MEMORIA HISTÓRICA | VÍCTIMAS Y VERDUGOS

Los 'diez de Pajares' y la caja 198 de Cuelgamuros

Fausto Canales, de 84 años de edad, lleva años reclamando que exhumen los restos de su padre del Valle de los Caídos.

Foto del lugar donde fue depositada la 'caja 198' en el primer nivel de la Cripta del Sepulcro del Valle de los Caídos.
Foto del lugar donde fue depositada la 'caja 198' en el primer nivel de la Cripta del Sepulcro del Valle de los Caídos.

En el día en que el Congreso de los Diputados ha convalidado el decreto de exhumación de los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos, compartimos con nuestros lectores el relato de una de las miles de víctimas de la represión franquista que siguen reclamando justicia y reparación.


Fausto Canales tenía 2 años cuando en la madrugada del 20 de agosto de 1936, un grupo de falangistas irrumpió en su casa y detuvo a su padre, Valerico.

Su recuerdo de aquellos días aciagos es vívido pese a tener 84 años y llevar casi 20 reclamando que exhumen los restos de su padre del Valle de los Caídos donde fueron llevados en 1959 sin conocimiento ni autorización de la familia.

Madrugada del 20 de agosto de 1936. Pajares de Adaja (Ávila)

valericoEl reloj marcaba las dos de la madrugada del día 20 de agosto de 1936, cuando una banda de falangistas allanó la casa donde mi padre Valerico, de 29 años de edad, dormía al lado de mi madre. En la habitación contigua, hacíamos lo propio mi hermano y yo, de 4 y 2 añitos respectivamente.

Lo secuestraron y se lo llevaron a punta de pistola a la camioneta que esperaba en la plaza, guiados por cómplices del propio pueblo de Pajares de Adaja (Ávila) en el que no había frente de guerra porque estuvo en manos de los sublevados desde el golpe de Estado contra el gobierno legítimo de la República.

Esa aciaga noche, en el mismo momento del secuestro de mi padre, mi madre completamente consternada y bañada en lágrimas, toma de la mano a mi hermano y en sus brazos a mí; a la carrera se dirige a casa de sus padres a refugiarse y dar cuenta de lo que está sucediendo. En casa de los abuelos no dan crédito de lo que oyen y el abuelo Rafael, se dirige al centro del pueblo con el pretexto de entregar a mi padre la gorra que no se había puesto. Al llegar a la fuente pública, componentes de la banda falangista acompañados de jóvenes del pueblo de su misma ideología que montan guardia, le hacen volver a casa bajo amenaza de levantarle la tapa de los sesos.

Mi madre no volvió nunca más a pisar nuestra casa de donde se había llevado a mi padre, soportando desde ese día el lacerante dolor de la pérdida de su compañero muy querido y no ha dejado de llorar su recuerdo, hasta su fallecimiento a la edad de 99 años. No logró ver recuperados los restos mortales del padre de sus hijos. (Fausto Canales Bermejo). (En la imagen, Valerico).

LA FOSA DE ALDEASECA

10 pajaresPero Valerico no fue el último que sufrió este fatal destino. Según relata su hijo, otras 9 personas de su pueblo natal fueron ajusticiadas. Seis de ellas, entre las que se contaba una mujer, fueron conducidas en la misma camioneta que su padre hasta una cuneta de la carretera de Arévalo a Madrigal de las Altas Torres, en el término municipal de Aldeaseca (Ávila), a 25 kilómetros de Pajares. Los cuerpos sin vida fueron arrojados a un pozo seco y en desuso, próximo al lugar del crimen. Esa misma mañana del 20 de agosto fue asesinado otro vecino y, en septiembre, mataron a otras dos personas del mismo pueblo, una de ellas el alcalde republicano que fue detenido el mismo día del alzamiento, el 18 de julio.

Las familias de todas esas víctimas de Pajares de Adaja vivieron años de penalidades. Como relata Fausto, 40 niños quedaron huérfanos y en situación de pobreza, señalados como ‘hijos de rojos’. Su madre, se vio obligada a servir en otro pueblo, casi tres décadas, alejada de sus hijos. Un manto de silencio se impuso durante todos esos años: Sabíamos que habían sido fusilados y el término municipal donde se hallaban, aunque no el lugar exacto. Pero era tal el miedo que atenazaba a las familias afectadas, que no se atrevían a dar un paso en la dirección de averiguarlo”. (Imagen del cartel con el que se homenajeó a 'los 10 de Pajares' en 2004).

LA CAJA 198

En 1959, ya en Madrid, Fausto se enteró de que el 1 de marzo de ese año una comitiva oficial designada por el Gobierno Civil de Ávila había exhumado 7 cuerpos para trasladarlos al Valle de los Caídos, una semana antes de su inauguración, el 1 de abril. Las familias no fueron informadas. Los restos fueron depositados en Cuelgamuros, en la caja 198, situada en el primer nivel de la Cripta del Sepulcro. Habían pasado 23 años. Las otras 3 víctimas de Pajares aún permanecen en las cunetas de localidades muy cercanas de Aldeaseca.

Ya en el año 2000, Fausto se puso en contacto con la ARMH de Valladolid, para intentar recuperar los cuerpos y trasladarlos al cementerio municipal de Pajares, donde con ayuda del ayuntamiento las familias han levantado un monumento-sepultura donde se guardan algunos restos que quedaron desperdigados por la primera exhumación y que se recuperaron en 2003.

Su periplo estos años ha sido similar al caso de los hermanos Lapeña, pero, en su caso, con ninguna visibilidad en los medios, lamenta. En febrero de este año, solicitó a Patrimonio Nacional acogerse a las medidas para estudiar la viabilidad de la exhumación y la entrega a los familiares de los restos de la caja 198. Desestimada la petición, ha sido recurrida a Vicepresidencia del Gobierno.

Fausto se siente “ignorado y ninguneado”, nos cuenta. “Desde que tengo uso de razón he sentido en mi corazón la ausencia de mi padre, pero he tenido siempre presente en mi mente luchar con todas mis fuerzas por rescatar los restos mortales de nuestros familiares de ese fatídico lugar”.

Para él, como para muchas otras víctimas, resulta "insoportable" saber que los restos de su padre reposen en el mismo lugar que los de sus verdugos, en el mismo sitio donde fue enterrado Franco y José Antonio Primo de Rivera, Cuelgamuros, o como él mismo califica como "centro de tortura psicológico".


Fotografías facilitadas por Fausto Canales Bermejo

Lectura recomendada 'La coartada de los republicanos sin nombre', de Fernando Olmeda