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viernes 27/5/22
CRÓNICAS AMÉRICA LATINA | ANA INÉS LÓPEZ ACCOTTO

Sin novedades en el frente electoral

A una semana de las elecciones generales en Argentina, los sondeos indican que los diversos fantasmas agitados por los grupos de oposición, medios incluidos, no parecen afectar las tendencias de voto expresadas en las elecciones primarias 

Cartel electoral de Cristina Fernández de Kirchner.

En la actualidad, la visión optimista de la economía asciende al 64% y la aprobación de la gestión de la presidenta supera el 50%

Todo confirma que Cristina Fernández de Kirchner iniciará su segundo mandato con un apoyo electoral holgado que podría ser, incluso, un poco mayor al de las elecciones primarias, en las que obtuvo el 50,24% de los votos.

Diversos factores explicarían la contundencia de estos resultados, de los que cabe destacar dos: los méritos atribuidos a la gestión de gobierno y la falta de atractivo y de credibilidad de los grupos opositores.

Respecto a los méritos propios, los analistas tienden a coincidir que la tendencia electoral se apoya en que una generalizada percepción de que tanto la situación del país como la personal ha mejorado. A ello se le añade un fuerte impacto de las políticas sociales, como la incorporación de miles de personas al sistema jubilatorio, la Asignación Universal por Hijo y su extensión a las mujeres embarazadas, los planes de trabajo, la incorporación de muchísima gente al mercado laboral, la fuerte inversión en educación, ciencia y tecnología.

También se ha notado un importante cambio de humor entre los empresarios y los productores agrarios, puesto de manifiesto a partir de la presentación del Plan Industrial 2020 (a principios de mes) y de los Planes Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial 2020 (a principios del mes pasado). Todos han sido elaborados a través de un extenso proceso de consultas y debates con los actores sectoriales.

Según una encuesta realizada por la consultora IPSOS-Mora y Araujo entre octubre de 2008 y septiembre de 2011, la aprobación de la gestión de Cristina Fernández subió al ritmo de la visión positiva de la economía del país. En octubre de 2008, el 24% de los encuestados valoraba positivamente la situación económica y la aprobación de la gestión presidencial rondaba el 33%. En la actualidad, la visión optimista de la economía asciende al 64% y la aprobación de la gestión de la presidenta supera el 50%.

En estas fechas la presidenta encabeza la lista sobre conocimiento y aprobación de los principales dirigentes, alcanzando un 65% de imagen positiva y un 33% de imagen negativa; le sigue Daniel Scioli, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, donde vive casi el 39% de la población del país, con un 59% de opiniones favorables y un 34% desfavorable.

En cuanto al desempeño de los distintos grupos que conforman la oposición, los resultados de las elecciones primarias representaron una inmersión abrupta en una realidad que creían completamente distinta.

La principal vocera del Apocalipsis permanente, Elisa “Lilita” Carrió, que en 2007 aparecía como la cabeza de la oposición al lograr el 23% de los votos, obtuvo un escaso 3,24% y desapareció, temporalmente, del mapa mediático que tanto frecuentara en los últimos años. Tras el descanso, reapareció hace pocos días agitando el fantasma de supuestos oscuros planes del oficialismo para impulsar una reforma constitucional que permita a Cristina Fernández postularse nuevamente en el 2015.

Con su capacidad oracular claramente mermada, produjo un poco de ruido pero no parece que consiga instalarlo en la agenda. Por las dudas y en parte presionados por los medios, los demás candidatos se apuraron a dejar clara su oposición.

El candidato por la Unión por el Desarrollo Social (UDESO), Ricardo Alfonsín, quiso aprovechar la oportunidad para descalificar a su principal adversario por el segundo puesto, su otrora aliado gobernador de Santa Fe, el socialista Hermes Binner, acusándolo de participar en un supuesto acuerdo con el oficialismo para avanzar en la supuesta reforma constitucional. El socialista y candidato a diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires, Héctor Polino, le salió al cruce: “Se necesita muchísima mala fe y demasiada frustración política para sostener que los legisladores del FAP van a acompañar al oficialismo en caso de que éste intentara reformar la Constitución Nacional para establecer la reelección presidencial indefinida”.

Pero Alfonsín (Jr) tiene otros dolores de cabeza: sus propios correligionarios en algunas provincias como Mendoza y San Luis hacen campaña para que la ciudadanía corte la boleta y los vote a ellos aunque le den el apoyo para la presidencia a Cristina Fernández.

Como si ello fuera poco, su aliado en la provincia de Buenos Aires, el empresario peronista Francisco de Narváez llegó a un acuerdo con otro candidato a la presidencia, el puntano Alberto Rodríguez Saá, (al que se le pronostica un ligero ascenso) para brindarse apoyo electoral mutuo. Eso sí, sin romper con Alfonsín, cuyas andanzas electorales asombrarían al mismísimo Valle Inclán.

Lo cierto es que el santafesino Hermes Binner está entre los pocos dirigentes que salen favorecidos en las encuestas de opinión, con un 39% de imagen positiva y un 32% negativa, aunque también con un alto índice desconocimiento (15%). Todos los sondeos le pronostican mejores resultados en las elecciones generales respecto a las primarias, ubicando a la fuerza que lidera, el Frente Amplio Progresista, en segundo lugar, a unos 35 puntos de distancia, en el mejor de los casos, de Cristina Fernández.

En una reciente entrevista, el analista Manuel Mora y Araujo, tras calificar a la oposición de “penosa” afirmó que Hermes Binner es al único que rescata, que tiene futuro porque sintoniza con demandas del electorado. Pero añadió que su apego al “progresismo” lo limita porque para una gran parte del electorado el progresismo no significa nada.

Por su parte, el ex presidente Eduardo Duhalde encajó francamente mal el tercer puesto que le tocó en las primarias, al punto que su ex aliado Rodríguez Saá lo tildó de mal perdedor. Intentó denunciar fraude y su propio compañero de fórmula, Mario Das Neves, se desmarcó. Las encuestas lo indican en caída libre.

Finalmente, Jorge Altamira, que encabeza el Frente de Izquierda y de los Trabajadores, tuvo un pequeño desliz al brindar con champán por televisión con uno de los mejores cuadros de la derecha mediática, el periodista Chiche Gelblung, por el triunfo de haber pasado las primarias con el 2,48% de los votos. Los sondeos le auguran un resultado más o menos similar para el 23 de octubre.

Sin novedades en el frente electoral
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