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jueves. 11.08.2022

Después de la polémica suscitada en torno a la fortuna que, al parecer, el ex tesorero del PP, Luis Bárcenas, tiene en cuentas en el extranjero, el Partido Popular (PP) ha anunciado que realizará dos auditorías de sus cuentas, una interna y otra externa, con el objetivo de demostrar que están limpias de polvo y paja.

Para intentar descubrir un posible flujo de dinero negro sería necesario realizar además otros procedimientos centrados en áreas concretas, que requerirían de la colaboración plena del Partido Popular

La auditoría interna correrá a cargo de Carmen Navarro, actual tesorera de la formación política, pero lo cierto es que todas las miradas están puestas sobre el análisis de las cuentas que realizará una entidad ajena al partido y a la que se le presupone mayor independencia. De hecho, los Técnicos de Ministerio de Hacienda nos hemos ofrecido al PP para encargarnos de este análisis.

Aquellos que aseguran que una auditoría no desvelaría una supuesta contabilidad B porque los pagos fraudulentos no figurarían en los libros, tienen razón en parte. Esto es cierto ya que el objetivo de una auditoría “normal” no es descubrir irregularidades sino comprobar si las cuentas reflejan la imagen fiel de la situación patrimonial y financiera, y en este sentido, aunque pueden detectarse aquéllas, los procedimientos aplicados no tienen esa finalidad.

Para intentar descubrir un posible flujo de dinero negro sería necesario realizar además otros procedimientos centrados en áreas concretas, que requerirían de la colaboración plena del Partido Popular. Para ese examen sería necesario tener acceso a la contabilidad, justificantes y documentación acreditativa, cuentas bancarias, ficheros informáticos, contratos y otras operaciones con terceros, así como contar con la autorización para tomar declaraciones a trabajadores, ex altos cargos, los supuestos beneficiarios y directivos de las empresas que pudieran resultar implicadas.

Además, al tratarse de un informe de investigación, la labor de los Técnicos sería más amplia que la de una auditoría externa convencional, analizando los ejercicios cuestionados, incluso aunque hubiera prescrito la responsabilidad administrativa o penal que pudiera derivarse, y extendiéndose a prácticas indagatorias al margen de la contabilidad oficial.

Si bien hay que reconocer que es difícil levantar una contabilidad B y, por tanto, no se puede asegurar el éxito de esta tarea, un trabajo tan minucioso como el que proponemos podría llegar a destapar la misma o al menos detectar indicios de su existencia, en el caso de que concurriera.

Contesta Carlos Cruzado

Presidente de los Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA)

¿Es posible descubrir una contabilidad B a través de una auditoría?
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