos, Begoña San José, Julio Anguita, Nicolás Sartorius. El inolvidable, siempre original y Hammetiano Manuel Fernández-Cuesta. Así hasta casi cuarenta autoras y autores.

Me he permitido escribir para el libro un artículo sobre Marx y la pereza, a través de su relación con su yerno, el hispano-cubano Paul Lafargue, aquel criollo que llegó para cultivar su relación con Marx y terminó llevándose a su hija Laura. También me he atrevido a relatar, casi transcribir, la experiencia de un cura que ha preferido permanecer en el anonimato, al que he impuesto el nombre de guerra de Francisco, tan clandestino como cualquiera que se precie en estos momentos en España, pero tan real como la vida misma.

Pronto podrás disfrutar de esas más de 350 páginas de imágenes y textos originales de Marx. Visiones, versiones, experiencias y variaciones profesionales sobre el marxismo. Sentimientos personales y análisis de la aportación de Marx en determinados estudios y profesiones.

Se realizarán algunos encuentros, se proyectará la película sobre el joven Marx, se emitirán algunos programas especiales y algunos conferenciantes hablarán de su figura, su pasado y presente, su historia. Algún tertuliano original le sacará de paseo. No creo que nada sobre.

Pero, si me das a elegir, me quedo con este libro de voces plurales, corales, en ocasiones discordantes, que nos permiten acercarnos desde la distancia a la figura del hombre que un día creyó que Los filósofos no han hecho más que interpretar de muchas maneras el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo. Voces que nos hablan del ayer lejano, del pasado cercano y del futuro que podemos esperar.

Todo un regalo de cumpleaños para quien acaba de traspasar la barrera de los 200 años, cargado de razón y de razones, que se resisten a desaparecer en un mundo que sustenta su globalización y sus desigualdades en el cumplimiento estricto de gran parte de sus profecías. Esas que no eran fruto del estudio de las estrellas, sino que nacieron de su capacidad de escuchar, interpretar correctamente, adivinar, las señales dibujadas en los estudios sobre La situación de la clase obrera en Inglaterra, escritos por inseparable amigo, Federico Engels.

Hoy, como ayer, para interpretar el mundo hay que darse una vuelta por el pensamiento de Karl Marx y para comenzar a cambiarlo, no sólo hay que decirlo, hay que aprender a hacerlo con Marx. Feliz cumpleaños.

Díselo con Marx