miércoles. 17.07.2024
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Miriam Bregman y Javier Milei.

En su libro “Debatir Para Presidir”, el politólogo y consultor político Augusto Reina sostiene que los debates presidenciales tienen un efecto pedagógico y democratizador, ya que “horizontalizan la discusión y activan la conversación pública en redes y medios”. Y vaya si lleva razón.

El domingo por la noche, luego de tres frenéticas semanas en las que los stop’s de campaña de candidatos y candidatas a la presidencia argentina se adueñaron de las pantallas, se produjo finalmente el ansiado debate que millones de espectadores siguieron en directo, elevando el pico de rating a los que obtuvo el superclásico Boca-River de la misma jornada, y superando con creces a los realitys más vistos del país. 

La activación de la conversación pública en redes y medios –tal como explica Reina-, fue tan intensa como el mismo debate. El intercambio de opiniones, aunque también de insultos y de memes, fue una constante en las redes sociales; tal vez la materialización más concreta de ese “efecto pedagógico y democratizador” al que refiere el autor de “Debatir Para Presidir”. 

El libertario ultraderechista Javier Milei y el oficialista Sergio Massa concentraron la atención en el debate presidencial

Sin embargo, y a pesar de la opinión de especialistas y expertos en materia de Comunicación, no hubo sorpresas en el guión de los contrincantes, ni tampoco triunfadores ni derrotados. Cada uno de los candidatos se hizo fuerte en algunos temas y sufrió en otros. El libertario ultraderechista Javier Milei y el oficialista Sergio Massa concentraron la atención, especialmente por lo antagónico de sus propuestas. Patricia Bullrich, candidata por Juntos por el Cambio, no supo explicar cómo hará lo que promete que hará en caso de ganar las elecciones, mientras que la representante del Frente de Izquierda, Miriam Bregman, y el peronista Juan Schiaretti, buscaron diferenciarse cada cual en sus fortalezas. Por un lado la agenda progresista y por el otro el “modelo Córdoba” como activo frente a sus competidores.

“Milei no es un león, es un gatito mimoso del poder económico; un empleado de los grandes empresarios”

La primera candidata en utilizar el derecho a réplica fue Bregman; y lo hizo para cuestionar a Javier Milei, quien se presenta como un “león”. “Milei no es un león, es un gatito mimoso del poder económico; un empleado de los grandes empresarios”.

El ultraderechista que convenció a sus seguidores de no ser parte de la “casta política”, recibió el guantazo en silencio y ensayando sonrisas burlonas, emulando quizás las performances de Donald Trump durante el debate que antecedió a su triunfo en las presidenciales de 2017.

“Son 30 mil y fue un genocidio”, sostuvo minutos más tarde la representante del Frente de Izquierda, respondiendo nuevamente a Milei, quien volvió a negar los crímenes de lesa humanidad, a cuestionar la cifra de desaparecidos durante la última Dictadura Cívico-Militar, y a reflotar la falacia de una “guerra”; el mismo argumento que utilizaba el genocida Jorge Rafael Videla

Javier Milei, el gatito mimoso del poder económico