sábado. 13.07.2024
Cannabis

La relación entre el consumo de cannabis y los trastornos psiquiátricos es compleja y se necesita más investigación para entender mejor las repercusiones a corto y largo plazo del consumo de cannabis en la salud mental. Hay pruebas considerables que relacionan el consumo de cannabis con una aparición más temprana de la psicosis en las personas con una probabilidad genética de padecer trastornos psicóticos, incluida la esquizofrenia, así como con un empeoramiento de los síntomas en las personas que ya padecen estas afecciones. Aunque es menos consistente, también existen pruebas que relacionan el consumo de cannabis con otras enfermedades mentales y las autolesiones, incluidos los pensamientos y comportamientos suicidas.

Aunque es más probable que las personas con trastornos mentales y síntomas relacionados consuman cannabis, se necesita más trabajo de investigación para comprender mejor la relación entre los síntomas de los trastornos mentales y el consumo de cannabis. Se ha demostrado que muchos factores -como la cantidad de droga consumida, la frecuencia de consumo, la potencia (contenido de THC) y el tipo de producto de cannabis, y la edad de la persona en el momento del primer consumo- influyen en la relación entre el consumo de cannabis y la salud mental.

Del mismo modo, muchos factores que influyen en la salud mental -como los genes, los traumas y el estrés- también influyen en la probabilidad de que una persona consuma drogas, incluido el cannabis. Teniendo en cuenta estos factores genéticos y del entorno relacionados, se necesitan datos adicionales de investigaciones prospectivas y longitudinales (estudios que miden la salud de los participantes durante largos periodos de tiempo) para determinar hasta qué punto y en qué personas el cannabis puede causar o contribuir al empeoramiento de la salud mental.

cannabis
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Las investigaciones demuestran que el consumo de cannabis está relacionado con una mayor probabilidad de una aparición más temprana de trastornos psicóticos (como la esquizofrenia) en las personas con otros factores de riesgo, como los antecedentes familiares. La intoxicación por cannabis también puede inducir un temporal en algunas personas, especialmente si se consume en dosis elevadas. Experimentar un episodio de este tipo puede estar relacionado con la probabilidad de desarrollar un trastorno psicótico en el futuro. La genética de la persona puede desempeñar una función en esta relación.

La relación entre el consumo de cannabis y otros trastornos mentales es menos evidente. Algunas investigaciones han demostrado un mayor riesgo de padecer la depresión en las personas que consumen cannabis durante la adolescencia. De forma más contundente, las investigaciones han relacionado el consumo de cannabis con pensamientos y comportamientos entre los adolescentes y los veteranos militares en Estados Unidos.

Un nuevo estudio de la Universidad de Oslo publicado en The Lancet Psychiatry, informó de una base genética compartida para el consumo de cannabis y los trastornos psiquiátricos, incluida la esquizofrenia y el trastorno bipolar.

Estos hallazgos pueden indicar que un subconjunto de la población tiene un alto riesgo tanto de consumo de cannabis como de trastornos psiquiátricos, en función de su propensión genética.

Ha habido mucho debate sobre la relación entre el consumo de cannabis y los trastornos psiquiátricos. El cannabis es una droga psicoactiva que a veces produce síntomas psicóticos. Además, la tasa de consumo de cannabis es alta entre los pacientes con trastornos relacionados con psicosis, como la esquizofrenia y el trastorno bipolar.

Los factores genéticos juegan un papel importante en la determinación de la susceptibilidad de un individuo a desarrollar trastornos psiquiátricos o su probabilidad de consumir cannabis. Algunas de las variantes genéticas asociadas con el consumo de cannabis también están relacionadas con trastornos psiquiátricos.

Weiqiu Cheng y Nadine Parke, refieren que este estudio proporciona evidencia de que los factores genéticos compartidos subyacen a esta relación: "Este estudio muestra que hay una base genética compartida que subyace a nuestra susceptibilidad tanto al consumo de cannabis como a ciertos trastornos psiquiátricos. Estos hallazgos pueden indicar que un subconjunto de la población tiene un alto riesgo tanto de consumo de cannabis como de trastornos psiquiátricos, según su propensión genética", dice el autor principal Weiqiu Cheng.

Utilizando modelos estadísticos avanzados, el estudio muestra que la mayoría de las variantes compartidas aumentan el riesgo tanto de consumo de cannabis como de desarrollar esquizofrenia o trastorno bipolar.

Aun así, hay algunas variantes genéticas con efectos opuestos, que aumentan el riesgo de consumo de cannabis mientras disminuyen el riesgo de los dos trastornos psiquiátricos, lo que sugiere una relación compleja: "Estos hallazgos son importantes ya que muestran que los complejos vínculos entre el consumo de cannabis y estos trastornos no solo pueden ser causados por el consumo de cannabis en sí, sino que también podrían ser impulsados por la susceptibilidad genética compartida", dice la investigadora Nadine Parker.

El cannabis se utiliza medicinalmente para aliviar el dolor y como antidepresivo en algunas regiones del mundo. Además, un componente del cannabis se está considerando como un tratamiento potencial para la psicosis.

“Las variantes genéticas compartidas con efectos opuestos pueden sugerir la presencia de mecanismos biológicos que podrían apoyar los efectos beneficiosos del cannabis", señalan los investigadores. Estos nuevos hallazgos tienen varias implicaciones clínicas importantes: En primer lugar, esta información puede resultar en una atención personalizada que incluye medidas preventivas e intervencionistas para personas de alto riesgo.

Esto puede incluir la reducción del consumo de cannabis entre las personas con alto riesgo genético de esquizofrenia y trastorno bipolar. En segundo lugar, los estudios futuros que investiguen los efectos biológicos de las variantes genéticas compartidas pueden contribuir al desarrollo de esfuerzos de tratamiento más específicos. Finalmente, el conocimiento actual sobre la superposición genética se puede utilizar para ayudar a estratificar a los pacientes para planes de tratamiento más especializados.

Por último, compartir esta reflexión, de tinte elitista, de Jorge Luis Borges: “Yo no bebo, no fumo, no escucho la radio, no me drogo y como poco. Yo diría que mis únicos vicios son El Quijote y La Divina Comedia”.

Consumo de cannabis y salud mental