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jueves 19/5/22
cueva

Si volviéramos a leer a los autores clásicos, y en concreto a Platón (Atenas 427-347 a. c.), seguidor de Sócrates y maestro de Aristóteles, veríamos como nos habla del mito de la caverna, en la que analiza la posición del hombre con respecto al conocimiento de la verdad o la ignorancia. En este mito los prisioneros representan a la mayoría de la humanidad, esclava y prisionera de su ignorancia, además de estar férreamente sujetos a sus opiniones, costumbres, prejuicios y falsas creencias. Estos prisioneros se sienten increíblemente orgullosos en su ignorancia. Así de moderno y de actual es Platón.

De este mito ha devenido el actual síndrome de la Caverna, término que no existe en las clasificaciones académicas  de los  trastornos psíquicos, dándole un uso manido que ha caído en gracia, especialmente en esta pandemia, más bien para un minuto de gloria de su autor. 

¿Porque esta aparente crítica velada? Paso a explicarlo. En la introducción del mito de la caverna de Platón, he referido exactamente el concepto para el maestro de Aristóteles.

Desde la psicología académica, se trata de una fobia social. Una fobia es un miedo irracional aprendido, en este caso miedo a contagiarse al salir del lugar seguro la Cueva/casa al lugar inseguro/calle

En la pandemia por COVID-19, se ha utilizado el término de síndrome de la cueva, caverna o de la cabaña, para describir unos cambios conductuales secundarios al confinamiento. 

Yo subdividiría este síndrome en dos variantes: Caverna y Cueva.

La variante Caverna es la más fidedigna al mito de Platón, se convierte en el mito Caverna/Sede Soberanía del Pueblo, afecta exclusivamente a la clase dirigente de cualquier caverna, emplazada en cualquier lugar. En ella unos aparentes poseedores de la verdad, se mantienen en posiciones dogmáticas, irracionales a veces, que solo favorecen intereses organizativos, esclavos de su ignorancia procedente de planteamientos ideológicos ególatras, de corta mira y gran egocentrismo y un pragmatismo barato. Lo peor de este síndrome, es estar férreamente seguros cada miembro de la caverna de sus opiniones y juicios, y se sienten increíblemente orgullosos de sus decisiones, sin la más mínima autocrítica que toda persona de mediana inteligencia y formación se presupone debe tener.

La variante Cueva de este síndrome, se ha utilizado, desde la psicología no académica, para describir unos cambios conductuales secundarios al confinamiento de la población en esta pandemia, a raíz de entrar en vigor el estado de alarma. Las personas que sufren este síndrome, no descrito en las nosologías oficiales de los trastornos mentales, presentan estados de miedo, retraimiento social, negándose en última instancia la persona a salir a la calle, en general por miedo al contagio. 

En realidad, desde la psicología académica, se trata de una fobia social. Una fobia es un miedo irracional aprendido, en este caso miedo a contagiarse al salir del lugar seguro la Cueva/casa al lugar inseguro/calle.

La ansiedad es la base de la fobia social, generada por el miedo al contagio con el coronavirus. Es un tipo de fobia social específica, que no se extiende a otros ámbitos de la vida diarias. Esta fobia en población general tiene una incidencia del 1,5 al 3%. Está por determinar cuál es la incidencia en esta pandemia.

Y ¿que podemos hacer desde la actuación personal para ir venciendo esta fobia social de una manera progresiva? En primer lugar ir retomando poco a poco las rutinas diarias como salir a la compra, ir a por el periódico etc, manteniendo siempre literalmente las medidas recomendadas por la autoridades sanitarias. 

Es muy importante para prevenir esta fobia mantener, dura el confinamiento, mediante las redes sociales, el teléfono u otros medios a nuestro alcance el contacto con familiares y amigos.

El empleo de la resiliencia puede ser una herramienta muy útil para ayudar a salir de esta fobia. Entendida desde la psicología positiva, se recuerda que el ser humano tiene una remarcable capacidad de adaptarse, de encontrar sentido y de crecimiento personal ante las experiencias traumáticas más terribles. (Ver mi artículo en Nuevatribuna, la Resonancia frente a la resiliencia: otra forma de relacionarse con el mundo).

Por último, citando a Woody Allen: “El miedo es mi compañero más fiel, jamás me ha engañado para irse con otro".

Síndrome de la caverna/cueva y covid19
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