martes. 16.04.2024

Es un nombre común para los distintos pueblos que habitan en las regiones árticas de América del norte. La palabra significa “la gente”, el singular es inuk, que significa “hombre o persona”.

La palabra esquimal ha caído en desuso en Canadá, donde se considera despectivo y racista. Solo se utiliza oficialmente inuit. En Alaska y Siberia los pobladores yupik se siguen llamando esquimales, mientras que en Groenlandia se usan ambos términos.

  1. EL REPARTO DEL TRABAJO
  2. SU RELACIÓN CON LA NATURALEZA
  3. LA MITOLOGÍA INUIT
  4. LA LLEGADA DE LOS EXPLORADORES

Los inuit tienen sus orígenes en Siberia, al noreste de Asia. Se cree que hace unos 4500 años llegaron al Ártico norteamericano los primeros pueblos paleoesquimales tras cruzar el estrecho de Bering desde Asia.

Posteriormente, una cultura neoesquimal llamada Thule, se expandió desde Alaska hasta Groenlandia hace mil años, dio paso a los inuit históricos, aunque algunos consideran que se trata del pueblo Thule, pero más evolucionado.

Sus antepasados esquimo-aleutianos cruzaron el estrecho de Bering y se asentaron también en Norteamérica. Hacia el año 1000 surgió en Alaska la cultura Thule, origen del pueblo inuit, que se extendió rápidamente hacia el oriente, a lo largo de la región del Ártico.

Debido al fuerte proceso de globalización, se está produciendo un cambio en sus formas de vida originarias, aunque siguen practicando algunas de sus costumbres, como la caza de focas

Los inuit se distribuyeron en veintiún grupos tribales a lo largo de las regiones árticas de Rusia, Alaska, Canadá y Groenlandia, y se convirtieron en la etnia más extendida de la zona del Ártico. Presenta rasgos físicos comunes, tenían tradiciones orales muy relacionadas entre sí y hablan lenguas pertenecientes a las mismas familias, la esquimal aleutiana.

Los inuit llegaron a Groenlandia hacia el año 1300, y a la península del Labrador hacia el año 1500, sustituyendo a la cultura Dorset en todo el territorio que ocupaba al norte de la línea arbolada del Ártico, con excepción de la isla Coats y algunas islas vecinas en la bahía de Hudson, en las cuales habitaron los Sadlermiut hasta el año 1903.

Los inuit han soportado la vida del Ártico durante miles de años y tienen una gran experiencia para poder sobrevivir en el hielo. Viven en las tundras del norte de Canadá, Alaska y Groenlandia.

Las duras condiciones físicas en que vivían con temperaturas invernales que pueden alcanzar los 55º bajo cero, marcaron u modo de vida. Sería un error pensar que todos los inuit vivían de la misma manera, en iglús de nieve y cazando focas que se comían crudas.

Se calcula que viven en esta región unas 150.000 personas. Desarrollan una vida nómada, siguiendo las migraciones de los animales que cazan, entre los cuales pueden destacarse los caribúes, osos, ballenas y focas. De estos y otros animales aprovechan todas las partes posibles para alimentarse, abrigarse, construir viviendas y herramientas para cazar.

Vestimenta para mantenerse calientes

La vestimenta tradicional de los Inuit era confeccionada de piel y pelaje animal. Las botas también eran hechas de piel animal. Hoy el estilo parka de sus abrigos se usa alrededor de todo el mundo y se confeccionan en gran variedad de materiales.

Viviendas de los Inuit

En la tundra, donde se encuentran las comunidades de los Inuit, no hay mucho material de construcción. No crecen árboles allí, de manera que no se pueden construir viviendas de madera a menos que sea transportada de otra parte.

Sin embargo, durante gran parte del año, en la parte fría, hay gran cantidad de nieve en la tundra. Y resulta ser que la nieve puede ser un excelente material de construcción. Durante el invierno, los Inuit viven en casas redondas hechas de bloques de nieve, a las que se les conoce como “igloos”.

Durante el verano, cuando la nieve se derrite, los Inuit viven en chozas tipo tiendas de campaña hechas de pieles de animales estiradas sobre un marco. Aun cuando la mayoría de los Inuit viven hoy en la misma comunidad durante todo el año y viven en viviendas construidas con materiales importados; en el pasado, los Inuit debían migrar entre un campamento de verano y uno de invierno, que era compartido por varias familias.

La tradición ha transmitido que la vivienda clásica inuit ha sido el iglú de nieve, aunque antiguamente tan sólo el 13% habitaban en el Ártico lo que utilizaban como casa permanente y habitual, y para otro 20% constituía una residencia temporal, lo que significa que dos tercios de los inuit desconocían este tipo de vivienda o nunca llegaron a construirla.

La casa tradicional y más representativa de este pueblo durante los periodos más fríos consistió en una edificación de piedra y turba, a veces con un techo en forma de bóveda y una estructura de huesos de ballena, colmillos de morsa o maderas a la deriva que habían recogido.

Al igual que los iglús de nieve, estas viviendas se colocaban sobre una plataforma y se accedía a ellas a través de un túnel subterráneo, a fin de que el aire frío quedara atrapado en él. En verano, los inuit instaban tiendas confeccionadas con pieles de caribú, parecidas a los tipos de los nativos norteamericanos.

Encontrando alimento

La caza de focas y la pesca les permiten conseguir alimentos incluso en el crudo invierno del Ártico. En ocasión, los inuit usarán iglús durante la noche o periodos de caza para mitigar los posibles efectos del clima.

Debido a que los inuit viven en lugares donde la mayoría de las plantas no pueden crecer, la dieta tradicional consistía casi completamente de carne. Para su alimentación los Inuit cazaban y pescaban. Las ballenas, morsas, focas y peces, eran el producto principal de su dieta.

Para los inuit, la primavera era la estación más importante del año. Durante esta época se desplazaban en sus trineos tirados por perros y se dedicaban a la caza de focas sobre el mar helado, o aprovechando los agujeros de respiración que estos animales hacían en la banquisa, o bien en las polinias, espacios de aguas abiertas rodeados por el hielo marino, donde también podían cazar morsas y en alguna ocasiones diferentes tipos de ballenas.

Tanto en primavera como en verano solían pescar salmones, truchas árticas o capelines y cazaban algunas aves. En los meses estivales, cogían sus kayaks y sus grandes embarcaciones de piel denominadas umiaat e iban a la captura de los mamíferos marinos, mientras en tierra firme las mujeres recogían bayas y otras plantas silvestres y huevos de aves, así como moluscos y algas marinas en la costa.

La mayoría de los grupos reducían sus actividades en invierno y procuraban sobrevivir con los alimentos almacenados.

El otoño es la mejor época para cazar los caribúes, aunque a veces solían hacerlo en primavera y verano, según la escasez de alimentos y el grado de dependencia de este animal. Durante gran parte del año consumían lo que cazaban y pescaban, pero también acumulaban excedentes para cuando llegara el durísimo invierno ártico.

La mayoría de los grupos reducían al mínimo sus actividades y procuraban sobrevivir con los alimentos almacenados. Si durante los meses de enero y febrero las provisiones se agotaban podían verse obligados a sacrificar a algunos miembros del grupo, particularmente niñas pequeñas, mientras que los ancianos podían decidir suicidarse o abandonar la familia. Lo que primaba era asegurar la supervivencia de la comunidad.

El Transporte

Para viajar de un lugar a otro, los inuit usaban trineos hechos de huesos y pieles de animales, los que era halados por perros y se deslizaban sobre la nieve y el hielo. Se usaban fuertes perros con pelaje grueso, como los huskies, criados por los inuit.

En las aguas del océano Ártico, se usaban pequeñas embarcaciones para la cacería llamadas kayak; había embarcaciones más grandes llamadas “umiaq”, que transportaban personas, perros y suministros.

El perro de trineo tiene un papel importante en la vida inuit. Sobre la nieve o el hielo, un equipo de perros arrastra un trineo hecho de madera, huesos de animales, barbas de la boca de una ballena e incluso pescado congelado.

Los inuit están organizados en grupos familiares y cada miembro tiene asignada una tarea específica. La cultura inuit de Canadá es conocida sobre todo por su artesanía, especialmente sus esculturas, la mayoría en esteatita[1], cuya venta supone una fuente importante de ingresos para varias comunidades inuits.

EL REPARTO DEL TRABAJO

Las tareas entre los inuit estaban distribuidas por sexos. El trabajo de las mujeres consistía básicamente en curtir las pieles con sus dientes, confeccionar los vestidos de toda la familia, descuartizar a los animales y cuidar de los niños.

Sin embargo, su labor más importante consistía en el mantenimiento de una lámpara de esteatita conocida como qulleq, que era alimentada con aceite de grasa animal y una mecha de musgo o algodón ártico, servía para secar las pieles de los animales, cocinar, calentar e iluminar el hogar. 

En cierto modo, el qulleq fue la piedra angular sobre la cual se levantó todo el edificio cultural del pueblo inuit. Sin esta lámpara no hubieran podido sobrevivir en un clima tan extremo y un entorno tan duro como el Ártico.

Las mujeres llevaban un abrigo denominado amauti, hecho de piel de foca o caribú. Estaba pensado para que las madres llevaran consigo a los bebés y así darles calor y protegerlos del frío.

Los hombres se dedicaban básicamente a la caza y la pesca las, es decir, a aportar los alimentos necesarios para la subsistencia familiar. También construían, con la ayuda de las casas de invierno, las embarcaciones de piel y los trineos. Igualmente se dedicaban a fabricar los útiles de caza y pesca, ayudados de un taladro de arco que servía para obtener fuego y perforar los materiales.

SU RELACIÓN CON LA NATURALEZA

La inseguridad por el mañana, la preocupación por el éxito de la caza, la perpetua amenaza del hambre y la mera supervivencia bajo uno de los climas más extremos del planeta llevaron a los inuit a desarrollar una serie de creencias y ritos ligados a su actividad económica.

Sus normas de convivencia y sus estrategias de supervivencia iban encaminadas a la búsqueda de un equilibrio armónico entre el mundo natural y el mundo espiritual. El chamán era el encargado de que se respetaran los tabúes y de mantener la armonía entre el ser humano y la naturaleza.

Los inuit creían que cada objeto, fenómeno de la naturaleza, animal, persona o lugar tenía su anua o inua, un término que puede traducirse como señor, persona o espíritu. Por este motivo, el mundo animal era objeto de admiración y respeto, lo que encontró su máxima expresión en los numerosos ritos y festividades que consideraban imprescindibles para el éxito de sus actividades.

Sólo el chamán tenía vinculación con el inua y era el único que poseía la capacidad de solicitarle ayuda a través de un lenguaje especial. Además, se ocupaba del culto propiciatorio, que para este pueblo cazador tenía suma importancia. Con sus canciones, fórmulas y rituales controlaba el tiempo y el mundo animal.

Era el encargado de que se respetaran los tabúes y de mantener la armonía entre el ser humano y la naturaleza. Quienes no siguieran estas reglas serían castigados con la enfermedad y la desgracia.

Los inuit mantuvieron este modo de vida durante siglos y supieron adaptarse a unas condiciones extremas, sin transformar su medio y sintiéndose parte de él. Sin embargo, la llegada del hombre blanco a partir del siglo XVI alteró aquel frágil equilibrio y empezó a transformar la cultura tradicional y las creencias ancestrales de los inuit.

Tradiciones

Aun cuando durante el siglo pasado la vida Inuit ha cambiado significativamente, muchas tradiciones continúan. Los cuentos tradicionales, la mitología y los bailes, continúan siendo parte importante de su cultura. La familia y la comunidad son muy importantes.

Cambios en la vida de los Inuit durante el siglo XX. Hace un siglo, los inuits vivían de forma muy diferente a como viven hoy. Antes de 1940, los Inuit tenían contacto mínimo con los europeos. Los europeos pasaban de largo cuando a iban a cazar ballenas o a cambiar pieles; pero muy pocos de ellos tenían interés en quedarse en la fría tierra del Ártico.

De manera que los inuit tenían el lugar para ellos solos. Se mudaban entre campamentos de verano y de invierno a fin de siempre vivir cerca de los lugares donde se encontraban los animales de cacería.

En los campamentos de invierno vivían en viviendas hechas de nieve llamadas igloos. Los campamentos de verano eran una especie de tiendas de campaña hechas de piel y huesos animales.

Pero hoy todo ha cambiado, hacia finales de la II Guerra Mundial y cuando comenzó la Guerra Fría, el Ártico se convirtió en el lugar en donde los países que no se llevaban bien estaban cerca uno del otro.

El Ártico siempre fue visto como inaccesible, pero la invención de los aviones facilitó que personas fuera del Ártico pudieran llegar hasta allí. Se crearon nuevas comunidades Árticas permanentes, alrededor de bases aéreas y estaciones de radares construidos para vigilar las naciones rivales. Escuelas y centros de salud fueron construidos en estas bases permanentes.

Con mejores centros de salud, la población Inuit creció, creció más allá de lo que podía autoabastecerse mediante la cacería. Ante mejores medios de almacenamiento, muchos Inuit provenientes de pequeños campos, se desplazaron a comunidades permanentes ya que allí tenían acceso a trabajos y alimentos. Eventualmente, hacia finales de los años 60, se estipuló que los Inuit debían vivir en las ciudades.

LA MITOLOGÍA INUIT

Los pueblos inuit tienen una rica mitología que se transmitió de forma oral y da cuenta de sus tradiciones y del origen del mundo que habitan. La religión inuit tiene principios animistas y chamanistas.

Los animales tienen un alma y el cazador debe celebrar una breve ceremonia cuando muere para que su alma vaya al mundo no terrenal. Las personas cuando mueren van al cielo o al infierno, pero una parte de su alma pasa a un pariente recién nacido.

En el origen del mundo, se explica, estaban el hombre y la mujer, sin ningún animal. Entonces la mujer le pidió a Kaila, el dios del cielo, que poblara la tierra. Kaila le ordenó hacer un agujero en el hielo para pescar. Entonces, ella fue sacando del agujero, uno a uno, a todos los animales.

El caribú fue el último. Kaila le dijo que el caribú era su regalo, el más bonito que podría hacerle, porque alimentaría a su pueblo. El caribú se multiplicó y los hijos de los humanos pudieron cazarlos, comer su carne, tejer sus vestidos y confeccionar sus tiendas.

Sin embargo, los humanos siempre elegían los caribús más bellos, los más grandes. Un día, solo les quedaron los débiles y los enfermos, por lo que los inuits no quisieron más. La mujer se quejó entonces a Kaila.

El la reenvió al hielo y ella pescó el lobo, enviado por Amarok, el espíritu del lobo, para que se comiera a los animales débiles y enfermos con el fin de mantener a los caribús con buena salud. El animal tutor del ser humano en otras mitologías inuit es el cuervo.

La leyenda de Sedna explica el origen de los animales marinos y de los cambios en el mar por la presencia de Sedna, una muchacha raptada lejos de su padre, pero finalmente sacrificada, y que habita en el mar.

Las montañas provienen de la lucha de dos gigantes o tuniq, engañados por un cazador inuit al que querían comerse.

Los inuit tienen una forma distinta de concebir las uniones sentimentales o las relaciones, viviendo ellos en lo que nosotros conoceríamos por poligamia. Las comunidades inuit están formadas por un número muy reducido de personas, por lo que no cerrar la relación a un número de dos miembros aumenta la variedad en sus encuentros y favorece la perpetuación de su comunidad. 

Igualmente practican el intercambio ritual de parejas, aunque siempre con fines religiosos y con el conocimiento del angekok, su chamán.

El pueblo inuit también tiene una estructura patriarcal, ya que los hombres toman cuantas esposas pueden mantener, pero los matrimonios se consideran un pacto entre dos personas que se necesitan mutuamente para sobrevivir y la mayoría de las veces se ve como un medio para establecer nuevas relaciones familiares y con ello favorecer la ayuda mutua y la cooperación.

LA LLEGADA DE LOS EXPLORADORES

Entre los años 1902 al 1904, Knud Rasmusen realizó su primera expedición, La Expedición de la Literatura, con Jorgen Bronlund, Harald Moltke y Ludvig Mylius Erichsen, para examinar la cultura de los inuit. 

El gran logro de Knud Rasmussen fue la Quinta Expedición Thule entre los años 1921 al 1924, un equipo de siete hombres, entre ellos Peter Freuchen, atravesó casi 29.000 km desde Groenlandia hasta el océano Pacífico para encontrar el origen del pueblo inuit. Recogieron tradiciones, realizaron excavaciones y convivieron con los inuit.

Actualmente, debido al fuerte proceso de globalización, se está produciendo un cambio en sus formas de vida originarias, aunque siguen practicando algunas de sus costumbres, como la caza de focas.

Sin embargo, las mismas cuestiones políticas se plantean en lo que concierne a los inuit y a los amerindios. El más importante proceso de reivindicación territorial en la historia de Canadá, llevó en el año 1999 a la creación de Nunavut, un nuevo territorio concebido como patria de la mayoría de los inuit de Canadá, por lo que su nombre significa “Nuestra tierra”.

Además, con el fin de responder las reivindicaciones de los inuit de la región de Nunavut, en el Ártico quebequense, el gobierno de Quebec creó la Administración Regional Kativik, en el marco de la Convención de la Bahía de James y del Norte de Quebec. En Canadá, los inuit son representados por la Inuit Tapiriit Kantami.


BIBLIOGRAFÍA

Malaurie, Jean. “Los esquimales del Polo. Los últimos reyes de Thulé”·. 1981. Grijalbo. Barcelona.
Rasmussen, Knud. “De la Groenlandia al Pacífico”. 2014. Interfolio Libros.
Ruesch, Hans. “El país de las sombras largas”. 1950.


[1] La esteatita, también conocida como piedra o roca de jabón, es una roca metamórfica muy blanda, de tipo predominantemente ultramáfico compuesto en gran parte por mineral de talco, por lo que es rica en magnesio, y con pequeñas cantidades de clorita, anfíboles, piroxenos, óxidos (piritas y magnetitas), carbonatos, olivino, serpentina y micas negras.

Los indios Inuit