jueves 09.04.2020

La sociedad es la culpable

La sociedad no existe pero es la culpable del crimen medioambiental del Mar Menor. La Región de Murcia es tierra de libertad y de oportunidades, la nueva frontera. El medio ambiente es una oportunidad de negocio. El decreto del Mar Menor no va buscar culpables. Se trata de disparar en círculo, en todas direcciones; se trata de socializar la culpabilidad, de diluirla y endosársela a los otros, no importa a quién.

La sociedad murciana es la culpable del crimen medioambiental del Mar Menor. Todos somos culpables por acción o por omisión: mi padre por comprar con tres personas más un solar en los años setenta para construir cuatro viviendas en dos plantas, los vecinos de la acera de enfrente, los de los laterales, los de la manzana de atrás y de delante; los pescadores que lanzaban las cañas al atardecer y permanecían toda la noche en la oscuridad. Por entonces, no todo la costa era un paseo marítimo continuo, no todo el Mar Menor estaba delimitado por una orla de luces. Había espacios oscuros entre urbanizaciones, carrizales, palmeras dispersas, algarrobos, seguramente algún coche aparcado junto a la playa, que todo el mundo sabe que no era de arena (la arena llegó después y no recuerdo que la sociedad murciana la trajera del interior en cubos de plástico).

Esta gente que nos gobierna y nos habla del libre mercado y de las oportunidades de negocio, ha descubierto la sociedad. Ya dijo Thatcher que no existe tal cosa, tan solo individuos, hombres y mujeres. Solo individuos que toman decisiones racionales. Nadie mata la gallina de los huevos de oro. Solo la sociedad. Los individuos que toman decisiones racionales hacen progresar el mundo, se enriquecen y enriquecen la nación.

Luego está el estorbo ese de los espacios protegidos, de los parques naturales, de las reservas de aves y demás bichos que impiden el progreso porque limitan las actividades económicas. Si todo fuera privado, la tierra y el mar, no ocurrirían estas cosas. Si entendiéramos que los recursos naturales son ilimitables porque dependen de la decisión del mercado, y de los individuos que toman decisiones racionales, no haríamos aspavientos cuando contemplamos un mar sin vida. La naturaleza no existe. La naturaleza la define y modela el hombre en una relación económica basada en la oferta y la demanda.

Es imposible que las empresas inmobiliarias, los agricultores, o los pescadores hayan destruido el Mar Menor. Eso solo ocurre en los países de economía de planificación central. Ocurrió en la URSS, en la Europa Oriental, en China. Eran sistemas altamente ineficientes que esquilmaban los recursos, envenenaban ríos y mares. Pero esto no puede ocurrir en el libre mercado y en una democracia de calidad, no al menos como la de la Región de Murcia, que lleva progresando ininterrumpidamente desde al menos 1995 sin que nadie lo note, salvo los titulares de los medios de comunicación y las ruedas de prensa de los consejos de gobierno.

Las inmobiliarias, los agricultores o los pescadores siempre optan por decisiones racionales y no son culpables de nada. Si el Gobierno Regional les permite contaminar sin sanción alguna, ¿para qué modificar su comportamiento?, si se mira para otro lado cuando se expanden a derecha e izquierda de la autovía del Mar menor los cultivos ilegales, ¿por qué no seguirlo haciendo hasta la misma orilla del mar?. Si no hay control, si se construye en ramblas o se colmatan para roturarlas y cultivar en ellas, ¿por qué no hacerlo? Tierra de libertad y promisión.

Dinero fácil de ganar. ¡Esta maravillosa Región con una tierra fértil y un sol divino!. No busquemos culpables porque no los hay. Es la sociedad que no existe la culpable. El pescador que utiliza artes artesanales para ganarse un jornal es igual de culpable que el agricultor que oculta una desalobradora porque ambos son sociedad. Todos somos sociedad, todos somos culpables.

¡Disparen a la sociedad!.

La sociedad es la culpable