martes. 21.05.2024
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Número 1 del periódico 'La Internacional', órganod e expresión de la Federación Socialista Catalana. (Biblioteca Nacional)

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@Montagut5

SOCIALISMO

En el año 1908 se puso en marcha La Internacional, el órgano de expresión de la Federación Socialista Catalana, que se editaba desde Barcelona. Su principal inspirador fue Antonio Fabra i Ribas. Pues bien, en su primer número, del 6 de noviembre del año citado, se incluyó una columna donde se explicaba qué era el socialismo, además de publicar los objetivos del nuevo periódico, y destacar la importancia de la acción política. En este artículo nos acercamos a la definición de socialismo.

El socialismo tendría cuatro objetivos:

1º. Hacer ver a la clase obrera que su antagonista era la clase burguesa o capitalista (lucha de clases).

2º. Ayudar a crear la conciencia de clase entre los trabajadores, y a través de ella, dar a conocer la importancia de practicar la solidaridad entre todos los oprimidos si no se quería perder en las luchas contra la burguesía.

3º Fomentar que la clase trabajadora se organizase en Sociedades de Resistencia (sindicatos) con el fin de conseguir mejores salarios, es decir, una remuneración más equitativa de su trabajo, jornada laboral más reducida con más horas de descanso, y para que pudiera encauzar por sí sola todas las mejoras que pudieran aliviar su situación, es decir, que asumiera que su emancipación solamente llegaría por su lucha no por la de otros, un objetivo constantemente repetido por el socialismo en España para apartar a los obreros del republicanismo, especialmente del federal, el más progresista.

4º. Incitar a la clase trabajadora a que sostuviera la lucha política, al igual que practicaba la burguesía, como se hacía la lucha económica, con el fin de servirse del poder político para defender sus intereses de clase, y luego transformar la propiedad individual del régimen capitalista en propiedad colectiva, propia del régimen socialista. El fomento de la idea de la lucha política siempre fue prioritario en el socialismo catalán, habida cuenta de la importancia del anarquismo, primero, y luego del anarcosindicalismo en Cataluña.

Para que los obreros fuesen verdaderamente libres e independientes era necesario que fueran dueños de los medios de producción y de cambio, que la clase burguesa usaba en su propio beneficio. Esa clase creaba después con el dinero que usurpaba a los trabajadores instituciones de todo tipo para mantener a los mismos en la ignorancia, y poder oprimirlos. Las tres instituciones que hacían este trabajo eran la Justicia, la Iglesia y el Ejército (cárceles, iglesias, cuarteles). En este sentido, debemos recordar que los ataques que el socialismo hizo, especialmente a las dos últimas instituciones, tuvo siempre un marcado carácter económico, o instrumental, es decir considerar, como hemos expresado, que apoyaban y sostenían el régimen capitalista.

El socialismo enseñaría que el problema social no se resolvería hasta que no lo estuviera el económico

La emancipación era imposible si no se alcanzaba la propiedad colectiva por medio de la conquista revolucionaria del poder político. El socialismo enseñaría que el problema social no se resolvería hasta que no lo estuviera el económico.

El artículo terminaba con varias proclamas, siendo interesante que resaltemos que una de ellas hablaba de que no se querían bloques de izquierdas ni de derechas, ni tampoco pactos con quienes tenían intereses completamente opuestos a los de la clase trabajadora, en clara alusión a los republicanos.

Todavía estábamos en 1908 antes del terremoto que supuso la Semana Trágica y la represión de Maura, y que alteraría este principio.

ACCIÓN POLÍTICA

El primer número de La Internacional tiene su importancia, especialmente, por tres textos. En primer lugar, porque explicaba el objetivo de la nueva publicación. En segundo lugar, porque teorizaba sobre lo que era el socialismo. Y, por último, por su defensa de la acción política, cuestión que abordamos en el presente trabajo. El análisis que se hacía desde esta publicación socialista catalana sobrepasaba la clásica defensa de la acción política, seña de identidad del socialismo, y especialmente frente a los anarquistas, tan poderosos en Cataluña, para englobarla en una acción revolucionaria total.

Los socialistas catalanes habían constatado que muchos obreros no creían en la validez de la lucha electoral y, por lo tanto, eran enemigos de la acción política. Pero, también había constatado que dentro del PSOE había muchos compañeros que, porque en el programa socialista figuraba como eje fundamental la conquista de los poderes públicos por el proletariado, el objetivo era salir victoriosos en todos los procesos electorales, y conseguir amplia representación en las Cortes y Ayuntamientos.

Pues bien, ambas formulaciones eran consideradas como erróneas. La primera era evidente porque la acción política como instrumento transformador era una seña de identidad del socialismo, pero la segunda cuestión era más compleja, y centrará nuestra atención. La contienda electoral era, efectivamente, un arma, pero no la más efectiva, de las que disponían los trabajadores para luchar, y el resultado de la misma dependería de las condiciones de la lucha de clases en cada país.

Las elecciones ofrecían, indudablemente, un campo amplio para la propaganda y para atraer adeptos por el impacto que producían. Las victorias eran, además, medios eficaces para atacar a los enemigos. Es más, los debates que los representantes socialistas pudieran tener en las instituciones permitían la difusión de las ideas socialistas, y la propaganda era un valor en sí misma.

El voto era un arma de poco alcance para conseguir la implantación del socialismo

Pero las batallas en las elecciones, por muy favorables que se presentasen, nunca darían la victoria final, no ofrecerían una mayoría absoluta para poder arrojar a la burguesía del poder. El voto era un arma de poco alcance para conseguir la implantación del socialismo.

La victoria completa del socialismo solamente se podría conseguir con la movilización completa de todos los desposeídos organizados en Sociedades de Resistencia, Federaciones Nacionales y en las Uniones o Confederaciones Generales, con unidad de táctica y uniformidad en la acción para poder hacer frente a todas las fuerzas de la burguesía, y pudieran secundar la acción revolucionaria que su momento emprendiese la Internacional obrera.

El trabajador no debería contentarse con ir a votar, sino que debía intervenir en todos los actos públicos donde se trataban sus intereses. Su combate debía realizarse en el periódico, en el mitin, en el parlamento, en las barricadas, protestando contra todos los desmanes cometidos por los gobernantes, resistir ante los alardes de fuerza, y rechazar las leyes que perjudicasen a la clase obrera, obligando a que se aprobasen otras favorecedoras. En una palabra, derribar obstáculos y estar preparados para el día que se hubiese conquistado el poder político.

Así pues, en conclusión, la acción política no era concurrir a las elecciones, ni el antimilitarismo, ni la huelga, ni tan siquiera la acción revolucionaria que permita, después de una huelga general, la victoria final. La acción política era, en definitiva, el conjunto de todos esos movimientos. Era el arma más segura para derrotar a la burguesía.

La Internacional llamaba a trabajar constantemente, y a que los socialistas se ejercitasen en la totalidad de la acción política.

Hemos trabajado con el primer número de La Internacional, que puede consultarse en la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional.

La Federación Socialista Catalana y su acción política a principios del siglo XX