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miércoles. 10.08.2022

Tristezas anónimas

Desconozco si la tristeza tiene algún tipo de graduación, algo así como los delitos, que pueden ser graves, menos graves, etc. Si así fuese, me cuestiono que grado de  tristeza sufre un futbolista, famoso, rico, guapo –así se autodefine–  dado que no sufre de anonimato  y por lo que conocemos,  podría recalar en el grado mas suave de la hipotética escala.

Desconozco si la tristeza tiene algún tipo de graduación, algo así como los delitos, que pueden ser graves, menos graves, etc. Si así fuese, me cuestiono que grado de  tristeza sufre un futbolista, famoso, rico, guapo –así se autodefine–  dado que no sufre de anonimato  y por lo que conocemos,  podría recalar en el grado mas suave de la hipotética escala. Pero hay algo que diferencia la tristeza popular o famosa con la tristeza anónima, el primero puede costearse todos los gastos necesarios para combatirla, recibe apoyo popular y familiar.

Antonia, calculo ronda los 74 años, esta casada con Lorenzo que le supera en edad unos cuantos años mas, residen en su piso de toda la vida, pequeño, pero cómodo para acoger sus necesidades básicas de confort.  He tenido conocimiento que hace unos días, acudió al domicilio donde años atrás había prestado servicio como empleada de hogar, manifestó que estaba triste –  bastaba observar su rostro y escuchar su voz para confirmarlo–. Le costó arrancarse a hablar y finalmente concluyo que por ayudar a su hijo –ahora difunto–  en su día, confió su único patrimonio, a la postre su vivienda,  a la entidad bancaria de toda la vida, en un acto jurídico que apenas podía conocer su trascendencia dada su escasa cultura y en definitiva, que haciendo grandes esfuerzos para evitar perder su vivienda, cumpliendo antes con la entidad que con su vida, no disponía este mes en curso ni para adquirir alimentos básicos. Decidió acudir a esa casa antes de acudir a centros sociales, porque su tristeza de momento la quiere anónima al menos con sus escasos allegados.

Si el futbolista desea aligerar su tristeza pública, quizás con lo que obtiene de ingresos en un cuarto de hora, lo conseguiría y a buen seguro que la tristeza  anónima de Antonia desaparecería para siempre y ambos podrían compartir el hecho de haber combatido a su respectiva tristeza, sea pública o anónima.

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