martes 27/10/20
MÚSICA

Trifolium, llamando a las puertas de palacio

Mientras Trifolium pasaban de La Malinconia al Allegreto quasi Allegro del Cuarteto op. 18 nº 6 en si bemol mayor de Beethoven en los Jardines del Alcázar, el Sevilla ganaba su sexta Europa League en el Rhein Energie Stadion de Colonia

Mientras Trifolium pasaban de La Malinconia al Allegreto quasi Allegro del Cuarteto op. 18 nº 6 en si bemol mayor de Beethoven en los Jardines del Alcázar, el Sevilla ganaba su sexta Europa League en el Rhein Energie Stadion de Colonia. El resto es historia. 

Los veranos de Sevilla llevan años siendo más llevaderos gracias a las Noches en los Jardines del Real Alcázar, que durante los meses de julio, agosto y septiembre mantienen una programación diaria sobre los ejes de la Música Antigua, Clásica, Flamenco y Músicas del Mundo. 

La música de Almeida interpretada por Trifolium parece compuesta pensando en esta noche de verano sevillana y para ser interpretada en estos jardines reales entre naranjos y jazmines

En un verano tan extraño como el que estamos viviendo enfundados en mascarillas y con el miedo a nuevos rebrotes, las Noches en los Jardines del Real Alcázar de Sevilla están siendo un oasis para el cuerpo y para la mente en las noches sevillanas. Afortunadamente, han sido una de las actividades que han conseguido sacar adelante su programación en estos meses de cancelaciones. Sobre los ejes de la Música Antigua, Clásica, Flamenco y Músicas del Mundo mantienen una programación diaria frente al cenador de Carlos V. 

La apertura de puertas con una hora de antelación, el control de temperatura, las clasificación en zonas, el mantenimiento de las mascarillas o la distancia social se han convertido con el paso de las noches en una rutina de funcionamiento que va adquiriendo naturalidad en los espectadores, algo que se va convirtiendo en la manera natural de hacer las cosas. 

Con toda la puntualidad con la que acostumbran las Noches en los Jardines del Real Alcázar, el sonar de las campanas marcó el inicio del concierto de Trifolium que presentaban un programa de dos autores coetáneos en el tiempo pero casi antagónicos en lo biográfico y en lo artístico, Ludwig Van Beethoven y João Pedro De Almeida. 

Si comenzábamos el año en que se celebra el 250 aniversario del nacimiento del genio alemán con una inabarcable programación de conciertos en torno a su música y figura, las pandemia nos ha dejado con la miel en los labios. Por ello, se agradece más que nunca que formaciones tan solventes como Trifolium lo incluyan en sus programas. En esta ocasión fue el turno del Cuarteto op. 18 nº 6 en si bemol mayor, célebre por el adagio que introduce el cuarto movimiento. 

Sin embargo, si es la presencia de Beethoven la que atrae al público mayoritario, el descubrimiento de la figura de João Pedro De Almeida el hilo rojo que quedará prendido de la memoria. Un músico de origen portugués pero que desarrolló toda su carrera musical como Maestro de capilla en las catedrales de Lugo y Astorga hasta que a finales del siglo XVIII se traslada a la Corte para probar fortuna.

Un autor prácticamente desconocido hasta finales de los años ochenta y del cual el cuarteto Trifolium ha recuperado sus trabajos para cuarteto de cuerda en su reciente trabajo discográfico “J. P. Almeida Mota. String Quartets op. 4”. Juan de Almeida, pues así solía firmar, trato de hacerse un sitio en la corte de Carlos IV firmando cuartetos con aire cortesano y delicado como el Cuarteto op. 4 nº 3 en sol menor que formaba parte del programa de las Noches en los Jardines del Real Alcázar.

La música de Almeida interpretada por Trifolium parece compuesta pensando en esta noche de verano sevillana y para ser interpretada en estos jardines reales entre naranjos y jazmines. 

En este juego de espejos infinitos que es la música, Trifolium reflejaron al delicado Almeida en el estanque de aguas profundas de Beethoven. El Cuarteto op. 18 nº 6 en si bemol mayor que, como dejó escrito el maestro, hay que adaptar con la mayor delicadeza, se convierte en pieza exquisita en las cuerdas de Trifolium, rica en matices, en potencia controlada, en potencia bajo la superficie tranquila. Un cuarteto que forma parte de los primeros que firma para cuerda firmados con apenas treinta años se sujetan a las estructuras más formales, lo que los une a los de Almeida, pero anticipan la tormenta creadora. 

Una noche sevillana, alemana e italiana, donde la pólvora que celebraba de los goles del Sevilla frente al Inter, se fundían con la música de Beethoven como si los cañones de Napoleón retumbasen en la lejanía, mientras el rey celebra la última noche antes de la batalla en la que perdería su trono. Era el Sevilla el que ganaba al Inter, pero en un entorno como este, los tiempos y los sueños siempre acaban mezclándose.

Trifolium, llamando a las puertas de palacio