jueves. 04.06.2026
HISTORIA DE ESPAÑA

Setenta años de la muerte de José Ortega y Gasset

El gran filósofo y erudito español José Ortega y Gasset falleció la tarde del 18 de octubre de 1955, hace ahora 70 años.

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Ortega en Alicante por Ramón Palmeral
Ortega en Alicante por Palmeral

José Ortega y Gasset​ y su familia salieron para el exilio por el puerto de Alicante.

  1. Enunciado
  2. Contrarios a la dictadura de Primo de Rivera
  3. “Yo soy yo y mi circunstancia…”
  4. Articulista profundo de primer orden
  5. La Revista de Occidente
  6. Exilio, y embarque en el puerto de Alicante
  7. Repercusión e influencia de la obra orteguiana
  8. Regreso a España
  9. Conclusión

Enunciado

El gran filósofo y erudito español José Ortega y Gasset falleció la tarde del 18 de octubre de 1955, hace ahora 70 años. Al iniciarse la Guerra Civil, enfermo de cálculos biliares, y debido a la inseguridad en Madrid tuvo que refugiarse en la Residencia de Estudiantes de calle Pinar. Posteriormente viajó con su familia desde la estación de Atocha hasta Alicante, donde embarcó en un carguero francés rumbo al exilio. Residió en Francia, Argentina y Portugal, hasta poder regresar a España nueve años después en 1945. Se había desengañado de la República desde los acontecimientos revolucionarios tras la victoria del Frente Popular en febrero de 1936, y por el atentado falangista a su hermano mayor Eduardo en Madrid en abril del 36. 

Contrarios a la dictadura de Primo de Rivera

Los hermanos Ortega y Gasset (Eduardo y José) se opusieron firmemente a la dictadura del Miguel Primo de Rivera y Orbaneja iniciada en septiembre de 1923 con la complicidad del rey Alfonso XIII. Aquel régimen dictatorial les pareció la gota que colmaba el vaso de los excesos de una monarquía decadente, y sostenían que debía desaparecer por el bien del progreso de España. En este contexto Eduardo se exilió a Francia, y José quedó en Madrid, respetado por su prestigio de ser catedrático de Metafísica en la Universidad Central desde 1910. En el 23 crea la Revista Occidente de temas culturales y filosóficos. Sobre política escribe en El Sol, el 15 de noviembre de 1930, el célebre artículo “El error Berenguer”, en el que denunció con singular indignación los siete años de gobierno dictatorial primorriverista.

José Ortega con su mujer Rosa y sus hijos.Zumaya 1923
José Ortega con su mujer Rosa y sus hijos.Zumaya 1923

Tras el Pacto de San Sebastián de agosto de 1930, donde participó Eduardo que formaba parte del grupo los partidos de izquierda liderados por Alcalá Zamora, Azaña y Lerroux, quienes lograron articular una estrategia común que desembocó en el fin de la monarquía de la Restauración y la llegada de la República. Cuando el presidente del gobierno almirante Juan Bautista Aznar convoca elecciones municipales en abril de 1931, desde los balcones de los ayuntamientos, se proclamó la Segunda República. Los preceptos fundacionales de la Constitución de diciembre 31 eran demasiado avanzados para un pueblo con un retraso secular, y que a la vez ocasionó la destrucción de la propia República por las desavenencias y desacuerdos entre los diferentes partidos políticos como los sucesos de Casas Viejas en 1933 y la revolución de octubre de 1934 contra la Republicad de derechas de la CEDA.

Pacto de San Sebastián (Eduardo 2º de pie izquierda) 1930
Pacto de San Sebastián (Eduardo 2º de pie izquierda) 1930

Pocos meses después de proclamada la República, el 9 de septiembre de 1931, en pleno debate constitucional, José Ortega publicó en el diario Crisol un artículo decisivo en el que advertía que la República no podría consolidarse mientras no se desterrara la palabra “revolución”, de los sectores más radicales de la izquierda. Cerraba aquel escrito con unas frases que han pasado a la historia:

“Una cantidad inmensa de españoles que colaboraron con el advenimiento de la República con su acción, con su voto o con lo que es más eficaz que todo esto, con su esperanza, se dicen ahora entre desasosegados y descontentos: ¡No es esto, no es esto! La República es una cosa. El radicalismo es otra. Si no, al tiempo.”

“Yo soy yo y mi circunstancia…”

La famosa frase filosófica «Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo», aparecida en Meditaciones del Quijote (ensayo de 1914), fue escrita por José Ortega. En ella insiste en destacar lo que rodea al hombre: no solo lo inmediato, sino también lo remoto; no solo lo físico, sino igualmente lo histórico y lo espiritual.
Según Ortega, el hombre es el problema de la vida, y entiende por vida algo concreta, única e incomparable: «la vida es lo individual»; es decir, yo en el mundo. Ese mundo, sin embargo, no es propiamente una cosa ni una suma de ellas, sino un escenario, pues la vida es tragedia o drama: algo que el hombre hace y que, al mismo tiempo, le ocurre en relación con las cosas. Vivir, por tanto, significa tratar con el mundo, dirigirse a él, actuar en él y ocuparse de él. Dicho de otro modo, la realidad circundante «constituye la otra mitad de mi persona», y su impresión es el destino radical y concreto de cada ser humano.

Es decir: El ser humano vive inmerso en un entorno o circunstancia que lo condiciona, tanto física como mentalmente. Por eso, se ve obligado a responder a las exigencias que surgen de esa realidad. Según Ortega y Gasset, para cumplir con esa tarea el hombre crea la técnica, entendida como la transformación que realiza sobre la naturaleza para cubrir sus propias necesidades. Además, el filósofo describe al ser humano como un ser determinado por las circunstancias, producto de una forma limitada de pensar y de una vida sedentaria que genera culturas basadas solo en la experiencia práctica, las cuales impiden alcanzar una comprensión plena y sabia de la realidad.

Articulista profundo de primer orden

En 1916 viajó a la Argentina con su padre Ortega Munilla, que era la figura del viaje, invitados por el Institución Cultural Española; sin embargo, José Ortega, impartía nueve conferencias en Buenos Aires con gran éxito de público; recibiendo, posteriormente, numerosas cartas de desconocidos que argumentaban que sus conferencias habían cambiado su forma de ver la vida. Tal fue su éxito que volvió a ser invitado en 1928 por uno seis meses, esta vez sólo e invitado por la misma institución más la Asociación de Amigos del Arte. 

En 1917 se ve obligado a interrumpir su colaboración con El Imparcial, pero rápidamente se incorpora a la nómina de colaboradores de El Sol, diario fundado por el empresario vasco Nicolás de Urgoiti, inspirado por José Ortega. En este periódico se publicaron los «folletones» que anticiparon dos de sus obras más importantes: España Invertebrada (1921) y La rebelión de las masas (1927). 

Como he comentado durante la dictadura de Primo de Rivera permanecerá en Madrid debido a su prestigio en Argentina, que a la permiten le autorizan a fundar la Revistas Occidente. En cambio, su hermano Eduardo, más señalado por su radicalidad ha de exiliarse a Hendaya don funda Hojas libres donde publicarán firmas tan señaladas como la de don Miguel Unamuno (que había escapado de su destierro en Fuerteventura) o como la firma de Vicente Blasco Ibáñez con artículos ácidos contra el dictador.

Durante la II República José Ortega fue elegido diputado por la provincia de León. En el debate del proyecto de la Comisión de Constitución de 1931, intervino como portavoz del grupo parlamentario de la Agrupación al Servicio de la República para decir que «nuestro grupo siente una alta estimación por el proyecto que esa Comisión ha redactado». En el agitado período de la vida política española comprendido entre 1923 y 1936 pertenecen algunos de sus más famosos escritos políticos, entre ellos:

  • La redención de las provincias y la decencia nacional (recopilación de artículos publicados entre 1927 y 1930).
  • Rectificación de la República (que reúne artículos periodísticos, discursos parlamentarios y la conferencia dada en el Cinema de la Ópera de Madrid el 6 de diciembre de 1931).
  • Los discursos sobre El Estatuto de Cataluña (publicados por la Revista de Occidente en 1932 dentro del libro La reforma agraria y el Estatuto catalán).

El 14 de febrero de 1931 dio un mitin en Segovia organizado por la Agrupación al Servicio de la República, entre cuyos asistentes estuvo Antonio Machado, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala. Desencantado de su actividad parlamentaria, abandona su participación activa en la República. Permaneció en el escaño durante un año, tras criticar públicamente el curso que la República tomaba en su célebre discurso conocido como «Rectificación de la República» de diciembre de 1931. 

Mitin de 1931
Mitin de 1931

Al estallar la Guerra Civil española en julio de 1936, Ortega y Gasset se encontraba enfermo en la Residencia de Estudiantes. Apenas habían pasado tres días desde el inicio del conflicto cuando varios miembros —algunos armados— de la Asociación de Escritores Antifascistas acudieron a su residencia para pedirle que firmara un manifiesto en apoyo al Gobierno republicano y en contra del levantamiento militar. Ortega se negó a recibirlos, y fue su hija quien, en una conversación tensa con ellos, logró persuadirlos de redactar un texto más breve y menos cargado políticamente. Finalmente, Ortega firmó ese documento junto a otros intelectuales como Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala. Más tarde, ya en el exilio, el filósofo aludiría a este episodio en su artículo En cuanto al pacifismo.

La Revista de Occidente

Primera época 1923-1936

El empresario del papel Nicolás María de Urgoiti (vasco no nacionalista) funda en 1920 la editorial Calpe (acrónimo de Compañía de Librerías, Publicaciones y Ediciones), y que se unirá más tarde con Espasa y formarán Espasa-Calpe, una de cuyas colecciones será dirigida por José Ortega: la «Biblioteca de Ideas del Siglo XX». Nicolás Urgoiti se convertirá en proveedor de papel para abastecer desde la Papelera Española a la famosa Revista de Occidente, fundada en 1923, con renovadora fuerza vanguardista. Desde ella promovió la traducción de las más importantes tendencias filosóficas y científicas de la época: Spengler, Huizinga, Husserl, Simmel, Uexküll, Heimoseth, Brentano, Driesch, Müller, Pfänder, Russell, entre otros filósofos. La pintora Maruja Mallo, de estilo vanguardista, fue invitada para ilustrar algunas portadas por el propio Ortega debido sus obras surrealistas y denuncia social. 

Aquí publicó el poeta Miguel Hernández la “Elegía a Ramón Sijé” y 6 sonetos de El rayo que no cesa en el número 150 de diciembre del 1935, y “Égloga a Garcilaso” y “Sino sangriento”, en junio del 36, cuyas publicaciones le valieron a Hernández el reconocimiento del poeta y crítico Juan Ramón Jiménez en El Sol. Como actividad complementaria de la revista, destaca la tertulia diaria en el café Granja del Hernar, presidida por el propio Ortega, a la que asistían amigos, estudiantes y colaboradores de la Revista Occidente.

Segunda época (1963-1975)

Durante la dirección de José Ortega Spottorno, hijo de Ortega y Gasset, la revista retomó su publicación mensual entre abril de 1963 y octubre de 1975. Aunque su presencia coincidió con los últimos años del franquismo, su influencia en la vida intelectual española fue más moderada que en su primera etapa. A pesar de compartir espacio con otras revistas de la época, como Cuadernos para el Diálogo o Triunfo, su papel no fue tanto el de motor cultural como el de acompañante en un proceso de cambio ya iniciado. Una característica distintiva de esta segunda época fue la aparición de números monográficos dedicados a temas concretos o a escritores relevantes, tanto españoles —como Pío Baroja, Miguel Hernández o Miguel de Unamuno— como extranjeros, entre ellos Nietzsche.

Tercera época (1980-actualidad)

Tras un nuevo periodo de interrupción, la revista volvió a publicarse regularmente en 1980 bajo la dirección de Soledad Ortega Spottorno, también hija de Ortega y Gasset. Desde 2007 la dirige José Varela Ortega, nieto del fundador. En 2024 comenzó la digitalización de los 157 números originales editados entre 1923 y 1936, un trabajo que ha requerido el uso tanto de ejemplares encuadernados como de números sueltos, con el objetivo de preservar y difundir un legado que, tras distintas etapas de menor actividad, busca mantener viva la memoria del proyecto inicial.

Exilio, y embarque en el puerto de Alicante

Al estallar la Guerra Civil española por el fracaso del golpe de Estado en Madrid, José Ortega y Gasset, enfermo por cálculos biliares, se refugió en la Residencia de Estudiantes del Pinar, logró ponerse en contando con la embajada francesa, por ser comendador de la Legión de Honor francesa, y además, obtuvo pasaportes para él y familia con visado de puño y letra de la Dirección General de Seguridad, gracias a la mediación de Alberto Jiménez Fraud, director de la Residencia de Estudiantes. Con esa documentación, y sin margen para demoras ni pretextos, Ortega emprendió la salida de Madrid junto a su esposa Rosa, sus tres hijos: Miguel, Soledad y José. La partida se realizó discretamente desde la estación de Atocha, gracias al apoyo de su hermano Eduardo, la noche del 30 de agosto de 1936, con destino a Alicante, donde debían embarcar en un carguero francés.

El hermano mayor Eduardo, era abogado en la II República, quien le facilitó una escolta de milicianos de máxima confianza; y la mediación del médico y exministro Vicente Iranzo, y del embajador de Francia Jean Herbette. Salieron la noche del 31 de agosto en el Expreso de Levante. En Alicante les recibió el profesor Felipe Sánchez-Román (catedrático de Derecho Civil). Al día siguiente embarcaron los Ortega en un carguero francés llamado Corte II que había venido a recogerlos con destino a Marsella con escala en Barcelona. Fueron alojados en el camarote el capitán, por ser Ortega comendador de la Legión de Honor. En eso mismo barco subió Cipriano Rivas Cherif (escenógrafo y dramaturgo), cuñado de Azaña (casado con Dolores hermana de Cipriano), que reclamó al capitán no cederle un camarote apropiado a su rango de diplomático español con destino al consulado de Ginebra, pero al capitán no atendió las demandas de Rivas Cherif. 

Desde Marsella pasaron por Grenoble hacia París, estando en París los hijos varones Miguel Germán, médico, José, ingeniero agrónomo, regresaron a España se alistaron voluntarios en el ejército nacionalista, pasando los años finales de la guerra en el frente de Teruel. Ante la entada de los nazis en París, los Ortegas partieron hacia Argentina, instalándose en la ciudad del Plata.

Concordancia con Eduardo Ortega y Gasset 

Eduardo Ortega y Gasset (1882-1965) fue el mayor de los hermanos. Había sido primero monárquico y tras la dictadura de Primo de Rivera se convenció de que, la Republica era lo más conveniente para el progreso de España, y como afirma el historiador Carlos Sánchez Tárrago en una página de Internet del Ministerio Fiscal, Órgano constitucional, donde publica una breve biografía sobre Eduardo: 

“El 14 de abril de 1931 fue designado Gobernador Civil de Madrid, el primer cargo nombrado por el Gobierno Provisional de la II República, bajo la presidencia de Alcalá Zamora, siendo ministro de la Gobernación Miguel Maura Gamazo”... “Su actividad como Fiscal General se extiende desde diciembre de 1936 a noviembre de 1937, siendo uno de los fiscales más longevos del periodo republicano”. 

Trasladado el gobierno de la Segunda República a Barcelona, Eduardo dimitió como fiscal general de Estado en noviembre de 1937 a consecuencia de las tensiones surgidas con dirigentes de la CNT, al haberse negado a retirar los cargos contra el anarquista Aurelio Fernández, puesto que la idea del nuevo ministro de Justicia Manuel de Irujo era juzgar a todos los que cometieran delitos sin distinción de su ideología política. Salió Eduardo de España por la frontera de Francia a finales del 1937 por temor a otro atentado como el sufrido por los falangistas el 7 de abril del 36 en su domicilio de Madrid. Exiliándose a París, Cuba y Venezuela donde falleció en Caracas el 25 de febrero de 1965.

Repercusión e influencia de la obra orteguiana

José Ortega ejerció una notable influencia en los autores de la generación del 27. Entre las obras que más influyeron en estos escritores del 27 destacan España invertebrada (1921) y La deshumanización del arte (1925) cuyas ideas y postulados serán asumidos por dicha generación. Su estilo elegante y pulcro será una de las características que usarán estos escritores al crear sus obras, como las colaboraciones en la ya comentada Revista de Occidente, que será plataforma para los del 27.

Ortega ejerció notable influencia no solo en España e Hispanoamérica, sino también en otros países, como Alemania. Entre los hispanos influidos por él destacan:
Manuel García MorenteJoaquín XirauXavier ZubiriJosé GaosLuis Recaséns SichesManuel GranellFrancisco AyalaMaría ZambranoPedro Laín EntralgoJosé Luis López-ArangurenJulián María y Paulino Garagorri.

Regreso a España

En el verano de 1945 y después de su exilio en Francia, Argentina -donde había estado dos veces en los años 1916 y 1928- y Portugal regresó a España. Pasó primero por Zumaya (San Sebastián), (pueblo de su amigo el pintor vasco Ignacio Zuloaga con quien mantuvo tuvo una larga amistad). La vinculación entre el filósofo y el pintor duraría unos 35 años, durante los cuales, el artista vasco le dibujaría al menos en tres ocasiones y le pintó un retrato al óleo. 

En octubre ese mismo año llegó Ortega a Madrid. El pintor y amigo Ignacio Zuloaga fallecería en Madrid el 31 de octubre de 1945. Ortega fue depurado por el franquismo y le negaron la cátedra de Metafísica de la Universidad Central que había dejado antes de su obligado exilio en agosto del 36. No obstante, y sin sueldo de catedrático logra vivir holgadamente de las conferencias que imparte en el extranjero. Junto a Julián Marías y otros profesores creó el Instituto de Humanidades. En 1949 estuvo en Aspen (Colorado EE.UU), invitado por el rector Robert M. Hutchins de la Universidad de Chicago para impartir unas conferencias sobre el II centenario del nacimiento Goethe, nacido en 1749, del que era Ortega un afamado especialista. En los años 50 fue propuesto desde la embajada sueca de Colombia para el Premio Nobel de Literatura, pero las autoridades franquistas no lo permitieron. 

En los años siguientes fue invitado a dar unas conferencias en Alemania donde había estudiado en sus años juveniles. En la Universidad de Marburgo le hicieron doctor honoris causa, y también por la Universidad de Glasgow. Su última conferencia la dio en Venecia invitado por el conde Cini para participar en el curso de la Historia de Venecia. 

Libro Los Ortega, de Jose Sopottorno
Libro Los Ortega, de Jose Sopottorno

Regresó en avión a Madrid, estuvo en Cantabria y Santillana del Mar con el arabista Emilio García Gómez. Sintiéndose enfermo regresó a Torrelodones afectado de un -cáncer generalizado- donde en el sanatorio Ruber hubo de ser operado de urgencia por el Dr. Plácido González. Falleció en la tarde el 18 de octubre de 1955 a los 72 años. El ministro de Propaganda Arias Salgado prohibió que los periódicos que sacaran en portada la imagen del difunto. Actualmente existe en Madrid la Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón (fusionadas en 2010), situada por el barrio de Chamberí.

Conclusión

El paso de Ortega y Gasset y su familia por Alicante, quedó en el olvido en esta ciudad, evidentemente en la época franquista, y posteriormente olvidado como otros tantos personajes ilustres que pasaron por esta ciudad del Benacantil.

Quien estribe esta breve crónica no lo sabía hasta poder leer el libro: Los Ortega de José Ortega Sopottorno, hijo de don José, publicado en editorial Taurus, Madrid, 2002, en cuyas páginas 375-380. El mencionado embarque se cita también en el libro Ortega y Gasset, mi padre de Miguel Germán Ortega, Planeta, página 132,1983.

Tiene Ortega una calle en el barrio de Virgen del Remedio de Alicante. Pienso que en el puerto debería haber un busto de Ortega y Gasset que recuerde su paso por esta ciudad, junto a los muchos exiliados que por este puerto salieron, como es el actual busto del capitán Archibald Dickson del buque “Stanbrook” que salvó a los últimos exiliados republicano hacía Orán.

Setenta años de la muerte de José Ortega y Gasset