viernes. 14.06.2024

La elección para jueces de los máximos tribunales de Bolivia, que se presentaba como un plebiscito para el gobierno de Bolivia, se saldó con el peor escenario para Evo Morales. Los votantes parecen haber escuchado a la oposición, que pedía el voto nulo o en blanco. De acuerdo a los primeros sondeos, esa fue la opción de la mayoría de los votantes. Sondeos a boca de urna efectuados por el canal privado de televisión ATB sitúa en un 60% el número de votos en blanco o anulados, aunque los datos oficiales tardarán en conocerse varios días.

En su primera reacción, el presidente Evo Morales, muy serio en una aparición televisiva, prefirió hacer referencia solo a la gran participación ciudadana, un dato sin mayor trascendencia ya que el voto es obligatorio. Aunque no hizo referencia concreta al resultado, admitió implícitamente el revés al afirmar: “lamentablemente faltó mayor información para los votantes”. Pero añadió que ha nacido una nueva justicia, “que permitirá hacer justicia”.

La oposición, por su parte, se ha apresurado a deslegitimar estas elecciones, en las que los ciudadanos debían votar los integrantes de los máximos tribunales del país: Tribunal Supremo, Consejo de la Magistratura, Tribunal Constitucional y Tribunal Medioambiental.

Al rechazo se sumó la complejidad de esta votación, primera de este tipo en la historia del país. La mayoría de los ciudadanos desconocía a los candidatos, imposibilitados por ley de hacer campaña. Las papeletas eran de un tamaño enorme, con las fotos de los 115 candidatos, pero casi totalmente desconocidos.

“La gran mayoría de la población se ha pronunciado contra una gestión caracterizada por la soberbia y el autoritarismo, la ineficiencia y la improvisación, el prebendalismo y la corrupción”, dijo el ex alcalde de La Paz, Juan del Granado, líder del Movimiento Sin Miedo y ex aliado del presidente Morales. Del Granado pidió la renuncia de los miembros del Tribunal Electoral, considerando que han actuado con parcialidad, a favor del gobierno.

Samuel Doria Medina, empresario (magnate del cemento, entre otras cosas) y líder de la derechista Unidad Nacional, consideró que el presidente debería anular las elecciones y volver al principio, añadiendo que no los magistrados electos no deberían asumir sus funciones por falta de legitimidad.

El politólogo Jorge Lazarte, que fue vicepresidente de la Asamblea Constituyente, considera que si se confirman los resultados debería revisarse el texto constitucional, “porque es allí donde está el origen del problema (…) Hay que encontrar mecanismos completamente distintos para tener un poder judicial creíble. Probablemente este no es el camino y por eso es que ningún país lo ha adoptado hasta ahora”, añadió.

En cualquier caso es un serio toque de atención al gobierno de Evo Morales. Después de que en diciembre de 2009 consiguió ser reelecto con el 63 % de los votos, casi 10 puntos más que los conseguidos en su primera elección, y después de haber logrado cambiar el diseño institucional del país con una nueva Constitución, el presidente boliviano ha entrado en una fase crítica, marcada por dos hechos que le causaron un indudable daño político.

En primer lugar, el llamado “gasolinazo”, en diciembre del año pasado, cuando intentó una subida en el precio de los combustibles (fuertemente subsidiados) de más del 80 %. Las protestas populares lo llevaron a anular la medida. Y más recientemente, el mal manejo de la crisis con los indígenas amazónicos, brutalmente reprimidos cuando marchaban hacia La Paz para protestar por la construcción de una carretera que atravesaría una zona de alto valor ecológico.

El resultado de estas elecciones judiciales pone en duda la re-reelección del presidente. Imposibilitado por la Constitución para un tercer mandato consecutivo, la oposición consideraba que los nuevos tribunales lo habilitarían con una interpretación de la ley a su favor. Se basaban para ello en que los candidatos eran todos digitados por el gobierno, puesto que la Asamblea Lagislativa, donde el oficialismo cuenta con mayoría absoluta, fue en realidad la que hizo una primera selección de candidatos, 116 de los más de 500 aspirantes.

Sea legítima o no esta interpretación, lo cierto es que la ciudadanía ha dado un claro toque de atención. Claro que Evo Morales puede escuchar el mensaje o redoblar la apuesta, ya que en los seis años que lleva como presidente esta es la primera derrota que logra infligirle la oposición.

Revés para Evo Morales en las elecciones judiciales