martes. 23.04.2024
pantano tibi
Pantano de Tibi

Se ejecutaron canales en la cuenca de río Tajo destinados principalmente al suministro de los jardines y huertas reales, que derivaban del río Tajo para regar en sus márgenes por lo que no pueden considerarse como trasvase inter cuencas. Entre ellas se encuentra la Real Acequia del Jarama o las acequias de las Aves y la Azúa en las proximidades de Aranjuez.

Las fuertes sequías de la década del año 1540, obligaron a que los diputados en Cortes propusieran al Rey la construcción de canales de regadío en Castilla al estilo de las que se realizan en Aragón, en particular el canal Imperial.

La construcción en Aranjuez del embalse de El Embocador por Carlos I responde a la necesidad de regar los jardines de los Reales Sitios, situados sobre la vega del río Tajo destaca por la incorporación de la dehesa de Sotomayor.

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Presa del Embocador en Aranjuez

Anteriormente a la construcción de la presa y de los canales, existía un caz largo por medio del prado de Ontígola usado para regar el de Aranjuez, conocido como “el prado de Regajal”.

La necesidad de agua, para convertir el Sitio en el vergel que plantea Felipe II le lleva a ordenar a Juan Bautista de Toledo la construcción de un sistema que permitiese recoger más agua.

Se dispuso la construcción de un malecón de tierra en la zona del Ragajal y el arreglo del terreno para albergar el agua. Una vez realizado, se hizo una pared de mampostería y cantería a cargo de Juan de Herrera, de más de doscientos metros de longitud y cinco metros de anchura. Para que los canales que conducían el agua no se cegasen, se dispuso otro embalse más pequeño en la parte superior, de tal forma que las aguas bajasen remansadas.

La presa de Valdajos, sobre el río Tajo, es una excepción ya que se hizo en el año 1530 con la finalidad de regar la vega de Colmenar de Oreja.

El abastecimiento del monasterio de El Escorial constituía una pequeña transferencia a través de un canal de nueve km de longitud, la mayor parte de su recorrido enterrada que transporta las aguas captadas en varios arroyos, básicamente del Tobar y del Romeral.

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Uno de los estanques de La Granjilla de La Fresneda, en un dibujo de 1862 de Antonio Rotondo. (Wikipedia)

El primero vierte sus aguas en el río Aulencia en cuya cuenca se encuentra El Escorial, siendo afluente del río Guadarrama. En el siglo XVIII fue modificado esto con la construcción de la vieja presa del Romeral debido al incremento de la demanda de agua.

Se realizaron también dos presas en la zona del Escorial, las presas de Granjilla I y II construidas en el siglo XVI, que se alimenta mediante un pequeño trasvase con agua del río Aulencia, derivada mediante un azud y conducida primero en canal y luego en tubería.

La primera es la de la Granjillla que se sitúa sobre el río Aulencia y su construcción data del año 1560 con la finalidad fundamental de abastecer a las obras y posteriormente a los jardines de palacio.

La Real Acequia del Jarama fue mandada construir por Felipe II con la finalidad de regar unos prados de propiedad real, denominados la Boyeriza. La presa fue proyectada por Juan de Herrera y se sitúa a dos kilómetros aguas abajo de la actual presa del rey.

Real Acequia del Jarama

Fuera de los jardines y huertas palaciegas y exceptuando las zonas más próximas a las vegas. La situación en el resto era bastante precaria pues padecía la población una situación de pobreza extrema.

En cuanto a las técnicas hay que decir que estas apenas cariaron respecto a la época musulmana a pesar de los nuevos impulsos racionalistas y cientifistas del Renacimiento, que no dejaron de producir proyectos. En general, no cesaron de ajustarse a los rudimentos tradicionales para la elevación y reparto del agua.

El regadío significa en esta época solamente el 16,78%. Si a esto se añaden las peticiones de Cortes y los proyectos que se propondrán para permitir la navegación por el río Tajo y de paso regar los fértiles campos que le rodean, se puede afirmar que hasta el siglo XVIII se produjo un retroceso en el área del regadío.

PRINCIPALES OBRAS EN EL RÍO DUERO

En la cuenca del río Duero, Isabel la Católica pretendió a principios del siglo XVI trasvasar agua del río Adaja al río Zapardiel para incrementar el caudal disponible en Medina del Campo.

Sin embargo, los ataques nocturnos que sufría la presa de cabecera le hicieron desistir. Estos ataques eran debidos a que numerosos batanes y molinos se quedaban sin fuerza motriz por la realización de esta obra.

Jacobs Fugger
Jacobs Fugger pintado por Durero

Las peticiones de los procuradores fueron tenidas en cuenta durante la regencia de Maximiliano de Austria que tenía la Corte en Valladolid. Maximiliano se puso en contacto con la casa Fugger, los cuales enviaron a Hefelder con la intención de mejorar el sistema de abastecimiento hidráulico de la ciudad y hacer navegable el río Pisuerga.

Otro de los comisionados fue Bartolomé de Herrera, el cuál viajó por la cuenca del río y presentó un informe sobre el mismo y sus posibilidades. Considera que los ríos no son aptos para la navegación por causas geográficas, pero también humanas ya en algunos lugares se encuentran presas y molinos y la única solución es la construcción de canales navegables.

Se plantea la extensión del regadío por las riberas de los ríos Pisuerga, Carrión y Arlanzón con el establecimiento de acequias y canales. Los canales de navegación que se proponen pueden utilizarse para el regadío. Se trabaja en la construcción de canales en los ríos Arlanza, Arlanzón y en el Carrión. Con la crisis hacendística del Reino se deja en suspenso los proyectos de Bustamente.

Hubo proyectos, a finales del siglo XVI, centrados en la navegación. En el año 1581, Antonelli presenta su “Memoria sobre la navegación de los ríos de España”, en la que se propone la navegación en el río Duero hasta la ciudad portuguesa de Oporto. A comienzos del siglo XVII hay otros planes para hacer navegable el río Pisuerga, pero nunca fueron puestos en práctica.

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Tornillo de Arquímedes

Los molinos eran semejantes a los existentes en la Edad Media. Los azudes elevan lentamente las aguas y permiten establecer pequeñas balsas en las que se almacena el agua, que permitía mover los molinos en tiempos de estiaje. Estas pequeñas balsas podían estar recogidas en depósitos cilíndricos o rectangulares de piedra o ladrillo o excavadas en el suelo.

En la Castilla de los Austrias también existían las ferrerías. Al igual que en la Edad Media, en esta época también se emplean máquinas para elevar el agua. Algunas de estas eran el cigüeñal que se usa para la extracción de agua en pozos y ríos, el maizal, las norias de sangre que se caracterizan por llevar una cadena de cangillones arrollada a una rueda que gira por medio de engranajes.

Se usa también el Tímpano, que es una rueda de compartimentos por donde pasa el agua y tiene forma de tambor, la cloaca o el tornillo de Arquímedes.

duque de lerma
El duque de Lerma, pintado por Juan Pantoja de la Cruz

Zubiaurre utiliza el tornillo de Arquímedes para abastecer de agua a la ciudad de Valladolid. La ciudad necesita elevar las aguas del río Pisuerga, pues se deben de satisfacer las demandas de las viviendas señoriales, dotadas de jardines, entre las que destaca la del Valido Real, duque de Lerma.

Para regar los huertos y jardines se habían instalado sistemas mediante los que se obtiene el agua de pozos impulsada por las norias, pero estas no son suficientes. Esto hace que se plantee la necesidad de usar el material de Zubiaurre, pero esto tampoco sirvió para satisfacer las necesidades de la ciudad de Valladolid. El gasto del mantenimiento de estos aparatos y sus continuas averías hizo que se abandonara este sistema.

Un problema que se da tanto en Valladolid como en Burgos es la suciedad en sus esguevas y esto hace que en muchos casos deba utilizarse los cántaros. Las fuentes son un medio de aprovechamiento para la población.

PRINCIPALES OBRAS EN EL LEVANTE ESPAÑOL

Se realizan numerosas obras de infraestructuras de riego en la región de Murcia a lo largo de los siglos XVI y XVII, que permiten una considerable expansión de la superficie regada.

Destacan el desarrollo de trasvases que debido a la grandeza d dichas obras no llegaron a realizarse, algunos ya habían sido propuestos en siglos anteriores y constituyen el embrión de todo lo que después se acometerá.

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El viejo pantano de Tibi

Son continuos los intentos de mejorar el riego del campo de Lorca, basados desde antiguo en el aprovechamiento de las fuentes debido a la irregularidad del río por el estiaje. Se plantea incorporar a las fuentes ya aprovechables en el siglo XVI, en virtud del Convenio de Caravaca del siglo XIV, el manantial llamado Ojos de Luchena.

A pesar de estas nuevas aportaciones no se atendían todas las necesidades de agua de la zona de Lorca, por lo que se piensan en nuevas aportaciones como los embalses de Puentes y de Valdeinfierno y un trasvase desde los ríos Castril y Guardal, que pertenecían a la cuenca del río Guadalquivir.

Se hacen los estudios correspondientes quedando paralizados el proyecto de traída de agua desde Caravaca debido a la rebelión de los moriscos y por la propia oposición de esta ciudad, a pesar de haberse mancomunado para realizarlo las ciudades de Lorca, Murcia y Cartagena.

La huerta de Elche fue objeto de trasvases, cuyos primeros antecedentes se remontan al año 1420. Durante el reinado de los Reyes Católicos se practicaron nivelaciones para tratar de añadir caudales del río Cabriel al río Guadalaviar y para derivar aguas del río Júcar al Vinalopó, intentos que no conseguirían su objetivo final.

embalse de relleu
Embalse de Relleu

A finales del siglo XVII, se encarga la nivelación oportuna pero se llega a la conclusión de la dificultad de dicha obra. La conducción empieza en el río Júcar y acaba en el embalse de Tibi.

Se intenta traer aguas de Villena y a finales de este siglo se plantea esta alternativa ante la dificultad de traerla desde el río Júcar. La posibilidad de traerla desde Villena también fracasa ante la oposición de las ciudades de Elda y Sax.

Durante el reinado de los Austrias se construyó en la provincia de Alicante la presa de Tibi y los azudes de Muchamiel y San Juan, que constituyeron un destacado conjunto hidráulico que permitía regar la vega alicantina.

De esta misma época son las presas de Elche y Relleu que presentan grandes singularidades técnicas y que tiene la misma finalidad que las anteriores obras que es el regadío de la huerta alicantina.

Destaca también en los siglos XIV y XV el proyecto de ejecución de un trasvase desde el río Júcar a la vega de Valencia que tampoco se pudo realizar.

En los riegos de la plana de Castellón se reconstruyó el azud de Villareal, sobre el río Mijares y la acequia común de Castellón y Almanzora.

Burriana ejecutó una obra sobre el río Seco con la finalidad de aprovechar las aguas derivadas del río Mijares, pero esta obra provocó fuertes inundaciones en los campos de Bechi.

Las obras públicas en el reinado de los Austrias