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sábado. 26.11.2022

El mundo ya no nos interesa

Desde que comenzó la crisis económica los ciudadanos europeos pensamos más en nosotros mismos que en lo que pasa en el resto del mundo. Los temas que no tengan que ver con la Comunidad Europea o con las novedades en Estados Unidos o China no tienen cabida en los medios de comunicación. Han bajado a segunda división.

Desde que comenzó la crisis económica los ciudadanos europeos pensamos más en nosotros mismos que en lo que pasa en el resto del mundo. Los temas que no tengan que ver con la Comunidad Europea o con las novedades en Estados Unidos o China no tienen cabida en los medios de comunicación. Han bajado a segunda división.

Independientemente de la atención que prestemos al resto del mundo el año pasado se contabilizaron 40 conflictos armados, la mayoría en África y Asia, seguidos por Oriente Medio, Europa y América. Estos enfrentamientos son los oficiales pero junto a ellos podemos encontrar numerosos conflictos de “baja intensidad” que hacen sufrir igualmente a los ciudadanos que los padecen.

En Europa y Estados Unidos estamos tan concentrados en observar nuestras miserias, que no son pocas por cierto, que apenas nos fijamos si Israel vuelve a bombardear a los ciudadanos de Gaza, si Naciones Unidas reconoce a Palestina como estado observador de la mayor organización mundial o si al mismo tiempo que los palestinos lo celebran, el Gobierno Netanyahu decide edificar de nuevo asentamientos en terrenos que pertenecen a los palestinos.

En el Cuerno de Africa siguen siendo víctimas de una terrible sequía y de la subida de los precios de los alimentos, hecho que se decide a diario en la bolsa de Chicago. Los principales bancos cotizan en este tipo de productos.

Y como denunciábamos hace unos meses desde estas mismas páginas al norte de Mali, junto a la frontera de Argelia y Mauritania se ha creado un estado liderado por terroristas, Azawad, que a base de ignorarlo nos va a dar en el futuro más de un dolor de cabeza.

Después de emplear muchísimo dinero y de haber dejado muchos muertos europeos y americanos en Afganistán, nos encontramos con una próxima retirada y nos preguntamos si realmente ha servido para algo.

Llegamos tras el 11S para ayudar a que el primer mundo estuviese más seguro frente a las amenazas talibanes, pero ahora que nos vamos éstos fanáticos barbudos siguen a sus anchas, las mujeres un poco más organizadas continúan luchando por ser personas, las niñas se enfrentan a sus padres por ir a la escuela y yo me pregunto: ¿no merece esta intervención una reflexión? ¿ha merecido la pena?

Pues bien, todavía no han regresado todas las tropas y Naciones Unidas y algún que otro país europeo como Francia se está planteando intervenir en 2013 en Azawad.

Al Qaeda manda en la zona y son muchos los yihaidistas de países vecinos llegados a la zona con el afán de coger un rifle por 300 euros al mes. Mali el país directamente afectado apenas tiene ejército, ni policía, ni dirigentes capaces de defender nada, hablamos de un “estado fallido” pero la presencia de estos fanáticos a mil kilómetros de de Canarias también merece una reflexión.

Desgraciadamente los ciudadanos europeos y los americanos no se preocupan del tema, ni siquiera lo conocen, salvo aquellos (minoritarios) que leen las páginas de internacional de los principales periódicos.

Nos seduce más saber que el fiscal general de Nueva York, Eric Schneiderman, está investigando a varias firmas de “Capital Riesgo” por evasión de impuestos al fisco estadounidense que recordar que a pesar de los acuerdos de paz y del proceso de transición iniciado en Congo en 2003 siguen habiendo muertos, matanzas y refugiados, esas personas que deben abandonar su país con lo puesto pues su vida peligra.

Algo similar ocurre en otros conflictos olvidados que ni siquiera salen en los informativos ya que los medios de comunicación del primer mundo no pueden permitirse el lujo económico de enviar corresponsales a países como Uganda donde viven un intenso conflicto armado en su frontera del norte con numerosos refugiados, especialmente mujeres y niños, los cuales suelen ser el 80% de los afectados de estos movimientos.

Naciones Unidas y la Agencias especializadas en refugiados, Acnur y UNRWA (Palestina) piden fondos para darles protección pero los países cada vez dan menos recursos, ya saben: la crisis.

Las mujeres y los niños también han sido los más castigados en el conflicto colombiano. Miles de ellos son desplazados internos (han tenido que refugiarse en otra zona del país) acosados por la guerrilla, los paramilitares o por el Ejército oficial. En estos momentos las FARC y el Gobierno negocian pero la población civil sigue sufriendo aunque los sonidos del dolor no nos llegan a los europeos.

Pero “nuestra crisis económica” sí ha llegado al Tercer Mundo. Sus economías se han ralentizado, sus exportaciones han disminuido, se han reducido las remesas que los emigrantes enviaban a sus familiares y la inversión extranjera y finalmente la cooperación en proyectos al desarrollo en esos países se ha quedado en los huesos.

En pocas palabras: nos hemos olvidado de los que están infinitamente peor que nosotros, les hemos dejado de apoyar para seguir mirándonos día a día al espejo para llorar nuestras desgracias.

El mundo ya no nos interesa
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