jueves 21.11.2019

España resiste: gana el futuro

El Sr. Rivera debería tranquilizarse, transmitir una imagen más sosegada y tener mucha paciencia; su irrefrenable deseo de llegar a la presidencia del gobierno se me antoja muy improbable

El resultado de las elecciones ha supuesto un hecho incuestionable: los españoles han parado a las tres derechas que habían transmitido a lo largo de toda la campaña una imagen de intolerancia, radicalidad y nacionalismo rancio incompatible con una sociedad abierta, respetuosa con la diversidad, moderna y tolerante como en mi opinión desea una amplia mayoría social. Una derrota que no admite excusas, un fracaso en toda regla de las tres derechas (PP, Cs y Vox).

Una vez conocidos los resultados creo oportuno realizar una serie de consideraciones:

  1. Dentro del bloque de las tres derechas, el Partido Popular ha sido el gran derrotado. En mi opinión la debacle electoral sufrida aboca al Partido Popular a una refundación urgente y en consecuencia a la convocatoria de un Congreso Extraordinario.

La nueva dirección popular que surgió de la Convención tras la salida del gobierno, ha demostrado no estar a la altura exigible a un partido que aspiraba a volver a gobernar, su seguidismo a la forma de hacer política del Sr. Aznar y la Sra. Aguirre les ha llevado a una estrepitosa derrota, les ha convertido en una fuerza política extraparlamentaria en Euskadi y casi también en Cataluña  donde sólo cuenta con un diputado, es decir,  prácticamente ausente en los dos territorios históricos. El Partido Popular no es hoy una alternativa de gobierno y  creo será difícil lo sea próximamente.

  1. La irrupción de Vox con 24 diputados es ciertamente una mala noticia; no obstante, conviene resaltar que el resultado obtenido por la extrema derecha queda lejos de sus propias expectativas y auguradas por algunos tertulianos. Dicho lo anterior, sería un error no considerar suficientemente  preocupante la llegada de Vox al Congreso de los Diputados, su presencia es una señal de alarma que exige se aborden desde el próximo ejecutivo políticas inclusivas que vayan minimizando las enormes desigualdades sociales existentes, que respete la diversidad , que actúe enérgicamente en el plano laboral para avanzar hacia salarios más dignos y empleos más estables, que legisle para avanzar en derechos y libertades, que garantice la transparencia y limpieza en las actuaciones de las Instituciones Públicas; actuaciones positivas en esos campos son el antídoto para oponerse al mensaje xenófobo, rancio y reaccionario que Vox representa.
  2. Una consideración más extensa merece en mi opinión los resultados obtenidos por la formación naranja (Cs).

Discrepo de la opinión expresada por varios comentaristas y tertulianos que consideran que el resultado obtenido por la formación que ha representado los últimos años a la derecha camuflada ha supuesto un importante éxito.

La valoración del éxito o fracaso de una estrategia política debe hacerse tomando en consideración la consecución o no de los objetivos  planteados, y en ese sentido,  vayamos a los objetivos que Cs había planteado y los resultados que ha conseguido.

El Sr. Rivera y la Sra. Arrimadas han repetido hasta la saciedad que su objetivo prioritario era echar a Pedro Sánchez de  la Moncloa, consideraban que era una emergencia nacional desalojar al Partido Socialista del poder. El resultado ha sido que Pedro Sánchez seguirá en la Presidencia del Gobierno, duplicando de largo el número de los diputados naranjas y superando a esta formación en tres millones de votos. Cuando incluso después de conocer los resultados siguen hablando del peligro que supone la permanencia de Sánchez en Moncloa parecen desconocer que los españoles han considerado de manera mayoritaria que no era ninguna emergencia nacional echarle de Moncloa. Por tanto objetivo prioritario no obtenido ¿ éxito o fracaso?.

Otro objetivo manifestado por el Sr. Rivera a lo largo de toda la campaña era superar al Partido Popular en número de escaños y votos, convirtiéndose así en el líder de la oposición. Su importante aumento en número de escaños y votos le han acercado muchísimo a los resultados del Partido Popular pero, aunque por poco, no ha conseguido superarlo. Objetivo casi conseguido, ¿éxito relativo?

Me referiré ahora a otro objetivo a conseguir por el partido naranja y que habían repetido día a día, ganar o reducir a las formaciones independentistas; en este punto considero interesante hacer alguna consideración: en las últimas elecciones autonómicas Cs con Inés Arrimadas como candidata fue la fuerza más votada en Cataluña;  a pesar de ello, la joven política fue incapaz de plantear una propuesta política para Cataluña (más allá de la aplicación del artículo 155), presentándose a una sesión de investidura; los resultados de las elecciones del domingo han relegado a la formación naranja a la quinta posición en Cataluña superada por Junts per Catalunya, En Comú Podem, Partido de los socialistas de Cataluña y Esquerra Republicana que fue la fuerza más votada . Objetivo no conseguido ¿ éxito o fracaso?.

En consecuencia si a lo anterior añadimos que Cs sigue siendo un partido extraparlamentario en el País Vasco y que la pretendida regeneración democrática que prometían ha quedado muy en entredicho (por favor aclaren el pucherazo en  Castilla y León), en mi opinión el aumento importante de escaños conseguido ayer por la formación naranja supone un éxito muy matizable pues lo ha obtenido con el perfil de una derecha dura, capaz de aceptar el apoyo de la extrema derecha para acceder al gobierno como ya hizo en Andalucía, planteamiento que no haría ningún partido liberal europeo. El Sr. Rivera debería tranquilizarse, transmitir una imagen más sosegada y tener mucha paciencia; su irrefrenable deseo de llegar a la presidencia del gobierno se me antoja muy improbable.

Haré algunas consideraciones sobre los dos partidos más importantes del bloque de la izquierda a nivel nacional: Unidas Podemos y Partido Socialista Obrero español. Comenzaré por la formación morada. Es un hecho incuestionable que Unidas Podemos ha sufrido un fuerte retroceso en el número de escaños y porcentaje de votos lo que a priori podría catalogarse como un fracaso; los graves errores propios cometidos, las peleas internas que han llevado a la marcha de cualificados dirigentes y los ataques  brutales que desde su origen ha sufrido la formación desde los poderes económicos y financieros, así como la guerra sucia contra ellos llevada a cabo desde las cloacas del Estado han sido sin duda factores que explican su retroceso electoral y no repetir los resultados de 2015 y 2016. Asimismo hemos podido ver como Unidas Podemos ha realizado en mi opinión una buena campaña, su Secretario General Pablo Iglesias se ha mostrado centrado y convincente en ambos debates y ha transmitido una imagen de político riguroso y documentado, ello ha hecho posible un resultado bastante mejor que el augurado por todas las encuestas.

Repitiendo aquí lo antes expresado en relación a Cs, el partido morado se había planteado como objetivos prioritarios por un lado frenar a las tres derechas e impedir su llegada al gobierno del estado y por otro obtener una representación suficiente para poder articular un gobierno de progreso. El primer objetivo se ha conseguido y los 3.733.000 aportados por Unidas Podemos han sido importantes ¿éxito o fracaso?. El segundo objetivo a conseguir por la formación liderada por Pablo Iglesias era obtener una representación suficiente, ¿lo son los 42 diputados?. Los diputados de Unidas Podemos sumados a los obtenidos por el PSOE suponen 165 diputados que configuran un bloque potente dentro del Congreso, su viabilidad o no dependerá de la capacidad de negociación y entendimiento entre las dos formaciones de izquierda. El éxito o fracaso en la consecución de este segundo objetivo lo determinará por tanto su presencia o no en un hipotético gobierno de coalición.

Hablemos ahora del Partido Socialista Obrero español, gran triunfador en la noche electoral. Su indiscutible triunfo tras años de dolorosas derrotas, liderado por un Secretario General que supo ganar dos elecciones primarias contando con el respaldo mayoritario de los militantes, supone a mi juicio iniciar una nueva etapa que tiene que ser una continuación de la política llevada a cabo desde su acceso a la Presidencia del Gobierno tras ganar la moción de censura. Nuestro país necesita una decidida acción de gobierno encaminada a la recuperación de derechos y libertades que se han perdido por las políticas neoliberales de los gobiernos del Partido Popular, una acción de gobierno que aborde las medidas legislativas necesarias para derogar las reformas laborales anteriores, que aborde sin miedo la limpieza de las instituciones, que promueva acciones positivas para reducir con prontitud las brutales desigualdades existentes en la sociedad española, que incremente los ingresos que recibe el Estado mediante una política fiscal progresiva que haga pagar impuestos a quien no lo hace e incremente la cuantía a las grandes corporaciones, grandes empresarios y grandes fortunas, que haga todos los esfuerzos necesarios para, desde el diálogo, salir del enquistamiento de la situación en Cataluña, que aborde un blindaje de los servicios públicos esenciales, que instaure una política de vivienda que permita que los jóvenes tengan acceso a viviendas sociales con precios  de alquiler y compra asumibles en relación a nuestros niveles salariales, es decir, un programa de gobierno netamente de izquierdas que se corresponde en mi opinión con lo que desean los votantes y militantes socialistas.

España necesita un gobierno estable, en esto creo coincidimos muchos españoles; el PSOE ha conseguido un gran resultado (123 escaños) pero demasiado lejos de la mayoría absoluta y por ello los pactos se hacen necesarios. Será la dirección socialista con su Secretario General al frente quienes decidirán como materializarlos, es su legítimo derecho .Teniendo en cuenta que en menos de un mes hay elecciones autonómicas y municipales sería una gran ingenuidad creer que antes de las mismas la dirección socialista vaya a explicitar la política de pactos que quiere desarrollar. Paciencia y prudencia deben ser virtudes que ahora deben prevalecer en los actores políticos.

Dicho lo anterior, en mi opinión la mejor opción de gobierno en el momento actual del país sería un gobierno de coalición formado por PSOE y Unidas Podemos, respetando lógicamente la correlación de fuerzas existentes entre ambas formaciones; este gobierno se apoyaría en un bloque parlamentario muy potente (165 diputados) y podría sacar sin dificultades todos los proyectos de ley que el país necesita se conviertan en leyes. No deberían reproducirse anteriores errores pues no se puede perder la oportunidad de hacer realidad las transformaciones que el país necesita y que sólo serán posibles con un gobierno fuerte y progresista.  Así sea.

España resiste: gana el futuro