jueves. 18.07.2024
Civiles sudaneses huyen a Sudán del Sur, y también a otros países vecinos como Chad, Egipto y la República Centroafricana

Decenas de miles de civiles de Sudán huyen a naciones vecinas, en medio de una frágil tregua en los combates entre el ejército y una milicia que, en dos semanas, han dejado más de 500 muertos y de 4000 heridos, informó este jueves 27 la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Dentro del país africano los enfrentamientos han desplazado a más de 75 000 personas, y según la OIM la situación “es sumamente grave” en Jartum, la capital junto al Nilo, y en la occidental región de Darfur, donde son más recios los combates, por lo que se teme “una crisis humanitaria sin precedentes”.

“Se espera que el número de desplazados internos sea mucho mayor”, junto con el éxodo por millares a los vecinos Chad, Egipto, Etiopía, República Centroafricana y Sudán del Sur, indicó la OIM en sus oficinas en esta ciudad suiza.

Diplomáticos y otros ciudadanos de países europeos, americanos y asiáticos también han salido precipitadamente del país, desde el inicio de los combates el 15 de abril.

La contienda se desarrolla entre las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), una milicia bien armada, fuerte en la región de Darfur y guiada por el general Mohamed Hamdan Dagalo, y el ejército regular, a órdenes del presidente de facto Abel Fatah al Burhan.

Al Burhann y Dagalo eran aliados, trabajaron juntos para derrocar al dictador Omar al Bashir en 2019, y fueron actores clave en el golpe militar de 2021, que desplazó al gobierno civil, lo que criticaron responsables de las Naciones Unidas y de la Unión Africana, así como manifestaciones populares que persistieron durante meses.

Los combates estallaron a raíz de disputas acerca de cómo reunir a las FAR y el ejército en una fuerza militar unificada, lo que implica tanto lucha por poder, liderazgo y control sobre minas y otros recursos.

Una tregua de 72 horas, iniciada el 25 de abril, podría extenderse según el gobierno de Al Burhan, en medio de reclamos de agencias humanitarias para que se abra espacio a la evacuación de los civiles, auxilio de los heridos e incluso retiro de cadáveres en las calles de Jartum y otras ciudades.

Establecimientos comerciales y de servicios urbanos han sido destruidos por los disparos de artillería, fusilería, incendios e incluso por bombardeos aéreos.

El gobierno de Chad solicitó apoyo de la OIM para evacuar a más de 300 estudiantes y 50 peregrinos chadianos atrapados en Jartum casi sin acceso a comida y agua.

“Desafortunadamente, la temporada de lluvias se acerca rápidamente y dificultará el acceso a la zona fronteriza, lo que hará que sea aún más difícil llevar ayuda a quienes más la necesitan”, dijo Anne Kathrin Schaefer, responsable de la OIM en Chad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y entidades humanitarias como Médicos Sin Fronteras hacen llamados urgentes a todas las partes en Sudán para que liberen de inmediato todas las instalaciones de salud, no obstaculicen las tareas esenciales y protejan al personal y a la infraestructura sanitaria.

La OMS alertó sobre el laboratorio central de salud de Sudán, que contiene patógenos de sarampión, cólera y tuberculosis multirresistente, polivirus derivados de vacunas y otros materiales peligrosos. Personas no capacitadas pueden manejar mal esas muestras infecciosas e infectarse a sí mismas y luego infectar a otros.

Según las autoridades de salud de Sudán, en 10 días de combates murieron al menos 512 personas y 4193 resultaron heridas.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) informó que solo en los primeros cinco días de combates murieron nueve niños, 50 resultaron heridos y los enfrentamientos interrumpieron la atención crítica y vital prestada a unos 50 000 niños y niñas con desnutrición aguda grave.

Los enfrentamientos también ponen en peligro la cadena de frío en Sudán, que incluye vacunas e insulina de un valor superior a los 40 millones de dólares, debido a los cortes en el suministro eléctrico y a la imposibilidad de reabastecer los generadores con combustible.

Las autoridades de las Naciones Unidas, la Unión Africana, la Liga Árabe y numerosos gobiernos han reclamado un cese del fuego firme y prolongado, y que se establezca un diálogo entre los contendientes que permita una solución pacífica al conflicto y enrumbar al país hacia la elección de un gobierno civil.

Según las últimas informaciones de la ONU más de 800.000 personas han huido de Sudán desde que comenzara el conflicto armado entre Ejército y paramilitares tras 17 días de combate y bombardeos.

Aunque el Ejército sudanés ha afirmado que la situación sigue "estable", testigos han asegurado que los bombardeos se han reanudado en pleno centro de la capital, Jartum, después de unas horas de tensa calma en la que el sonido de los disparos ha sido menos continuo.

Por su parte, el poderoso grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) ha acusado al Ejército sudanés de "ocupar" un hospital en Un Durman, ciudad vecina a Jartum, y que utiliza como "una plataforma de lanzamiento de ataques" contra sus unidades.

En busca de ayuda humanitaria

Entre acusaciones de violencia y ataques, continúan los esfuerzos por parte de los actores internacionales para enviar ayuda humanitaria de manera urgente a Sudán. El jefe humanitario y coordinador de ayuda para emergencias de la ONU, Martin Griffiths, ha anunciado su llegada a Nairobi para dialogar con "líderes kenianos y otros", sobre la situación en Sudán y "encontrar maneras de llevar ayuda al país". "La situación de Sudán desde el 15 de abril es catastrófica. Necesitamos encontrar maneras de llevar ayuda al país y distribuirla entre los necesitados", ha señalado Griffiths.

Así, Griffiths ha pedido a los bandos del conflicto en Sudán que protejan a los civiles y la infraestructura civil, garanticen el paso seguro de los civiles que huyen de las zonas con hostilidades, respeten a los trabajadores y a los bienes humanitarios, faciliten las operaciones de rescate, y respeten a los trabajadores sanitarios.

En una señal de esperanza de que más ayuda humanitaria podría llegar, después de que arribara este domingo la del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) ha anunciado la reanudación de sus operaciones en Sudán, suspendidas hace dos semanas tras la muerte de tres de sus empleados.

"A medida que la crisis en Sudán empuja a millones de personas al hambre, el PMA levantará de inmediato la suspensión temporal de las operaciones establecida después de la trágica muerte de los tres miembros de nuestro equipo el 15 de abril", ha dicho en un comunicado.

¿Menos capacidad de los paramilitares?

En el campo de la ofensiva, el Ejército ha señalado haber conseguido reducir a la mitad la capacidad de combate de las FAR durante las más de dos semanas de enfrentamientos. Las FAR habían movilizado en la capital "hasta la mañana del 15 de abril", cuando estallaron los combates, a "27.135 combatientes y 39.000 reclutas", además de unos dos mil vehículos de combate y carros blindados y transporte militar en el marco de "un complot" para tomar el poder.

"Durante 15 días de lucha, nuestras fuerzas pudieron reducir entre un 45 y un 55 % las capacidades de combate que el enemigo había movilizado para secuestrar al Estado sudanés, apoderarse de su capacidad de decisión y destruir sus fuerzas armadas", se apunta en la nota. Hasta el momento, las FAR -que desmienten toda información dada por el Ejército sudanés- no han reaccionado ante este comunicado.

Los combates entre las FAR y el Ejército sudanés estallaron por las tensiones sobre la reforma del Ejército y la integración de los paramilitares en las fuerzas regulares, en un proceso político para volver a encauzar al país en la senda democrática tras el golpe de Estado de 2021. Los dos bandos que han provocado que Sudán sufra uno de sus peores conflictos en los últimos años fueron precisamente los artífices de la asonada contra el Gobierno civil.

Decenas de miles de civiles huyen de Sudán a países vecinos