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viernes 27/5/22

La laicidad, el “notorio arraigo” y la casilla del 0,7%

NUEVATRIBUNA.ES - 14.6.2010La expresión “laicidad del Estado” es el título de uno de los capítulos del borrador de la Ley de Libertad Religiosa que aunque pueda parecerlo no se refiere, como podría entenderse, a la concepción de España como un Estado laico sino a lo que el texto del borrador reconoce como “la neutralidad de los poderes públicos ante las creencias religiosas”.
NUEVATRIBUNA.ES - 14.6.2010

La expresión “laicidad del Estado” es el título de uno de los capítulos del borrador de la Ley de Libertad Religiosa que aunque pueda parecerlo no se refiere, como podría entenderse, a la concepción de España como un Estado laico sino a lo que el texto del borrador reconoce como “la neutralidad de los poderes públicos ante las creencias religiosas”.

Aunque el borrador de Ley de Libertad Religiosa no va a presentarse hasta después del verano (su envío a las Cortes Generales estaba previsto para este mes) se hizo público que entre los contenidos del texto se establece que los actos oficiales serán considerados “civiles” (los actos y celebraciones oficiales organizados por los poderes públicos se llevarán a cabo de forma que no integren ceremonias de carácter religioso), que no se podrán exhibir símbolos religiosos en colegios, hospitales, ministerios, o ayuntamientos (exceptuando a los edificios con valor histórico-artístico, arquitectónico y cultural) y que las autoridades que decidan a actos religiosos tendrán que respetar el principio de neutralidad (si optan acudir a los actos católicos tendrán también que asistir a los de otras confesiones).

Las religiones consideradas de “notorio arraigo” (mormones, testigos de Jehová, budistas y ortodoxos) se equipararán a las que firmaron el acuerdo de 1992 (musulmanes, protestantes y judíos) lo que se traduce en que alcanzarán la condición de interlocutor válido para el Estado y podrán obtener ventajas fiscales. En definitiva lo que parece es que la nueva ley va a establecer una relación igualitaria de privilegios entre los diferentes credos en lugar de la eliminación de los mismos, gracias a lo cual podrán seguir la estela de la iglesia católica, que no padece la crisis, ni la recesión y que disfruta de unas cuentas lo suficientemente saneadas como para permitirse seguir financiando sus actividades sin tener que llevar a cabo ningún tipo de recorte presupuestario.

En la actualidad estas ventajas son patrimonio exclusivo de la iglesia católica, gracias a su mayor influencia sociológica y al blindaje del concordato de 1979, un acuerdo que en la práctica se convirtió en un paquete de privilegios de los que la jerarquía católica va a seguir disfrutando porque aunque se vea obligada a compartirlos con otros credos continuará siendo la única iglesia que podrá incrementar sus arcas con la casilla del 0,7% de IRPF que seguirán marcando sus fieles contribuyentes; unos nueve millones en el ejercicio pasado y a los que la jerarquía católica “anima” a través de costosísimas campañas publicitarias a las que destina una elevada partida presupuestaria (la Iglesia es una de las pocas “empresas” que obtuvieron beneficios en 2009) que bien podría haber empleado en otro tipo de menesteres más cercanos a su discurso pastoral como “ la ayuda al necesitado”).

Un reportaje de Virginia Miranda publicado en el número 870 de la revista El Siglo aporta datos del Ministerio de Economía y Hacienda sobre las arcas de la Iglesia. “el Estado recaudó un 10,05 por ciento menos de IRPF en 2009” mientras “el déficit de las Administraciones asciende al 11,4 por ciento”. Frente a estas pérdidas se contrapone el aumento en las arcas católicas porque “la asignación de la Iglesia se ha incrementado en cambio un 4,3% por ciento gracias al mayor número de contribuyentes que marcaron su casilla en la declaración de la renta”.

Pilar Rego - Educadora Social

La laicidad, el “notorio arraigo” y la casilla del 0,7%
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