LA EMPRESA AMENAZA CON CERRAR EL CENTRO

El chantaje del hospital privado Povisa de Vigo a la sanidad pública gallega

La empresa declara unas pérdidas de 42 millones de euros.

Imagen: FADSP
Imagen: FADSP

A primeros de este mes de octubre el Hospital privado Povisa, del grupo empresarial A Nosa Terra XXI, que presta atención hospitalaria integral a más de 139.000 habitantes del área de Vigo ha presentado pre-concurso de acreedores en base a un informe redactado por unos supuestos “expertos independientes” vinculados a la empresa, que refieren unas pérdidas de 42 millones de euros desde la renovación del Concierto Singular del 2014, uno de los mayores del Estado por un total de 80 millones de euros anuales.

En 2016, tan solo dos años después esta renovación declaró 7,1 millones de euros en pérdidas y presentó una reclamación administrativa ante el Sergas para que le pagase 9,8 millones de euros por fármacos.

LA EMPRESA AMENAZA CON CERRAR EL CENTRO

Las amenazas de cierre suponen una presión a sus trabajadores para que acepten recortes en sus condiciones laborales

Este anuncio forma parte de una vieja estrategia de Povisa de amenazar con el cerrar el centro creando una situación de alarma entre los trabajadores y la población que atiende. Esta estrategia, de claro corte chantajista, ha sido desarrollada por este hospital privado casi desde el mismo instante que consiguió un Concierto que le permitió librarse de una quiebra originada por su mala gestión y por actividades especulativas.

Mediante estas presiones consiguió, desde la firma del primar Concierto, condicionar la planificación de los servicios sanitarios del área de Vigo. Gracias a sus presiones y capacidad de influencia consiguió que la Conselleria de Sanidade de Núñez Feijoo recortara 400 de las 1.470 camas previstas para el nuevo Hospital Alvaro Cunqueiro, camas que estaban destinadas a acabar con el Concierto integrándolas en el nuevo hospital. Este recorte en el proyecto le permitió mantener el Concierto y mantener una posición dominante en las negociaciones con la Xunta, ya que esta no podría poner operativas las 400 necesarias para atender a una población de más de 139.000 personas. 

Por otro lado, las amenazas de cierre suponen una presión a sus trabajadores para que acepten recortes en sus condiciones laborales: En 2010, tras declarar ganancias en los años anteriores, una auditoria de Deloitte informo de pérdidas por 1,9 millones de euros lo que fue aprovechado por Povisa para amenazar con despedir a 787 trabajadores con un ERE. Posteriormente en el 2014 (a los tres días del nuevo y beneficioso Concierto Singular) plateó otro nuevo ERE para despedir a otros 56. Estas amenazas de despidos y cierres a las plantillas están dirigidas a que presionen a la Xunta en apoyo de una nueva negociación que mejore el Concierto.

El Concierto Singular al servicio de los intereses privados

En 2006 anunció unos recursos ante los tribunales si el Sergas no pagaba la deuda acumulada entre el año 2.000 y el 2.004 por exceso de cupo

En 1966 se formo un ventajoso Concierto permitió a Povisa cobrar por adelantado e incrementar sus ingresos cobrando más por sus servicios, por aumento de la población asignada (de 102.312 a 127.405, habitantes), y por contratar muevas actividades. Paralelamente a estas medidas, el SERGAS suprimió los controles sobre los excesos que se sancionaban económicamente. 

En 2006 anunció unos recursos ante los tribunales si el Sergas no pagaba la deuda acumulada entre el año 2.000 y el 2.004 por exceso de cupo y se ofreció a resolver las listas de espera en 14 meses si se les daba más dinero (pese a tener las listas más altas de toda Galicia, duplicando en ocasiones la de Vigo que es la más elevada del Sergas).

En la última negociación del Concierto del año 2014, consiguió modificar el sistema de pago pasando a cobrar por habitante 540 euros por persona/año, solo 100 euros menos que el Hospital Público Alvaro Cunqueiro pese a no atender a pacientes desplazados, a carecer de numerosos servicios como ginecología, paliativos o hospitalización a domicilio y a atender procesos de menor complejidad y coste ya que no realiza cirugía cardiaca, cirugía torácica psiquiatría, tuberculosis y otras patologías respiratorias, etc... Otra importante ayuda a su negocio fue que el nuevo Concierto le permitió ampliar su volumen de negocio captando población en todo Vigo (antes solo prestaba servicios al Morrazo, Coia y Valmiñor). Pese a todo, la mala gestión le condujo a perder 7,1 millones en los dos primeros años y a presentar una demanda por 9,8 millones para medicamentos.

Entre el año 2000 y el 2018 el incremento del concierto alcanzo el 27,1%, tres veces más que el crecimiento de la población asignada que fue de tan solo el 9,6% (de 126.922 a 139.828 personas).

Los problemas vienen de lejos, y aunque la falta de transparencia es la norma en el Concierto el Informe de Fiscalización del Concierto de Povisa realizado por el Consello de Contas de Galicia en 2006, mostró que el proceso se realizó vulnerando la legislación y sin ninguna transparencia, que las revisiones anuales eran utilizadas para incrementar sustancialmente las ganancias, que los costes se incrementaban utilizando ciertas trampas, que existían irregularidades en la facturación de consultas, que los servicios se facturaban a un mayor precio de loa acordado o que Povisa consiguió eliminar la inspección médica.

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El presidente de la Xunta, Núñez Feijoó en una imagen de archivo.


INTERESES CRUZADOS

Povisa no ofrece una información desagregada del gasto que destina a atender a los pacientes públicos y privados. El hospital dispone de 405 camas públicas y 123 privadas y utiliza el mismo personal sanitario para prestar esta asistencia. Esta situación impide conocer el destino real del dinero del Concierto, pese a que el 75% de su negocio proviene del Concierto con el Sergas (405 camas de las 540 instaladas).

La presunta crisis de este hospital está determinada por cuentas poco claras, conflictos de intereses y puertas giratorias

Existen importantes intereses cruzados entre los responsables políticos de la Xunta de Galicia y los directivos. María Luisa Brandt, actual gerente de Povisa e impulsora del pre-concurso, trabajó para Deloitte, anterior auditora del centro, que también auditó el proceso de fusión de las cajas gallegas (curiosamente no encontró los agujeros millonarios que presentaban estas entidades financieras que condujeron a su rescate millonario con fondos públicos y a su posterior privatización).

En el año 2010, dos días antes de la fusión de CaixaGalicia con Caixanova y bajo la supervisión de Deloitte, esta caja triplicó su participación en A Nosa Terra XXI a través del Fondo de Inversión Ahorro 2000 (al que pertenece Povisa). Casualmente en aquel momento Caixanova estaba presidida por Fernández Gayoso, suegro de uno de los miembros del Consejo de Administración de Povisa hijo de Silveira. Ya en 1996 el grupo se hizo con el concierto de Povisa gracias al apoyo financiero de Caixanova (Caixavigo) y también con Fernández Gayoso como Director General.

Otra casualidad fue que Rocío Mosquera, gerente a la sazón del Hospital Nuestra Señora de la Esperanza también del grupo Povisa, fuera nombrada por Núñez Feijoo directora general del Sergas, posteriormente consejera de Sanidad durante la negociación del Concierto. Actualmente Rocio Mosquera es gerente de la empresa publica GALARIA que anteriormente estaba presidida por la citada Brandt (un curioso intercambiando de cromos que muestra las intrincadas relaciones de Povisa con la Xunta de Galicia y la Conselleria de Sanidade).

SERGAS responde rápidamente cediendo al chantaje de POVISA

Tras la amenaza de iniciar el proceso de quiebra bastó apenas una semana para que el SERGAS y Povisa llegaran a un acuerdo

Tras la amenaza de iniciar el proceso de quiebra bastó apenas una semana para que el Sergas y Povisa llegaran al acuerdo por el que el sistema público se hará cargo del pago de los medicamentos hospitalarios para pacientes ambulatorios, que según Povisa son los responsables de sus perdidas económicas. Esto supone que este hospital privado prescribirá una medicación que será pagada por el Sergas, un gran riesgo para el gasto público a medio y largo plazo, habida cuenta del crecimiento exponencial del precio de estos medicamentos y de la ausencia de separación de la atención de los pacientes públicos y privados que conviven en el centro (como denunció el Consejo de Cuentas en su informe).

Pero esto tampoco satisface a Povisa que plantea otras medidas complementarias para salir de la crisis: a) Las personas que lo deseen del área de Vigo podrían incorporase al centro en cualquier momento del año (aunque superen el cupo asignado y sin necesidad de esperar a noviembre como hasta ahora);  b) para realizar este trámite no sería necesario desplazarse al centro  (se podría realizar mediante una nueva aplicación electrónica);  c) tampoco sería necesario para ello cambiar de Centro de Salud, bastaría con que lo solicitaran grupos de 30 o 40 personas. Todas estas medidas permitirían a Povisa seleccionar sus pacientes atendiendo a criterios de rentabilidad económica (lo que se denomina selección de riesgos) y rompería la atención integral y continuada de las personas del área, cambiando la naturaleza del actual sistema sanitario, basado en la integración de la Atención Primaria con la hospitalaria y acabando con la promoción, prevención y la continuidad de la atención de salud.

Esta situación viene a demostrar una vez más (como en Valencia o Madrid), los riesgos de la privatización sanitaria para el sistema público, la población y los trabajadores sanitarios.

Desde la Asociación Galega para a Defensa da Sanidade Pública se plantea la necesidad de hacer frente a esta presión y acabar con alarma social y profesional generada por la empresa, para lo que se precisa:

1.- La Consellería de Sanidade haga pública su voluntad de no permitir el chantaje de la empresa y se comprometa, en base al interés general, a gestionar directamente el hospital, en el caso de que la empresa no garantice la asistencia hospitalaria a la población asignada y el mantenimiento de los puestos de trabajo.

2.- Se realice una auditoría pública (las privadas han mostrado conflictos de interés con la dirección del centro) que analice la gestión del dinero público entregado a Povisa, y el compromiso de no entregar un euro más mientras no se realice la auditoría.

Es necesario que las fuerzas sociales, políticas y sindicales acuerden un plan a medio plazo para sustituir el Concierto Singular por los recursos sanitarios públicos del área, para acabar con este chantaje permanente que vive el Área Sanitaria de Vigo.


Manuel Martín García, presidente de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública