jueves. 25.07.2024

A Mariano que vas

NUEVATRIBUNA.ES - 1.2.2010Debe ser que a uno le marcó más la adolescencia Mortadelo que Salinger por lo que estas cosas de tebeo casi ni le sorprenden. Eso sí, aburren una barbaridad. Ya superada la fase ‘¡uy, lo qué ha dicho Espe; a Mariano que vas!’ igual convendría, más que echarnos las manos a la cabeza por el exabrupto, hacer lo propio por estar en manos de quien estamos.
NUEVATRIBUNA.ES - 1.2.2010

Debe ser que a uno le marcó más la adolescencia Mortadelo que Salinger por lo que estas cosas de tebeo casi ni le sorprenden. Eso sí, aburren una barbaridad. Ya superada la fase ‘¡uy, lo qué ha dicho Espe; a Mariano que vas!’ igual convendría, más que echarnos las manos a la cabeza por el exabrupto, hacer lo propio por estar en manos de quien estamos. Esta lucha de egos entre la una y el otro me provoca tales bostezos que cuando veo al león de la Metro ya no sé si va a empezar una película o es que estoy delante de un espejo.

Ya que Espe ha abierto la veda del vocabulario arrabalero, en el que uno es docto a mucha honra, decir que los problemas que tienen entre ambos me importan un huevo. Eso sí, cuando, como ha pasado, pasa y pasará, esas trifulcas ñoñas más propias de algún capítulo de ‘Al salir de clase’ que de unos políticos medianamente serios las pagamos aquellos que, además de aguantar sus bobadas, les sufragamos el sueldo, la frivolidad se muta en cosa seria.

Ese afán por pisarse los callos ha estado muy por encima de las demandas o las necesidades de los madrileños. No importa retrasar el eje Prado Recoletos o entorpecer la política de vivienda o meter el dedo en el ojo en la calle Serrano o dejar que sobrevivan en condiciones miserables las gentes de la Cañada Real. No importa si todo ello redunda en el cabreo de uno o en la indignación de la otra. Alguien les debería recordar para qué les votaron aunque es posible que, entre tanto insulto y griterío, ni siquiera pudieran escucharlo.

En este vodevil en el que la presidenta es ‘cojonuda’ y alguien un ‘hijoputa’ es al que asistimos los paganos de todo este tinglado en el que, gracias a un micrófono abierto, no como tantas mentes, uno se entera de este vocabulario que remite a un congreso de la mafia calabresa. Con todo, hay peores insultos que se dicen a pleno pulmón y pasan más desapercibidos pese a verlos en los titulares. Sin ir más lejos, el mismo individuo que exaltó en su día la capacidad atributiva de la presidenta, don Gerardo Díaz Ferrán, aseguraba con total desparpajo que los empresarios no son el problema sino la solución.

Es posible que dicho por otro fuese un aserto cuestionable. Dicho por él es toda una provocación. Sin embargo entretiene más saber si en la intimidad Alberto, que es mucho menos soez, exhala un ‘jopelines con Espe’ cuando le hace alguna faena o si Cobo, menos refinado, suelta alguna de más grueso calibre aunque se pregunte qué hubiera pasado si él hubiese dicho eso. Nadie nos asegura que no haya sido así. Es posible que, simplemente, nunca le hayan pillado. Y así, en estas cosillas, se pasa el rato tan a gustico hasta ver si nos jubilamos. O no. O a ver. O vaya usted a saber.

Germán Temprano es escritor y periodista

JAULA DE GRILLOS

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