sábado 04.04.2020

Plan Marshall digital

Plan Marshall digital

“Nous somes en guerre” repitió hasta en siete ocasiones el Presidente de la Republica Francesa, Emmanele Macron.

No es una metáfora, es la realidad. Estamos en una guerra dura y larga contra un enemigo poderoso. Un enemigo que ha dañado ya a miles de ciudadanos y que está haciendo tambalear nuestro sistema económico y social. La prioridad en este momento es, por supuesto, garantizar la supervivencia y la salud de nuestra población. Cubrir las necesidades básicas y garantizar la asistencia sanitaria a todos los afectados para reducir al máximo que sea posible el número de muertos. Pero las guerras no duran solo lo que dura la guerra en sí.

En nuestro país lo sabemos bien.Una postguerra que se alargó casi 20 años y sus efectos económicos y sociales no pudimos darlos por finalizados hasta el Plan de Estabilización de 1959. España no puede y no va a permitir que algo así vuelva a ocurrir. Por eso, junto con todas las medidas urgentes en el ámbito sanitario, es imprescindible iniciar medidas que por un lado acorten y minimicen los efectos que tendrá esta crisis y que por otro nos ayuden a estar mejor preparados para futuras crisis similares o reactivaciones de esta misma.

Además de la fortaleza de nuestro estado de bienestar esta crisis está poniendo de relieve todo lo que aun nos falta por avanzar hacia una economía digital. No es que la digitalización sea la solución a todos los problemas que vivimos, pero se hace evidente que con niveles de digitalización más elevados el impacto de la actual situación sería menor. Se pone el caso de Corea continuamente como ejemplo de una salida aceptablemente exitosa de esta guerra, pero se obvia en demasiadas la situación de partida de Corea en el ámbito digital.

Una de las economías más avanzadas en este aspecto. Una de las alarmas más increíbles que vemos es como la reclusión en las casas está yendo en muchos casos de la mano de una parada de la actividad económica. Estamos en pleno siglo XXI y no existen razones objetivas para que muchas de las actividades que se están viendo afectadas lo fueran si la economía estuviera más avanzada en niveles de digitalización.

La educación es una de ellas, y afecta por sí sola a millones de familias.¿Qué sentido tiene que la actividad educativa general se esté viendo afectada cuando la educación telemática está disponible con elevados niveles de calidad desde hace años para sustituir en los casos que sea necesario a la educación presencial? ¿Como puede ser que las grandes cadenas de supermercados acaben cerrando sus tiendas online y manteniendo los centros físicos, con un riesgo mucho mayor para empleados y clientes que su versión online? ¿cómo puede ser que cientos de teleoperadores tengan que acudir todos los días a sus centros de trabajo cuando podrían trabajar desde sus casas con igual efectividad si tuvieran a su disposición medios tecnológicos que ya existen? ¿Qué sentido tiene que empleados de banca pongan cada día en riesgo su salud manteniendo abiertas oficinas cuando existen medios virtuales totalmente sustitutivos al servicio presencial?

Así podríamos seguir con decenas de ejemplos de actividades económicas que no están aprovechando las ventajas que la tecnología ofrece para la gestión de su negocio. Esta crisis sanitaria, que los será también económica está poniendo al descubierto algunas de nuestras debilidades. No hablamos solamente de la escasa implantación de tecnologías que ya están disponibles sino también de la falta de competencias digitales de amplios sectores de la población, de la falta de digitalización de nuestro tejido productivo, principalmente las pymes.

El Gobierno, como no podía ser de otra manera, ha tomado consciencia, no ya de la necesidad de la transformación digital de nuestra economía, cosa que ya se había definido como una de las líneas de acción prioritarias, sino de su urgencia.No se puede esperar más. Se necesita un plan integral de transformación digital de nuestra sociedad que redefinida todas y cada una de las actividades y avance en la digitalización de cada una de ellas.

Las pymes, los centros educativos, por supuesto la administración pública están a años luz de donde deberían y podrían estar. Esta toma de consciencia debe ir acompañada de medidas de impulso, aspectos regulatorios, legislativos y apoyo económico para que todo nuestro tejido económico pueda alcanzar los mayores niveles de digitalización en el menor tiempo posible.

Estamos en un momento en el que el mercado solo no va a poder realizar el cambio en los plazos en los que necesitamos que se dé. Es necesaria la involucración del Estado en todas sus vertientes. Un plan conjunto de sociedad para conseguir una España Digital que nos ayude a salir de esta crisis cuanto antes y nos prepare mejor para las próximas que puedan venir.

Leonard Pera Presidente Comisión Internacional Autelsi. Dtor. Gral. Open-Ideas 

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