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jueves 19/5/22
Las exportaciones baten récords históricos

Menos armas y más vino

Es la primera vez que las importaciones marroquíes de vino español superan a las adquisiciones de armas.

vino

Las exportaciones españolas este año han batido récord histórico, y de ese récord a mí me interesa sobremanera este: es la primera vez que las importaciones marroquíes de vino español superan a las adquisiciones de armas. No hay mejor manera de celebrar esta información, que un buen vino de Ribera del Duero -o un Rioja para no herir sensibilidades- aunque en casa tengo un excelente vino marroquí a disposición de quien quiera sumarse a celebrar tan sugerente noticia.

Este dato va a ser transcendente en la evolución de las relaciones entre los dos países y los dos pueblos. Una negociación, sea cual sea su naturaleza, amenizad con un buen vino nunca puede acabar mal, excepto si el vino sale picado como le ocurrió a Trillo aquella madrugada. Unas relaciones que, además, se producirán con el aliciente de que España vuelve a desbancar a Francia como primer socio comercial del Reino de Marruecos.

En las frecuentes charlas con mis amigos de acá interesados en Marruecos, no sólo como oportunidad de inversión, veo mucha fijación con el lobby francés, algo que carece de sentido, si tenemos en cuenta que son muchos los espacios donde los franceses nunca llegarán por más influencia que tengan. Las expectativas de relación y acuerdo entre ambos países sean multiplicado, tanto en el ámbito económico y político como, y sobre todo, en el cultural.

Desde el punto de vista económico hay cada vez más complementariedad en materia agrícola, y si se hace desde la cooperación franca y del reparto equitativo, pueden convertirse en potencia agrícola regional.

A modo de ejemplo, las cada vez más explotaciones agrícolas instaladas en Marruecos compiten con los mismos productos y por los mismos mercados que los marroquíes. De hecho compiten hasta por el interesante mercado ruso al que España supuestamente no puede acceder por estar sometido al embargo comunitario.

Y puestos a matizar, el comisario Arias Cañete, tan meticuloso con el acuerdo agrícola entre Marruecos y la Unión Europea como lo fue con la caducidad de los yogures, podría igualmente exigir condiciones laborales dignas para los trabajadores de los invernaderos en Murcia y Almería, así como en las explotaciones agrícolas en Marruecos cuya producción se destina a los mercados de la UE, evitando a su vez, que el etiquetado de los productos que llegan a Rusia -previa superación tramposa del embargo- sea trucado.

En el ámbito político España tiene espacios de intervención donde Francia tiene quemados sus naipes. Francia tendría muchas dificultades para intentar mediar entre Marruecos y Argelia; sin embargo España con los vínculos que tiene con los dos grandes países del Magreb, si sacude ciertos complejos y exhibe coraje político, puede ser el perfecto valedor de un deshielo tan deseado y necesario en estos convulsos tiempos.

En el terreno cultural, en este mismo espacio hemos señalado a Marruecos como el país con más presencia de los Institutos Cervantes en el mundo después de Brasil. Dos países donde el español sin ser el idioma oficial, encierran gran potencialidad, siempre que España sea capaz de programar una adecuada estrategia cultural y no se empeñe en priorizar el afán recaudatorio, particularmente en las tasas de inscripción de los centros docentes españoles en Marruecos, así como en todo lo relativo a las tasas de los alumnos de esos institutos que se matriculan en las universidades españolas, a la que solo pueden acceder determinados segmentos sociales.

Con los visados y su coste nos enfrentamos a un problema similar, o peor si cabe, dado el coste de su tramitación y la imposibilidad de impugnar resoluciones, a todas luces injustas.

Termino con dos notas de optimismo: el pasado día 20 de febrero la escritora Esther Bendahan presentó en Madrid su libro “Tetuán”, con mucha presencia de sefardíes con descendencia tetuaní lleno de ternura, nostalgia y confianza en el futuro.

Marruecos en su nueva Constitución aprobada en el 2011 reconoció a la identidad judía en sus dos vertientes, los sefardíes y los judíos autóctonos de Marruecos, antes incluso que los musulmanes y árabes, digo la reconoció como parte substancial de nuestra identidad cultural junto con la mediterránea, la africana, la amazigh, la árabe y la musulmana. Y también, que el segundo partido más votado en las últimas elecciones en Marruecos Partido Autenticidad y Modernidad (PAM), ha anunciado la idea de legalizar el cannabis, y si esto se lleva a cabo sería el no va más.

Lo dicho más vino y chocolate y menos armas y yogures caducados.

Menos armas y más vino
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