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jueves. 11.08.2022

España: ese parque temático

A la propuesta de la ciudad del ocio Eurovegas de Madrid promovido por Adelson se suma otra, de menor calado, pero que se añade a la larga lista de centros de ocio...

A la propuesta de la ciudad del ocio Eurovegas de Madrid promovido por Adelson se suma otra, de menor calado, pero que se añade a la larga lista de centros de ocio que se promueven en España, es el centro comercial y de ocio en Paterna. La acumulación de este tipo de negocios se sustenta en una única afirmación. España es un país que recibe muchos turistas y si una parte significativa de estos visitantes decide pasar un día en uno de estos lugares, el negocio será rentable.

En la época en la que se estaba planificando la construcción de Terra Mítica con una fuerte inversión pública, tuve acceso al estudio que justificaba la construcción del parque temático. La elección de la zona se justificaba en esa afirmación que resumidamente decía “España recibe 50 millones de turistas, la Comunidad Valenciana recibe el 20% del total de visitas, Benidorm es el destino turístico preferido de ese porcentaje. Si el 50% de esos visitantes pasa un día en Terra Mítica el negocio está asegurado y además constituye un polo de atracción y un incentivo para favorecer el incremento del turismo de sol y playa en la Comunidad Valenciana”. Por suerte escribí un artículo entonces denunciando estas falacias. Esos cálculos suponían 5 millones de visitas anuales. Se construyó para acoger a 3 millones. Los objetivos antes del expediente de regulación de empleo eran llegar, como mínimo al millón de visitas. Nunca se ha llegado a esa cifra.

Dos décadas después, Terra Mítica tiene una denuncia por vulnerar las competencias al recibir fondos públicos, las visitas apenas son suficientes para justificar su existencia, se hace una regulación de empleo y la empresa está en concurso de acreedores pendiente de cierre con deudas que, además, afectan al erario público como accionista mayoritario.

¿Qué hemos aprendido de todo esto? Parece que nada. En Paterna, como en otras ciudades, se siguen promoviendo parques comerciales y de ocio. Puerto Mediterráneo Shopping Resort, de 300.000 metros cuadrados y con previsiones de visita que son, simplemente, elucubraciones al modo de Adelson y su Eurovegas en Madrid. Ya se sabe que los informes son muy sufridos y que el papel soporta cualquier cosa.

En el caso de Paterna, las previsiones hablan de que pasarán anualmente 15 millones de visitas, lo cual supone que diariamente irán a disfrutar de sus instalaciones 41.000 personas de media. Da igual el día. En cuanto un día no se cumpla esta previsión habrá que incrementar las visitas en fin de semana para cumplir las previsiones. Si sólo la tercera parte va en coche les hará falta prever un parking para más de 5.000 coches, es decir, una superficie que, con los viales, aceras y zonas verdes superará los 80.000 metros cuadrados de aparcamiento.

Para muestra, de lo absurdo del tema, un botón. El consejero de la promotora Salvador Arenere afirmó, valiente él, que “No es un centro de ocio de ámbito autonómico. Nuestra área de influencia es de cuatro millones de habitantes”. Es decir, sostiene Arenere que toda la población de la provincia de Valencia, toda la de Castellón, toda la de Teruel, toda la de Albacete vendrán raudos a comprar y disfrutar de este centro a pesar de que esté a más de 100 km. Pero ya se sabe que entre estas localidades y su centro comercial no hay nada más que desierto, con lo que no les queda otra. Y no vendrán una vez, sino tres al año, todos los años.

Pero ahí no acaba la broma porque el Centre Oceanic que se pretende abrir al lado de la Nueva Fe pretende atraer 12 millones de habitantes. Si uno y otro fueran nuevos habitantes de Valencia estaríamos en segundo lugar después de Tokio, con casi 28 millones de habitantes. ¿De dónde sacan los consultores de la empresa promotora, que un área metropolitana de 1,5 millones de habitantes y una Comunidad de 5 millones va a generar unas visitas a dos centros comerciales de 27 millones?. Cada uno de los ciudadanos de Valencia y su área metropolitana, debería visitar 20 veces estos centros en un año, dejando además, de visitar otros. Y por otra parte, ¿dónde está el negocio de estas visitas? porque no sólo hay que visitarlas sino comprar y usar sus servicios 20 veces para cumplir con sus previsiones de negocios.

Incluso si sumamos el 1,8 millones de visitantes que vinieron a Valencia en 2012, las cuentas siguen sin salir puesto que estos turistas tendrían que visitar ambos centros al menos 10 veces y dado que la media de pernoctaciones son 3 días, deberían visitar 3 veces en un mismo día para cumplir con su cupo de visitas.

Para destacar la desmesura de estas “visiones” sirva como referencia que en 2012 el conjunto de parques temáticos recibieron 33 millones de visitas y teniendo en cuenta que actualmente operan en España 126 parques, distribuidos por tipo de actividad en 67 parques zoológicos, acuarios y parques de la naturaleza, 47 parques acuáticos, 7 parques de atracciones y 5 parques temáticos la pregunta es, por qué este parque y centro comercial debería recibir un 6.000% más visitas que la media de los otros 127 hasta llegar a los 15 millones y 12 millones respectivamente. Teniendo en cuenta que el Parque que más visitas recibe es Port Aventura con 3,7 millones, háganse las cuentas.

Pero en todo caso la principal preocupación no son los resultados de negocio. Al fin y al cabo, si la cosa no funciona se cierran, se paga a los trabajadores (o no), se deja que crezca la maleza y a otro cosa mariposa. Lo preocupante es el destino de España.

Hace algunos años, quizás veinte, leí un artículo que en conclusión decía que la Comunidad Europea había decidido que la especialización económica de España en la distribución internacional del trabajo era convertirse en el solárium y la residencia de ancianos de Europa. Y por lo que se ve, vamos camino de eso.

¿Qué consecuencias tiene esa especialización? Pues la primera que abandonamos otras inversiones con resultados menos inmediatos pero más sólidos a medio plazo. ¿Para qué vamos a invertir en I+D+i, en formación, en inteligencia si eso tendrá consecuencias en el empleo, o no, a largo plazo, cuando podemos construir un parque comercial y de ocio que crea 4.000 puestos de trabajo inmediatos? (ó 6.000 u 8.000 que de todo se escribe en la prensa). Entre tener unos pocos cientos de investigadores y 4.000 obreros de la construcción, camareros, instaladores de aire acondicionado y reponedores. Donde va a parar, mejor lo segundo. Se les paga menos y sus resultados son inmediatos. Todo sea dicho con todo el respeto del mundo para esas profesiones que, sin duda, han de existir.

Ironías al margen, lo cierto es que especializarse en turismo y ocio, requiere más inversión de la que se cree. La cuestión es que, estas inversiones las empresas de ocio las externalizan y no repercuten sobre sus cuentas de resultados aun cuando se beneficien de ellas. Me refiero, básicamente, a las inversiones en infraestructuras de transporte que pagamos todos. Nadie se hubiera planteado construir Port Aventura o Terra Mítica sin la autopista del mediterráneo, sin aeropuertos o sin trenes de alta o normal velocidad. Pero además de estas, hay modificaciones legislativas, subvenciones al empleo, beneficios fiscales para inversiones, etc. que también externalizan costes, que es una forma suave de decir que lo pagamos todos. Y pagamos a empresa que en muchos casos son de capital extranjero por lo que, en muchos casos, tributan fuera de España con IVA inferior, con lo que una parte del IVA que pagamos, se convierte en beneficio empresarial.

Y sus consecuencias sobre el bienestar de la población son más negativas de lo que se dice. Afecta a las expectativas de empleo, a la calidad del empleo, al tipo de crecimiento, a la sostenibilidad ambiental, a la imagen del país, a su vulnerabilidad económica, en la ordenación del territorio, en la planificación urbana. En definitiva dedicarse a la monoproducción turística y al ocio es tan nefasto como si decidiéramos producir sólo patatas y cebollas.

Con todo esto hay que concluir que, una de las medidas que debería adoptar un gobierno progresista, debería ser reducir las inversiones en el sector turístico, incluso adoptar medidas de desincentivación de este sector, favoreciendo en todo caso la inversión en la calidad pero con una clara decisión de reducir su peso en el empleo, en el gasto y en PIB. De no hacerse, España será una unidad de destino en lo turístico y el ocio.


PD: Antes de terminar este artículo leo en la prensa que se anuncia la construcción de otro parque de atracciones en Sagunto promovido por una empresa China. El ‘Sagunto Century Amusement Park Project’ sería un parque temático asiático, por tanto completamente diferente a los proyectos similares existentes en España, como Port Aventura (Tarragona), Terra Mítica (Alicante), Warner en Madrid e Isla Mágica en Sevilla. Su previsión de visitas según los promotores 50 millones de visitas anuales.

España: ese parque temático