jueves. 25.07.2024

Todo puede ser peor

Tendríamos que huir del falso criterio de quienes vienen a decir que el PSOE si pacta con nosotros está en la izquierda y sino está en la derecha.

Aun reconociendo que la situación es cambiante y que puede cambiar más, dependiendo de cómo evolucione la situación política y del resultado que arrojen las encuestas en estos dos próximos meses, esto es, como reaccionarán las opciones que pudieran perder escaños de repetirse las elecciones, todo apunta a que no será posible articular una solución más progresista que la que se ha dejado pasar en la reciente sesión de investidura, sin decir con ello, que esta lo fuera.

Porque si algo ha quedado claro, es que no habrá un pacto de izquierdas, por múltiples circunstancias, empezando de las propias limitaciones impuestas a Pedro Sánchez desde dentro y desde fuera de su propio partido, siguiendo por el camino ya recorrido con Ciudadanos y la reafirmación en el compromiso entre ambos tras la fallida sesión de investidura y terminando por la colérica posición de Podemos y la actitud subordinada a estos del resto de las fuerzas de la izquierda alternativa.

Los reiterados cambios de criterio del señor Iglesias, primero afirmando que no entraría en un gobierno que no presidiera para luego reclamar la vicepresidencia del mismo, negarse al dialogo con los socialistas mientras estos no cancelasen las negociaciones con Ciudadanos para después aceptarlas en la mesa a cuatro (PSOE, Podemos, IU y Compromis) y terminar marchándose de las misma de forma unilateral ante el acuerdo PSOE-Ciudadanos, únicamente pone de manifiesto el tacticismo interesado y la falta de objetivos, salvo que los mismos sean únicamente la repetición de las elecciones. Y ello, sin considerar las continuas provocaciones, malas maneras, faltas de respeto y otras actitudes de difícil aceptación por quien tendría que incluirte en el inmediato gobierno.

Si los acuerdos políticos son la conjunción de dos circunstancias, lo que políticamente se comparte y la confianza que se puede generar entre los que pactan, parece claro que en este caso, del primer ingrediente no hay tanto y del segundo absolutamente nada.

Un análisis de la realidad concreta y de los acuerdos alcanzados entre Ciudadanos y PSOE nos indicaría que hoy no es posible pactar con el PSOE otra cosa que la investidura, ni siquiera un acuerdo de legislatura y menos aún un gobierno de coalición. Izquierda Unida ha estado más acertada que Podemos a la hora de valorar lo que es posible y lo que no, de ahí las propuestas presentadas en las reuniones bilaterales con el PSOE condicionando el voto de investidura a acuerdos que den prioridad a medidas que atajen la emergencia social y la regeneración democrática, una pena que no se haya sabido o querido mantener dicha posición inicial.

Si bien un gobierno de coalición de izquierdas y además en minoría resulta imposible, no lo sería tanto, un acuerdo de investidura que estableciera compromisos que permitieran la misma, para después negociar en el marco parlamentario, una a una, la tramitación de las leyes y las iniciativas correspondientes.

Dos grandes opciones aparecen como posibles, al margen de la repetición de las elecciones, un gobierno del PP, con Rajoy o sin él, con el apoyo de Ciudadanos y la abstención del PSOE o un gobierno presidido por Pedro Sánchez, que a su vez solo se podría conformar con el acuerdo con Ciudadanos y la abstención de Podemos o alternativamente con el acuerdo con Podemos y la abstención de Ciudadanos.

Si descartamos la primera opción por indeseable, un nuevo gobierno del PP no solo representaría la ruina definitiva para los trabajadores y las clases populares sino también una profunda frustración para cuantos han luchado contra las políticas neoliberales, contra los recortes, las agresiones a los derechos y la corrupción; solo aparece como factible la segunda, esto es, un gobierno monocolor presidido por Pedro Sánchez.

Quedaría por tanto determinar con que apoyos y con qué abstenciones es posible un gobierno de estas características, de esto es de lo que se trata y de lo que deberían tratar las negociaciones de los próximos días, si se quiere tener éxito, de lo contrario la repetición de las elecciones no será una posibilidad sino una certeza.

A todas luces el camino más corto para tener gobierno, sería el resultante de una negociación entre Ciudadanos y PSOE por una parte y la izquierda alternativa por otra, no necesariamente en una única mesa, donde se corrijan y se mejoren algunos de los apartados del acuerdo entre Ciudadanos y PSOE, de tal forma que sea posible la abstención de la izquierda, haciendo bueno el criterio  de que “ni por acción ni por omisión pueda gobernar el PP”.

Una abstención de la izquierda alternativa no haría en ningún caso a esta corresponsable con las decisiones de gobierno y dejaría las manos libres para oponerse a cuantas medidas se considerasen contrarias a los intereses de los trabajadores.

Tendríamos que huir del falso criterio de quienes vienen a decir que el PSOE si pacta con nosotros está en la izquierda y sino está en la derecha, el PSOE como todos sabemos está donde está, lleva mucho tiempo allí y no parece que tenga interés por cambiar en lo inmediato, algunas políticas se podrán pactar con él y otras no. Sería bueno no confundir y no confundirnos, el PSOE no es un partido revolucionario ni lo será, pero pactar con él hoy es la opción más útil para los intereses de los colectivos sociales más desfavorecidos y que más necesitan del rescate social.

Habrá quien diga que esta hoja de ruta y estos objetivos son muy modestos, no le faltara razón, pero son los objetivos alcanzables dada la correlación de fuerzas actual. Muchos hubiéramos deseados que el resultado de las pasadas elecciones fuera otro más favorable a la izquierda, pero no ha sido así. Al menos esta opción sí que cerraría definitivamente las puertas a un gobierno del PP y a un gobierno de gran coalición PSOE-Ciudadanos-PP.

Algunos, con los años, hemos aprendido que todo puede ser peor y no confiamos en que unas nuevas elecciones nos lleven a mejores escenarios, bien al contrario, una alteración aun pequeña de los resultados del 20-D podría dar al PP y Ciudadanos una mayoría que hoy no tienen, alcanzando así el PP nuevamente la presidencia del gobierno.

Todo puede ser peor