domingo 1/8/21

Argentina, de Venezuela a Nicaragua

BULLRICH
Patricia Bullrich, ex ministra de Seguridad de la Nación Argentina

Con el apoyo incondicional de los medios hegemónicos los líderes de derecha argentina han iniciado una nueva “campaña del miedo” de cara a las próximas elecciones primarias que se celebrarán en el país el próximo 12 de septiembre. La agenda de los comunicadores de los grupos Clarín y La Nación –poseedores de más del 90 por ciento de los medios de prensa argentinos- ha sido sincronizada para que el mensaje respecto de la probabilidad de que Argentina se convierta en Venezuela (ahora también se suma la posibilidad de la reconversión en Nicaragua), cale hondo en los incautos consumidores de ideología disfrazada de información. “Estas elecciones definen si vamos a vivir en una democracia o en una autocracia”, afirmó ayer el ex presidente Mauricio Macri durante la presentación de su libro “Primer Tiempo” en la provincia de Mendoza.

El mismo día en que Macri daba a entender que la continuidad de un gobierno de corte nacional y popular -como lo es el Frente de Todos- sería “el fin del sistema democrático en la Argentina”, el diputado nacional de su partido, Waldo Wolff, sostenía, sin que se le cayera la cara, que “el gobierno de Alberto Fernández ya fue por la propiedad privada” y que ahora –según aseguró, “irá por nuestros hijos”. El remate de semejante diarrea verbal de este diputado discípulo de Mauricio Macri estuvo signado por la trillada e imposible analogía que se repite en continuado en los platós de los medios del poder económico concentrado: “Estamos a siete diputados de ser Venezuela”.

La guerra mediática (o periodismo de guerra) contra el gobierno de Alberto Fernández se ha intensificado. Es sabido que la derecha no sabe estarse quieta si no está en el poder. Y a falta de ideas, propuestas o argumentaciones coherentes para dar un debate productivo, la misión política de esa facción ideológica deviene en ataques, fakenews e inoculación de miedos. El diario La Nación y sus incontables repetidoras instalan el terror desde sus titulares: “¿Están pavimentando el camino a la autocracia?”, interrogaba el pasado 5 de junio en grandes caracteres el periódico que supo defender acérrimamente al proceso militar que exterminó a más de 30 mil argentinos. Y el término se inoculó a fuerza de réplica en los votantes que hasta ese mismo día ignoraban su significado. Lo repitió Macri el mismo día en que la oficina Anticorrupción efectuó la denuncia contra su persona por enriquecimiento ilícito. Lo repitió mientras manifestaba que “la democracia debería funcionar apretando un botón”. “Es una época en la que los jóvenes aprietan un botón y escuchan música o arreglan una cita en Tinder. Pero en la democracia apretás un botón y no pasa nada, porque necesitás horas acordar y eso ha puesto en crisis  severa a todos los sistemas democráticos”, dijo, mientras que quienes escuchábamos ese sinsentido (bien propio del ex presidente) nos preguntábamos cómo era posible que un ser intelectualmente huérfano hubiera podido ocupar la Casa Rosada.

La guerra mediática marcha en sincronía con las declaraciones inauditas de quienes se arrogan la “defensa de la República”. El endurecimiento de las estrategias de la derecha argentina incluye también la bolzonarización de las definiciones. “El covid es una gripe un poco más grave y no es algo por lo que uno deba estar sin dormir”, dijo el ex mandatario responsable de desaparecer el Ministerio de Salud, antes de atacar las medidas sanitarias impulsadas por el gobierno de Alberto Fernández.

La carrera hacia los comicios primarios ya ha comenzado. La derecha neoliberal, carente de propuestas, apuesta por la guerra sucia, la inoculación de falsedades, el “miente, miente que algo quedará”. Y si Venezuela ya no cuela, pues bienvenida sea Nicaragua.

Argentina, de Venezuela a Nicaragua