viernes. 23.02.2024
Jesús Caldera, Rodolfo Benito y Gaspar Llamazares en los cursos de verano organizados por la Fundación 1º de Mayo.

Tanto Jesús Caldera como Gaspar Llamazares coinciden en que esta crisis no es sólo económica, como mantienen algunos, sino también política, y a ella precisamente se refirió expresamente el diputado de Izquierda Unida en el Congreso, una crisis que definió como “la crisis de lo público frente a los mercados, frente a la economía especulativa”.

El exministro de Trabajo y coordinador del programa electoral del PSOE y el diputado de Izquierda Unida debatieron este miércoles, previo almuerzo, en los cursos de verano de El Escorial organizados por la Fundación 1º de Mayo sobre la ‘capacidad de respuesta de la izquierda’ en esta crisis, una crisis que Llamazares derivó también en la propia crisis de la propia izquierda y a lo que Caldera antepuso el hecho de que “la mayoría de los ciudadanos europeos se declaran progresistas”, al tiempo que sostuvo que “los valores básicos sobre los que descansa la izquierda como la solidaridad o la empatía tienen mucha validez respecto a los que se establecieron de manera internacional previamente a la crisis”.

Pero tanto Calera como Llamazares se mostraron de acuerdo en el origen de la recesión, que la sitúan en el aumento de la desigualdad. Al respecto, el dirigente socialista dijo que se han producido una serie de acciones que han favorecido al pensamiento conservador para utilizar esa consecuencia, el aumento de la desigualdad, como arma económica. Así, citó la promoción del individualismo para obtener la maximización del beneficio individual o las alianzas políticas para desregular la actividad pública como actuaciones que han debilitado el panorama internacional sometiéndolo a la recesión.

El diputado por IU definió la sociedad política actual -parafraseando a Camus- como “una máquina de desesperanza e indignación”. Se mostró “furioso” con la Unión Europea, a la que considera “insignificante”; con los mercados y con el Gobierno actual, al que acusa de “estar llevando a cabo una política que no se corresponde con los compromisos electorales que estableció”, además de provocar una separación entre los ciudadanos y la política. Para Llamazares: “cuando se produjo el gobierno de la izquierda, lo que se realiza no es el programa izquierdista sino uno de aspiración interclasista”.

Caldera, por su parte, remarcó las mejores en los mecanismos de protección social durante la legislatura socialista y dijo que el proceso de reformas que se está llevando a cabo no está desarrollado por la crisis, sino que debería existir a pesar de ella. También resaltó los casos del sistema de la construcción de vivienda o las pensiones, problema más cercano a la crisis demográfica que a la económica, explicó.

Llamazares insistió en relación a la crisis política, asegurando que “se sitúa de manera general con aspectos particulares en España”. Dos de las claves de la política española que realzan la sensación de crisis serían, en su opinión, “la bipolarización política con la existencia de una relación prácticamente irreconciliable entre la izquierda y la derecha, y la territorialización”. Caldera, sin embargo, sitúa todo el problema en relación a las políticas llevadas a cabo de manera internacional durante los treinta años anteriores.

Pero ambos hablaron también de posibles soluciones. El exministro de Trabajo espera que la salida de la crisis no acumule desigualdades mayores: “Empíricamente las sociedades que reparten mejor sus recursos, tienen mejores oportunidades, menores tasas de criminalidad y un mayor bienestar de manera individual y colectiva” que permiten una cohesión social, enfatizó. Caldera considera esencial para el modelo de crecimiento económico “promover la igualdad de oportunidades, la paridad de reparto de recursos” y se mostró confiado en los valores de la izquierda para salir de la crisis en una situación de distanciamiento de la política por parte de la sociedad “debido al incremento de temores por la situación económica”.

Sin embargo, Llamazares va más allá, al intentar buscar la transformación de la izquierda en una “más femenina” que intente “tejer una red muy fracturada”, como se ha visto con el 15-M. Para ello cree necesaria la existencia de una economía política, ahora situada en manos del mercado, y la recuperación de la política redistributiva como consecuencia de la disparidad de rentas. Por último, concluyó afirmando la “necesidad de construir un poder equivalente, desde el punto de la política, al macropoder de la economía y la comunicación”.

Jesús Caldera (PSOE) y Gaspar Llamazares (IU) discuten sobre el papel actual de la...