El cambio y la llegada de cuatro partidos fuertes con posibilidades de gobernar, parece que se ha abierto camino y según todos los analistas de los propios partidos, es así. Entender que ya no hay grandes mayorías, sino grandes consensos, es básico para comprender el entorno

Decimos los que estamos en el ámbito de la Globalización –internacionalización- de empresas y entidades, que la palabra clave para el éxito, para desaprender y volver a aprender, es la capacidad de adaptación.

En el plano empresarial, es muy obvio…y tenemos un sinfín de ejemplos a escala mundial que dan clara cuenta de este hecho. La coca cola, por ejemplo, que todos conocemos en España, no tiene la misma formulación en azúcar en España que en México, y la respuesta es que se adapta a los usos locales. El Burger, tiene diferentes complementos, en dependencia de los países en los que se vende. Si dos multinacionales que facturan más que muchos países del planeta, se adaptan a la realidad de donde se establecen, es porque a pesar de sus años de historia, de su enorme peso, están con los ojos abiertos y no caen de la soberbia de ser “líderes” mundiales.

Por otra parte, hay muchos ejemplos que sirven de paradigma para no cometer errores, en el sentido de “si las barbas de tu vecino ves cortar, pon las tuyas a remojar…”. Es el ejemplo de la mayor empresa de distribución americana que puso en venta y en oferta, en el área de deportes, miles de balones de fútbol americano en Argentina. Evidentemente, todavía están contando los balones…

La capacidad de adaptación lo es todo en el nuevo modelo de sociedad en el que vivimos, donde las redes son importantes (no esenciales). Esto no quiere decir que no se las tenga en cuenta; sería un error de libro. Pero entender que son esenciales, es pasarse de frenada. O sea, en el mundo en el que vivimos, o estás atento o no eres jugador.

Uno de los puntos importantes en la adaptación empresarial es que su producto/servicio sea claro y/o tenga un sentido específico de utilidad/necesidad/, para que se puede modular. Pero no se puede modular la esencia. Si la esencia no va, es que no tiene sentido globalizar la compañía. Hay que hacer otros análisis más bien relacionados con el momento y oportunidad del servicio/producto.

La política, no es ajena a los cambios que se producen en el mundo. Los partidos políticos no tienen una necesidad globalizadora, pues las diferentes formas de asociación internacional son los ejes en los que se enmarca (la internacional socialista, por ejemplo).

Pero no adaptarse a los cambios, en política interna, es letal. No puedo ocultar mi alegría en intentar explicar lo que ha ocurrido en España esta última semana y cómo el PSOE ha sabido reaccionar positivamente. Esto está muy en relación con la capacidad de adaptación de un partido político de 139 años de historia; a desaprender para volver a aprender. Claramente, el PSOE se está adaptando.

El primer punto de un proceso de adaptación, es tener claro lo que se quiere y en el PSOE, la discusión sobre la esencia ideológica del partido, se encajó precisamente hace un año, en las famosas primarias. Es evidente que si este punto no se hubiera resuelto, no se habría podido enfrentar a una situación como la que hemos vivido esta semana, sencillamente porque no habría tenido las herramientas necesarias para el cambio.

Hace un año, se produjo un enfrentamiento entre dos visiones cuya base ideológica era la misma; sin embargo, la entrega del gobierno –con abstención incluida- al PP, era sencillamente insoportable para la otra parte del partido, que entendía que la sociedad española había cambiado y ese hecho en sí, suponía el fin del PSOE. El Secretario General dimitió de su cargo y dejó el escaño en el parlamento, de tal forma que su credibilidad le permitía ofrecer un liderazgo claro (la reputación hoy es clave en el mundo moderno –sino que se lo pregunten a Manuel Valls, o Roseanne Barr, por poner dos ejemplos en ámbitos diferentes).

Con credibilidad –a prueba de todo (irse al paro por sus ideas, es muy fuerte como mensaje) y una base ideológica restaurada –ganadas las primarias- era evidente que se empezaba a sintonizar con la sociedad.

Regenerar

No es suficiente la base. Hay que llevar adelante un ejercicio de cambios referidos a la regeneración (unos la predican, pero no la practican). El PSOE la comenzó a dibujar en silencio –entre otras cosas, porque muchos medios de comunicación no entendían que estaba pasando en Ferraz-.

En efecto, Pedro Sánchez, con el éxito de las primarias en la mano, conforma una comisión ejecutiva Federal, con personas expertas en diferentes materias, que viven en el mundo actual, con especial énfasis en la economía verde, el medio ambiente, las nuevas tecnologías y los nuevos derechos. Este hecho, que pasó bastante inadvertido, hizo que el PSOE fuera cumpliendo su segunda “capa” de capacidad de adaptación, la regeneración. Por tanto, con una base ideológica clara, un liderazgo indiscutible internamente (no externamente, aún) y con un equipo renovado, comenzaba esta nueva etapa.

Importante matiz, que prefiero aclarar ahora. Hay jóvenes viejos, y viejos jóvenes y si uno mira la ejecutiva que sale del 39º Congreso ve personas bastantes mayores en algunas áreas, pero con ideas más actuales y progresistas que muchos jóvenes que vemos en algunas formaciones políticas de las “nuevas”.

Oportunidad

Cuando se produce una situación como la que vivimos esta semana, o se está preparado o no. El PSOE lo estaba.

Al conocerse la sentencia del caso Gürtel, los partidos no preparados para una situación “nueva” –sin capacidad de adaptación a este suceso-, no tenían ninguna capacidad de sobrevivir a ese hecho.

En el ámbito internacional, cuando se produce un hecho de cambio, las empresas o instituciones preparadas, lo asimilan; las que no, siguen –agónicamente- una inercia. Esta inercia es terrible, pues se ve desde el exterior, se intenta explicar lo que va a suceder, pero la inercia se fuerza en seguir adelante hasta que termina por consumar la debacle.

La inercia, tiene diferentes nombres: joven viejo; falta de regeneración en su estructura –lo que denominamos en el argot: “fatiga de materiales”- y la peor de todas; hacer lo que se ha hecho siempre, como respuesta a hechos nuevos (por raro que parezca, es la que más accidentados tiene la historia de la empresa moderna).

Un joven viejo, Ciudadanos, -absorto en la alegría demoscópica- no tuvo la agilidad para entender lo que estaba pasando. De hecho, al concluir la moción de censura, Albert Rivera, se fue malhumorado (lo que denota falta de elegancia en el ejercicio político/un mal perder) y un discurso posterior incendiario (que –precisamente- no era el momento). Pero ¿por qué le pasó esto a Ciudadanos? Es muy sencillo: su base ideológica no está asentada. Su producto/servicio no está maduro para la sociedad, con demasiados vaivenes: un líder que un día dice una cosa, al siguiente día otra –lo que lastra su credibilidad- y con un partido y equipo, que no sabían ni siquiera como se sustanciaba una moción de censura (inexperto). En conclusión, no estaban preparados para ver venir lo que finalmente sucedió.

El PP, simplemente siguió el camino de hacer siempre lo mismo ante hechos nuevos, que como he explicado antes, es lo que suele ocurrir a las empresas de manera más repetida en la historia reciente. En el PSOE, sabemos de este camino, pues también lo hemos recorrido hace ya años…

El entorno

Uno de los temas claves para todo proceso global, es comprender el entorno. Las telecomunicaciones, los transportes, juegan un papel esencial. Hoy, puedo compartir noticias y realidades de países que están en las antípodas de España, en tiempo real. Esto afecta de manera decisiva a concretar una forma de pensar y, por tanto, de decidir.

Las decisiones en el mundo actual pasan por la información nacional e internacional, para tomar una decisión que es local y que internacionalmente, otros medirán.

Un ejemplo que suelen utilizar los periodistas y analistas políticos es que la política española se ha italianizado, para describir la fragmentación en diferentes grupos políticos o, en el caso de España, que el bipartidismo es ya historia.

En efecto, el cambio y la llegada de cuatro partidos fuertes con posibilidades de gobernar, parece que se ha abierto camino y según todos los analistas de los propios partidos, es así. Entender que ya no hay grandes mayorías, sino grandes consensos, es básico para comprender el entorno.

Pronunciada y conocida la sentencia de la Gürtel, era evidente que la mayoría del Parlamento estaba por la labor de descabalgar al PP del Gobierno. No por apoyar al PSOE, sino por acabar por una etapa de corrupción que juega en contra de España. El PSOE no era el centro de este hecho, sino la oportunidad política de sacar al PP, legítimamente –pues la moción de censura, como la cuestión de confianza, son acciones políticas previstas constitucionalmente- y aquí, de forma sorprendente, Ciudadanos no lo vio. Seguramente la ceguera –insisto- demoscópica y la soberbia del líder enrabietado, le impidieron ver con claridad lo que todo el mundo (menos el PP –lógico-) estaba viendo, y le arrastra a trabajar la táctica como un partido político antiguo, recurrir a las viejas tácticas…

Ver al PSOE como oportunista, cuando era el único partido que cumplía con el requisito formal de presentar la moción de censura, ha sido un error formal (vamos, que esta consideración le llevó a Ciudadanos a no comprender los pasos a dar).

Hace unos meses atrás, al finalizar una tertulia en Capital Radio, los contertulios que habíamos participado (PP, Ciudadanos, Podemos y yo, por el PSOE), charlamos sobre la moción de censura de Gabilondo a Cifuentes. Indiqué al representante de Ciudadanos que les estaba pasando lo mismo que le ocurrió a Podemos en su día en la investidura fallida de Pedro Sánchez el año 2016. En aquel momento el deslumbre demoscópico llevó a Pablo Iglesias a no votar a Sánchez. Le comenté que Ciudadanos lo veía en la misma inercia; en el fondo, no entender que la corrupción ha tenido un impacto social enorme era desconocer la realidad. Ciudadanos apoyó –como hubiera hecho en el Parlamento ayer- cualquier candidato con tal que el PSOE no llegase al poder (poniendo ahí el punto y no en el reproche social).

Lamentablemente en todos los ámbitos de la vida (político, económico, empresarial, deportivo, cultural…etc.), “no hay peor ciego que el que no quiere ver” -como dice mi madre- y, nuevamente, a los hechos me remito.

Ciudadanos no lo vio venir –ni a nivel nacional ni en la Comunidad de Madrid –aunque aún está a tiempo de rectificar-. Podemos empieza a entender el proceso, lo que le hará más fuerte de cara al futuro y el PP –el origen de bastantes de estas situaciones (Murcia, Madrid y a nivel nacional) debe regenerarse, comprender lo que está ocurriendo –con un nuevo liderazgo también-, tal como le señaló el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

A los socialistas, nos queda seguir comprendiendo el mundo actual y continuar con este proceso de regeneración, en el que la constante es el cambio. Nuestro foco ahora será apoyar, con todas nuestras capacidades, el cambio que se ha producido en nuestro país.