lunes 14.10.2019

Ellas por mi, y yo por ellas… todas juntas al Senado

Foto: Carmen Barrios
Foto: Carmen Barrios

He decidido participar en un proceso político presentándome al Senado en el #EquipoPabloIglesias y concurrir a las primarias de Podemos

Ana, María, Luisa, Alba, Raquel, Pepa, Alejandra, Maby, Pura, Tina, Marisol, Litzi, Carmen, Rosa, Dulcinea, Yoli, Dolores, Victoria, Natalia, Josefina, Matilde, Dina, Lola, Manuela, Mercedes, Gema, Marina, Clara, Silvia  …puedo escribir una lista interminable de mujeres que han hecho y hacen historia, mujeres que construyen, libres y luchadoras, mujeres que llevo pegadas a mi, en mi memoria y de mi mano, mujeres que me han ayudado a comprender que la tierra es nuestra y que o llegamos todas juntas entrelazadas del brazo o no llegaremos nunca.

Soy deudora de mujeres que han bruñido la lucha por la igualdad, por los derechos humanos, sociales, económicos y políticos en todas las épocas de la historia de nuestra patria. Mujeres que hoy en día han salido a llenar las calles de ilusión, decencia y esperanza. Porque fueron, somos ahora la fuerza arrolladora que va a traer un cambio revolucionario.

Soy hermana de mujeres como las cigarreras que protagonizaron la primera huelga exitosa por derechos en una fábrica en el alba de la revolución industrial; mujeres como las asturianas de las huelgas de la minería de los años sesenta, que ganaron una pelea por derechos histórica contra el franquismo; mujeres como las Espartanas de #CocacolaEnLucha, que nos acaban de demostrar recientemente que sí se puede; o como las Kellys, que han sido capaces de organizarse y plantar cara a las patronales del abuso y la habitación vacacional a precio de esclava. Reúno en mi su tradición y su sapiencia, y soy fruto de su esfuerzo, bebo de las luchas de todas ellas, de mujeres con las que estoy en deuda generacional, porque han galopado sobre los lomos de las peores bestias para proporcionarnos derechos, dignidad y esperanza.

Sin las mujeres combativas que me precedieron no soy nadie. Sin las mujeres arrojadas, valientes, rebeldes y deslenguadas que quieren hacer de este país un lugar en el que se nos respete y se escuche nuestra voz tampoco soy nada. No camino sola, voy de la mano de muchas, de miles, de millones. Pero camino organizada.

He decidido participar en un proceso político presentándome al Senado en el #EquipoPabloIglesias y concurrir a las primarias de Podemos. Considero que la casa común de la democracia hay que construirla ladrillo a ladrillo y desde los cimientos, por eso es necesario entrar en paricipa.podemos.info y votar. Con la democracia participativa somos más fuertes. Nosotras estamos obligadas a coger el testigo. Asumo la responsabilidad que me toca pensado en las anteriores y en las de ahora, y por supuesto en las que tienen que venir. Sé que el Senado es una cámara difícil, y que a priori parece destinado a entorpecer políticas de cambio, porque en la actualidad está dominado por una derecha corrupta que quiere frenar el progreso. Aspiro a cambiar esa cámara con trabajo, trabajo, trabajo… y siempre como engranaje de un fabuloso equipo.

Me propongo contribuir a hacer de esa institución un espacio en el que también se escuche la voz de las mujeres. Un lugar al que puedan acudir las mujeres de cualquier rincón de la geografía de este hermoso país de países, pleno de culturas y de diversidad,  que atienda las necesidades de respeto, igualdad y derechos que nos merecemos todas nosotras, tanto las mujeres que habitamos las ciudades como las que habitan las zonas rurales. El Senado también es una herramienta de la democracia que tenemos que conquistar para la gente.

Nosotras las mujeres sabemos lo que significa la palabra construir, nos dedicamos a tejer redes desde que el mundo comenzó a caminar. Construimos, caminamos, tejemos, reclamamos. Sin nosotras, que somos más de la mitad, es imposible construir una democracia digna de su propio nombre.

En la actualidad hay en el Senado 98 mujeres entre un total de 266 varones. Me presento al Senado con la ilusión de romper, junto con todas aquellas que me acompañan en las luchas antiguas y presentes, las fronteras de la desigualdad, tanto la de los números, como la de los hechos.

Escribo este texto con un escalofrío de emoción y de tristeza. Acabo de leer en medios digitales que Laura Luelmo, la joven profesora que desapareció hace unos días, ha sido encontrada muerta y con signos de violencia. La han asesinado. Otra vez la violencia contra las mujeres. Elena, una amiga maestra, me ha escrito por wasapp que no le han permitido disfrutar de la profesión más hermosa que existe. Me ha estremecido. Este tipo de hechos me revuelven y me espantan. Lucho y escribo, pongo palabras para explicar cómo la desigualdad en la que se nos educa crece y engendra violencia en el vientre estéril del patriarcado. Lucho y escribo con la esperanza puesta en que en un día cercano las mujeres podamos salir a pasear por cualquier lugar y a cualquier hora confiadas, sin miedo, libres, resueltas.  

Llevo el grito de #NiUnaMenos cosido a la flor de mi garganta. Siempre he creído que lo personal es político, y que si nosotras no hacemos la política, nos la hacen, y no precisamente a nuestra medida. Desde las instituciones y desde la política, con leyes y recursos, con la herramienta de la educación en igualdad, inclusiva y laica, con el desarrollo de una cultura feminista y escuchando a las mujeres que protestan en las calles y señalan el camino se puede construir un país distinto, sin violencias.

El revulsivo social de cambio real que representa el feminismo combativo, imaginativo y trabajador que muestra su rostro alegre y firme en las calles de cualquier ciudad, pueblo, aldea o pedanía de España encuentra resistencias en oscuros nostálgicos de tiempos pasados, que todavía no se han dado cuenta de que ya están muertos. Y se revuelven vociferando entre las filas de los fascistas de Vox, del PP de Casado y en los cuadros naranjas de los chicos de Rivera. Esta derecha que no ama a las mujeres es responsable de alentar una violencia que nos mata.

Me presento al Senado en el Equipo de Pablo Iglesias-Sí se puede porque esta candidatura conserva la ilusión y la autenticidad de un grupo de personas que creen en el esfuerzo compartido. Somos la garantía para seguir construyendo democracia y un presente inclusivo y con derechos que termine con todas las desigualdades, especialmente las que engendran violencia.

Carmen Barrios Corredera, fotoperiodista y escritora.

Ellas por mi, y yo por ellas… todas juntas al Senado