viernes 06.12.2019

Más de 14 muertes al día por contaminación en la Comunidad de Madrid

La exposición prolongada a la contaminación atmosférica ha provocado la muerte prematura de 518.700 personas en 41 países de Europa en 2015.

Más de 14 muertes al día por contaminación en Madrid

Se estima que en la Comunidad de Madrid hubo en 2015 un total de 5.416 muertes por alta contaminación, lo que supone un promedio de 14,83 muertes al día en ese año por este problema. De esas muertes, 3.914 fueron culpa del PM10, 1.250 se debieron al Dióxido de Nitrógeno y 252 al Ozono. Según la AEMA (Agencia Europea de Medio Ambiente) unos 15 millones de españoles respiran un aire que la Unión Europea considera insalubre. Las áreas más afectadas son Madrid y Barcelona.

En el año 2014, según la OMS, se estima que dos de las partículas materiales de diámetro inferior a 10 micras, el Ozono y el Dióxido de Nitrógeno, fueron responsables de 1.800 y 8.900 muertes prematuras en España, respectivamente. Las partículas PM2.5 también causaron el fallecimiento precoz de 27.900 personas en nuestro país, que se sitúa como el quinto país europeo donde más impacto tiene este tipo de contaminantes.

En total, la exposición prolongada a la contaminación atmosférica ha provocado la muerte prematura de 518.700 personas en 41 países de Europa en 2015, según el informe anual de calidad del aire realizado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA). Entre los países más afectados nos encontramos con Italia, con un total de 84.300 muertes prematuras por contaminación, seguido de Alemania, con un total de 78.400 muertes, y en tercer lugar Polonia, con 47.500 muertes prematuras. España se sitúa en el sexto lugar de la tabla y en 2015 se incrementaron las muertes producidas por contaminación en un 23%.

DIFERENTES EFECTOS SOBRE LA SALUD

En un niño ocasionará comúnmente un desarrollo más lento de la función pulmonar, así como mayor incidencia de asma e inicio de aterosclerosis, así como problemas en el desarrollo intelectual

La contaminación atmosférica tiene diferentes efectos sobre la salud, causando muchas molestias en una gran proporción de población afectada. En el nivel más bajo podemos encontrar muchos tipos de molestias debido a la contaminación en un gran círculo de población. En menor medida, la contaminación atmosférica puede provocar cambios fisiológicos de significación incierta y cambios fisiopatológicos, que afectan a un número menor de población, pero tienen una mayor gravedad. La morbilidad y la mortalidad afectan a muy poca densidad de población, aunque son las causas más peligrosas del aire en mal estado.

Dentro del amplio rango de los efectos nocivos sobre la salud, cobran especial relevancia aquellos que se producen sobre el sistema cardiovascular y el tracto respiratorio, tanto superior, como inferior, algo que ya ha sido publicado por diferentes autores. Es cierto que las infecciones del tracto respiratorio son consideradas la principal causa de estos procesos; no obstante, ha sido descrito un efecto aditivo o sinérgico con los contaminantes.

Además, la alta contaminación puede producir una serie de daños que se van agravando con los años en los sujetos expuestos. En el útero puede ser la consecuencia de una microcefalia en el embrión o un menor peso al nacer y cambios en el epigenoma que pueden producir cáncer posteriormente. Cuando la persona aún es un bebé, la alta contaminación puede producir problemas de desarrollo, mayor frecuencia de sibilancias y de tos. En un niño ocasionará comúnmente un desarrollo más lento de la función pulmonar, así como mayor incidencia de asma e inicio de aterosclerosis, así como problemas en el desarrollo intelectual. Los niños pequeños respiran más aire en relación con su peso corporal que las personas de otros grupos de edad. Esto significa que respiran más contaminantes, por lo que la contaminación del aire les afecta más. La defensa del cuerpo y los sistemas pulmonares tampoco están completamente desarrollados todavía, y por otro lado permanecen más a tiempo al aire libre lo que les expone más a la contaminación. Por lo tanto, los niños pequeños no pueden combatir fácilmente las enfermedades que pueden resultar de la contaminación del aire.

Al llegar a la edad adulta, el haber estado expuesto a una alta contaminación podrá desencadenar en una disminución acelerada de la capacidad pulmonar, asma, una diabetes tipo 2, ataques al corazón y el comienzo de un cáncer pulmonar, también se ha señalado relación con otros tipos de cáncer (vejiga, leucemia, mama, etc), enfermedades neurodegenerativas y alteraciones en la espermiogenesis (mala calidad del esperma). Por último, en una persona mayor afectará directamente a su capacidad cognitiva, tendrá un alto riesgo de ataques al corazón e insuficiencias cardiacas, así como un cáncer de pulmón. Las personas mayores pueden tener pulmones, corazón y sistemas de defensa más débiles. También pueden tener una afección pulmonar o cardiaca no diagnosticada.

43% DE LAS MUERTES POR EPOC

Las partículas inhaladas tienen dos efectos: la disolución y entrada en el torrente sanguíneo y la inflamación pulmonar

La OMS recuerda que la contaminación provoca el 43% de las muertes por enfermedad pulmonar destructiva crónica (EPOC), el 29 % de las muertes y enfermedades por cáncer de pulmón, el 25 % de las muertes y enfermedades por cardiopatía isquémica, el 24 % de las muertes por ictus, y el 17 % de las muertes y enfermedades por infecciones respiratorias agudas.

Cansancio, dolor de cabeza, mareos, irritación de algunas zonas… Todos estos síntomas pueden ser fruto de un espacio altamente contaminado. Estos síntomas pueden ser más acusados si se ha pasado mucho tiempo en las áreas afectadas. Las personas con enfermedades pulmonares o cardíacas pueden experimentar síntomas más frecuentes y graves que pueden incluso ser mortales.

Las partículas inhaladas tienen dos efectos: la disolución y entrada en el torrente sanguíneo y la inflamación pulmonar. Las partículas inhaladas que entren por el torrente sanguíneo penetrarán en el Sistema Nervioso Autónomo, provocando o cambios en la resistencia vascular, causando una hipertensión en el afectado, o cambios en el ritmo cardiaco, que desencadenará un aumento en la frecuencia cardiaca, y por lo tanto una arritmia. 

Por otro lado, las partículas inhaladas que están en contacto con los pulmones van a ocasionar una inflamación pulmonar y una liberación de mediadores, donde se puede originar una coagulación sanguínea que puede formar una trombosis en los vasos coronarios, creando así una enfermedad isquémica del corazón.

Es evidente que la capital de España ha sido configurada durante años para favorecer el tráfico rodado y más específicamente los vehículos particulares por lo que si queremos abordar en serio el problema tenemos que cambiar este panorama.

Las principales medidas a tomar son:

  1. Priorizar el transporte público en la ciudad
  2. Establecer medidas disuasorias para el uso de los vehículos privados.
  3. Fomentar y favorecer la movilidad andando
  4. Favorecer el uso de transportes no contaminantes como la bicicleta o los coches eléctricos
  5. Utilizar medidas puntuales de limitación de velocidad y de prohibiciones de acceso de los vehículos privados al centro de la ciudad, en los momentos con mayor contaminación.

Por eso parece necesario apoyar la actual iniciativa de Madrid Central, que supone un paso adelante en la buena dirección, pero a la vez hay que plantearse su ampliación cuando menos al área interior de la M30 si queremos abordar seriamente el problema.


Carlos Sánchez Fernández |  Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid

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