miércoles 20/10/21

Test para banqueros

NUEVATRIBUNA.ES - 7.2.2010...Verás, si como empleado puedes acceder a algún directivo -como ha sido mi caso- de tu empresa puedes valorar si el banco está en buenas manos o si las dudas sobre la gestión se tiñen de pesimismo. Verás.
NUEVATRIBUNA.ES - 7.2.2010

...Verás, si como empleado puedes acceder a algún directivo -como ha sido mi caso- de tu empresa puedes valorar si el banco está en buenas manos o si las dudas sobre la gestión se tiñen de pesimismo. Verás. Si ese directivo que decide sobre las líneas del crédito y la gestión piensa o cree en el mercado como guía y verdad suprema de la asignación óptima de los recursos -en este caso del crédito-; si defiende eso de que cuanto menos Estado mejor; si achaca al Gobierno de la Nación los males de la economía y la presente crisis; si no responsabiliza para nada a los gobiernos autonómicos (que ejecutan el 50% del presupuesto) de nada; si responsabiliza al Gobierno de las subidas y bajadas de los tipos de interés, de las variaciones de las cotizaciones de títulos y derivados; si dice que hay que esperar como entidad a tiempos mejores para dar créditos, avales; si defiende el despido libre; si dice que ahora, en plena crisis, hay que ahorrar como dice el P. P., y si además de todo esto se dice liberal y hasta progresista porque recibe a los sindicatos y sindicalistas y habla con ellos de tú a tú como si todos, bancarios y banqueros, fueran una gran familia dotados con los mismos remos, después de todo eso, no lo dudes: ese banquero es tonto. Estos banqueros se equivocarán siempre en la estrategia, en las grandes decisiones, e intentarán compensar con la gestión diaria, con la táctica sus errores anteriores. Siempre se considerarán víctimas de las crisis y de los ciclos y nunca protagonistas y menos culpables de los mismos. Nacieron tontos, quizá de buena familia, y llegaron a banqueros directamente, sin pasar por el tamiz del estudio y la reflexión. Además creerán que han llegado por méritos propios y nunca ajenos. No tienen solución. La única solución para la entidad es que pierdan el cargo de decisión y cambien de profesión, y no digo yo que vayan al paro porque eso no se lo deseo ni a los tontos.

En cambio, si ese banquero ha comprendido la paradoja de la agregación, es decir, que no siempre ocurre -más bien nunca- que la guía del interés particular es la misma que la general; que los bancos son parte de la causa y también de la solución de la crisis actual; si entienden y acotan la capacidad de maniobra del Gobierno de la Nación y del Banco de España -casi una sucursal del Banco Central-; si defienden que en una situación de caída de la demanda agregada como la actual el Gobierno de la Nación y los autonómicos deben compensar esa caída aumentado el gasto público, aunque ello suponga un aumento del déficit y de la deuda pública; si son keynesianos a su pesar, aunque no sepan que lo son, incluso aunque hallan sido educados o formados -o deformados- en una escuela de negocios; si entienden qué es eso de la oferta monetaria y de la capacidad de expandir o contraer el crédito del sistema a partir de las decisiones de cada entidad; si se preguntan -como se preguntan los economistas con más luces- que el problema ahora no es entre neoliberalismo o keynesianismo, sino que la cuestión es a partir de qué momento y cantidad de gasto público éste debe interrumpirse o seguir en la misma senda; si valora en definitiva el peso y la necesidad de lo público para no caer en la neurosis de pedir con una mano del realismo el remedio y negarla con la ideología con la otra, entonces ¡enhorabuena!, esa entidad está dirigida por una persona inteligente, que acertará normalmente en la estrategia, en las grandes decisiones, aunque pueda equivocarse -como todo el mundo- en alguna decisión particular. Sin embargo, con ello, con esa mentalidad, podrá rectificar, y normalmente saldrá airoso o airosa de la gestión vista con la perspectiva del tiempo y del espacio.

Para el resto de las empresas y sectores no podemos exigir que las dirijan este último tipo de directivos. Ellos estás inmersos en su empresa y sólo tienen visión real de su sector. No entienden normalmente la paradoja de la agregación y echarán la culpa al Gobierno de la Nación -nunca a los autonómicos- de la causa de sus desgracias económicas, sean cuales sean sus negocios, sean cual sea su tamaño -me refiero de la empresa-. No podemos pedir que sean inteligentes en la compresión del sistema porque para eso no sólo es necesario tener algo de talento para el negocio: además hay que estudiar. A partir de cierto nivel de dificultad y complejidad la experiencia se ahoga en sí misma y no sirve casi para nada. Y además hay que estudiar con espíritu crítico, porque si te toca un señor que dice las tonterías del Sr. Montoro del P. P., entonces corres el peligro de convertirte en un necio sin percatarte de que lo eres, con lo cual se cumple la propia definición del término. Y pude ocurrir, porque este señor por increíble que parezca, es catedrático de economía. Siento que el test sólo valga para directivos de bancos y cajas, porque de lo contrario se le podría aplicar al Sr. Díaz Ferrán, aunque el resultado es esperable. Si se me ocurre alguno para otros sectores lo escribiré, pero ahora mismo confieso que no se me ocurre cómo. ¿Será que se me ha pegado algo de este Montoro? ¡Horror!, porque si acaso me siento culpable y pecador por esta mala compañía intelectual -por decir algo- no me sirve la confesión porque encima soy ateo.

Antonio Mora Plaza - Economista.

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