lunes. 22.07.2024

La palabra mentira proviene del latín mentiri, derivada de una raíz del indoeuropeo *men, señalando la mente. Mentiri hace alusión a la creación de una falsa realidad a partir de una convicción propia. De este modo, replicaría a la interpretación actual, decir algo sabiendo que es falso. Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (DRAE), mentir es “decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa”. Por tanto, mentira es la” expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa”, es decir lo contrario a la verdad.

Freud cuando se refiere a las escenas o vivencias infantiles, dice que no siempre son verdaderas, más aún, la mayoría no lo son, y a veces están en contradicción con la realidad histórica. Es interesante aclarar con qué criterio de verdad Freud hace estas aseveraciones. En principio el criterio de verdad corresponde al criterio de verdad como correspondencia, esto es, una proposición es verdadera si se corresponde con los hechos, históricos en este caso. Para este autor, el modelo del sueño nos enseña que el contenido manifiesto del sueño, es en sí mismo siempre una desfiguración de un contenido reprimido. Por lo tanto, los contenidos conscientes siempre son falsedades y, a la vez, encierran o dan cuenta de una verdad. Es precisamente por esto que, no es el sueño en sí lo que constituye la vía regia al inconsciente, sino la interpretación del sueño.

Lacan comenta: “No puede hacerse ninguna referencia a la verdad sin indicar que únicamente es accesible a un medio decir, que no puede decirse por completo, porque más allá de esa mitad no hay nada que decir”. Vendría a decir que la verdad sólo puede medio decirse. Ahora bien, ¿qué quiere decir, "decir a medias la verdad"? En principio hay una imposibilidad de decirla toda, hay una parte que queda oculta, en la oscuridad, podríamos decir que es la parte secreta de la verdad o dicho de otra manera el goce. Por eso plantea Lacan que la verdad es hermana del goce, porque ambos son mudos.

Tom Wolfe dijo: ”con una mentira es posible que engañes a alguien; pero cualquier mentira te dice a ti mismo una gran verdad indiscutible: eres débil”

La verdad para Foucault se entiende en dos niveles: por un lado, implica el efecto político que involucra la correspondencia, aceptación o validez de tal o cual enunciado; y, por otro lado, la producción de determinados mecanismos que sirven para poner en práctica esos enunciados. Este análisis de Foucault permitió descubrir la cercana relación existente entre el poder y el saber, restando del saber su presupuesto de neutralidad.

Otto Fenichel piensa en la mentira como una forma de negar y esconder partes desagradables del mundo interno, e involucrar al mundo externo para que las crean. En su libro “La sombra del objeto”, Christopher Bollas profundiza sobre la relación entre las mentiras y el mundo interno y expone que “la mentira del mentiroso es una expresión de su realidad psíquica”, y por lo tanto es en cierta forma una verdad.

Evelin Sullivan, describe “en su ensayo sobre la mentira, las condiciones que debe reunir la mentira para ser tolerable. Para Sullivan pueden tener tolerancia social e incluso aplauso cuando se dan algunas de las siguientes circunstancias: que sean ingeniosas y divertidas, que sean obra de un embaucador simpático o ingenioso, que no nos sintamos ofendidos por ellas, que sean hasta cierto punto inofensivas o que sus motivos no nos perjudiquen a nosotros en principio.

En psicopatología, la mitomanía se puede, incluso, confundir mentira con realidad. El que miente defiende tan fuertemente la mentira y tiene un efecto 'bola de nieve' tan grande, que puede llevar a un estado de confusión. En estos casos, la mentira se usa para evadir la realidad o escapar de ella, fantaseando con otra realidad más atractiva o agradable.

Por último, compartir esta reflexión de Tom Wolfe: ”con una mentira es posible que engañes a alguien; pero cualquier mentira te dice a ti mismo una gran verdad indiscutible: eres débil”.

Aspectos cuasiexistenciales sobre la mentira