jueves. 23.05.2024

Necesitamos tu ayuda para seguir informando
Colabora con Nuevatribuna

 

Abundando en el desarrollo evolutivo que fue mencionado en el anterior artículo, hemos de significar que a pesar de que 

"El Universo siempre va del “orden” al “desorden." [1]

en el tramo que tiene que recorrer en el espacio-tiempo todo lo biológico, -a diferencia de la materia inanimada-, se encuentran dos estadios que temporalmente le permiten prolongar su existencia. El primero comprende la relación y la utilización de agentes externos; el segundo, la reproducción genética. Según Schrödinger:

“Los cromosomas (…) contienen en alguna forma de clave o texto cifrado el esquema completo de todo el desarrollo futuro del individuo y de su funcionamiento

En el primer estadio nos es dable observar que todo lo que tiene vida - como algo ordenado físicamente, está condenado a sufrir un desorden estructural irreversible de los átomos y las moléculas, que conlleva la dispersión de la energía que posee la materia. Sin embargo, este proceso que conocemos como entropía, en lo biológico, temporalmente se queda bloqueado por la actividad de la neguentropía. Un desarrollo en el cual, a través de la utilización de agentes externos e internos, como pueden ser los alimentos, la fotosíntesis, el ejercicio físico, la medicina y hasta una conducta que proporcione darle un sentido a la vida -tanto en el orden vegetal como en el de la animalia -, [2] posibilitan que esos organismos de lo biológico parcialmente retarden el desorden al que inevitablemente está condenado el orden que habían estado manteniendo. Y digo parcialmente porque a pesar de que con la neguentropía se bloquea temporalmente la tendencia hacia el desorden, su intervención no impide que en función del segundo principio de la termodinámica, el trabajo, el calor, y las actividades fisiológicas, representan una pérdida de energía que se dispersa irreversiblemente en el universo como expresión del desorden que representa la entropía. Empero, como esta dispersión no es suficiente para que se apure la energía que se recibe de los alimentos, de la fotosíntesis y del ejercicio físico, según Schrödinger: 

El ser humano tiene en sus manos la capacidad de trastocar lo que para Darwin representó la evolución biológica

“Todo proceso, suceso o acontecimiento (…) todo lo que pasa en la Naturaleza, significa un aumento de la entropía de aquella parte del mundo donde ocurre. Por lo tanto, un organismo vivo aumentará continuamente su entropía o, como también puede decirse, produce entropía positiva -y por ello tiende a aproximarse al peligroso estado de entropía máxima que es la muerte.

El segundo estadio que posibilita la continuidad de la existencia de lo biológico se encuentra en que, gracias a los cromosomas y sus genes, la vida ha perdurado por miles de millones de años. Generación tras generación, han comunicado las “reglas” o “instrucciones” que organizan la materia y la energía de los organismos. Son la herencia que describe Schrödinger al exponernos que:

“Son estos cromosomas (…) los que contienen en alguna forma de clave o texto cifrado el esquema completo de todo el desarrollo futuro del individuo y de su funcionamiento (…)”

A este respecto, el proceso lineal representado por la dirección espacio-temporal en el que a través de la entropía se convierte el orden en desorden, abarca tanto la materia (como estadio inanimado que conllevan todas las actividades y transformaciones geológicas), como lo biológico e incluso el pensamiento. Esta observación se remonta al filósofo presocráticos Heráclito de Éfeso (540 a.C. al 480 a.C.). Y es que ya entonces se consideraba que todo se halla en perpetuo cambio y transformación; que el movimiento es la ley del universo.

Un proceso lineal entrópico, que incluso en la ontogénesis [3] de la psiquis [4] se dan las condiciones para que a través de la energía que se dispersa con la manifestación del pensamiento, se reduzca parcialmente la entropía almacenada en el cerebro. [5] Un estricto proceso lineal entrópico, que por ser un continuo que no necesita un antecedente que preceda a un consecuente, representa un transcurso que no conlleva ni un principio ni un fin. Es decir, la entropía y su direccionalidad van de la mano de algo tan relativo y tan abstracto como es el tiempo. Y a su vez, los tres, asimismo están condicionados por el continuo que éstos describen.

Después de haberle dado curso a una disquisición con la que pretendí buscar lo que se esconde detrás de lo que como título figura en este artículo, me encuentro en una situación en la que carezco de conocimientos suficientes con los que investigar las causas que originan un devenir que, como el capitalismo, se ha incrustado en una evolución que como adaptación al medio y a la selección de los más capacitados, constituye un oximoron de lo que representa el darwinismo. 

El proceso lineal representado por la dirección espacio-temporal en el que a través de la entropía se convierte el orden en desorden

A tenor de lo antedicho he rastreado en la obras de los más eminentes psicoanalistas y psicólogos sociales, y en ellas no he encontrado una respuesta que satisfaga de una manera fehaciente la naturaleza de una evolución en la que se ha embutido algo que, como la evolución del capitalismo, constituye un engendro mal parido. En mi desencanto, he tenido que asumir que como consecuencia de una actividad mental en la que se puede llevar a cabo tanto el subjetivismo como el objetivismo, por su naturaleza indirectamente escapa a ese proceso natural que conocemos como evolución. Con lo cual, el ser humano tiene en sus manos la capacidad de trastocar lo que para Darwin representó la evolución biológica. En este contexto, lo que debería ser nuestro objetivo como sentido de la vida, puede ser tan variable como paradójico. 

Finalmente, leyendo la obra de Erich Fromm “Del Tener al Ser”, he comprendido lo que para él representaba el sentido que tiene la vida y la propia existencia del Ser, en su relación con lo que lo que es el Tener; un significado que varía según los objetivos y las metas que aquél Ser se haya marcado. En su obra decía:

“los modos existenciales del tener y del ser, así como las consecuencias que del predominio de cada uno de ellos se deriva para el bienestar del hombre; y concluía que su plena humanización le exige cambiar de orientación: de la posesión a la actividad y del egoísmo a la solidaridad”.

Empero, como algo que no es consecuente con la realidad que generalmente se practica con el uso de un subjetivismo vinculado con un objetivismo, el que se nos diga que el sentido de la vida y junto a él, el bienestar buscado por el hombre, exige que éste tiene que cambiar de la posesión (como tenencia de un bien o un derecho), a la actividad (como forma de alcanzar esa posesión o ese derecho), entiendo que es más un ideario que una formula con la que poder alcanzar ese bienestar y ese derecho.


[1] Richard Feynman, The Feynman Lectures on Physics.
[2] Con respecto al reino vegetal, su sentido de la vida podemos observarlo tanto en los zarcillos de la vid que ha sido mencionado en el artículo anterior, como en el del rosal al que nos referiremos más adelante.
[3] Según Jean Piaget, la ontogénesis se refiere al proceso que sigue el pensamiento desde que aparece hasta que se manifiesta de una forma adulta. Para Piaget, el desarrollo mental es un resultado de dos elementos fundamentales: la genética y la experiencia. 
[4] Pierre Teilhard de Charden explica la noosfera como un espacio virtual en el que se da el nacimiento de la psiquis (noogénesis). Una psiquis donde ocurren todos los fenómenos (patológicos y normales) del pensamiento y la inteligencia.
[5] Vladiimir Vernadsky adoptó la noción de noosfera para explicar la naturaleza y las implicaciones de la creciente intervención humana en los ciclos biogeoquímicos planetarios. Lo que ocurre es que al adoptar Theilhard que el lado psíquico de la materia se vuelve determinante para apuntar la culminación de un proceso en donde la Tierra-noosfera es reemplazada por una supermente, que sería el resultado de lo que representaría el espíritu de la Tierra, Vladimir difiere en cuanto a que la noosfera, constituye un conjunto en el que las emergencias y el desarrollo de la vida ha transformado la geosfera y la cognición, humana contemplada como una cognición generalizada que asimismo transmuta la biosfera. Dos definiciones de la noosfera que a mi entender, más que científicas están fundamentadas en sus convicciones de la existencia de un Ser superior.

El darwinismo capitalista (III)