jueves. 18.04.2024

Es heredera directa de la ciudad griega y tuvo un desarrollo gradual e ininterrumpido durante todo el Imperio. Inicialmente tenía un desarrollo orgánico, resultado de ir añadiendo casas al núcleo original. La ciudad romana por antonomasia es Roma.

Los romanos fundaron multitud de colonias en las tierras que dominaron y ahí apareció otro tipo de urbanismo. Tiene planta en damero o el denominado plan hipodámico, además de lo que ya tenían las viejas ciudades romanas con lugares públicos donde se reúne el pueblo para tomar las decisiones políticas y en donde divertirse, templos y palacios. 

Los romanos tratarán de hacer del entorno urbano un lugar digno para vivir, por lo que son necesarios el alcantarillado, la traída de aguas por medio de acueductos, las fuentes, los puentes, las termas, los baños, el pavimento, el servicio de incendios y de policía, los mercados y todo aquello que es necesario para que viva la gente lejos del campo y con todos los refinamientos posibles para mejorar la salud pública.

  1. EDIFICIOS COMERCIALES 
  2. GRANDES EDIFICIOS PÚBLICO
  3. MONUMENTOS DE ESPECTACULOS
  4. OTRAS MONUMENTOS PRESENTES EN CIUDADES

Las ciudades conformaron la estructura civil y social de la civilización romana. Se centralizaba el comercio, se relacionaban los distintos pueblos conquistados, y, en general se controlaba a la población.

Modelo de planta de una ciudad romana
Modelo de planta de una ciudad romana

El diseño urbano de las ciudades romanas sigue unas pautas necesarias para el correcto funcionamiento de los servicios públicos y militares. Básicamente, la ciudad romana está compuesta por una serie de módulos iguales, distribuidos ordenadamente paralelos y equidistantes y separados por calles. Entre todos forman un conjunto de diseño rectangular que está rodeado por una muralla perimetral con torres de vigilancia. 

Todas las calles son iguales, excepto dos que son el cardo y el decumanus, que son más anchas y que terminan en las únicas cuatro puertas que tiene la muralla.
En el cruce de estas dos calles se ubican el foro de la ciudad y el mercado.

Si el plano es ortogonal, no todas las calles son iguales, teniendo dos calles principales, que cruzan la ciudad de parte a parte, el cardo que cruza de norte a sur y el decumano de este a oeste. 

El resto de las calles son más estrechas y se inscriben dentro de una de las manzanas llamadas insulae en que se divide el rectángulo. Esta es la disposición de las ciudades nuevas, frecuentemente de origen militar.

Con estos módulos se diseñan los edificios públicos, el anfiteatro con dos módulos de largo y uno y medio de ancho, el teatro con un módulo, el mercado con un módulo, el conjunto del foro tiene dos módulos, etc. 

Además, aparecieron grandes edificios comunitarios como las basílicas, las termas y los importantes conjuntos socio culturales y religiosos llamados foros. Estas normas urbanísticas se desarrollan durante casi diez siglos, creando las distintas ciudades.

Las Murallas

 

Como se construían las murallas
Como se construían las murallas

La defensa de las ciudades ha sido uno de los principales asuntos con que las distintas culturas se enfrentaban para asegurar el porvenir, no solo de sus habitantes y pertenencias, sino también de su cultura y forma de vida. 

Los romanos fueron los que perfeccionaron los distintos métodos de defensa mediante murallas. En España tenemos múltiples ejemplos, casi todos de los primeros años de dominación de los siglos I y II a.C. y muchos de ellos restaurados o remodelados, que atestiguan la importancia que estas edificaciones tenían en el mundo romano.

Con la Pax Augusta, se redujeron las edificaciones de murallas, volviendo a reactivarse en el siglo III d. C. por la presión de los pueblos bárbaros.

Por lo general, consistían en dos paramentos paralelos de sillería los denominados “opus quadratum” de tamaño variable, y entre ellos un relleno de mortero, piedras e incluso de hormigón romano. Estas paredes exteriores, a veces tenían los sillares almohadillados, y estaban separadas por cuatro metros como mínimo, llegando a los diez metros es ocasiones excepcionales.

Muralla romana de Caesar Augusta, la actual Zaragoza, que era una ciudad romana de nueva planta, estaba protegida por una gran muralla con un perímetro rectangular con unas medidas que se aproximaban a los 1.000 m. de largo por 500 m. de ancho. Fue construida en el siglo I a.C. y reforzada en el siglo III d. C ante el acoso bárbaro. 

Muralla de Zaragoza
Muralla de Zaragoza

La fábrica original de los muros exteriores era de sillares colocados a hueso en hiladas similares con un núcleo interior de opus caementicium. Su altura alcanzaría los diez metros con un ancho de hasta siete metros. Las torres defensivas y de vigilancia habituales en las murallas romanas se situaban cada 15 m. y eran de planta semicircular, siendo su número cercano a las 120.

Muralla romana de Ampurias en Gerona era la ciudad romana creada al lado de la antigua neápolis griega y se dotó de unas murallas que albergaban una ciudad rectangular de más de 22 hectáreas.

Las puertas de entrada a la ciudad romana se encontraban en las salidas del cardo y del decumanus, pero también en otros puntos de la ciudad. Solían estar flanqueadas por dos torres con estancias donde se situaba la guardia. También había estancias encima de los arcos de entrada. Normalmente tenían uno o dos vanos, cubiertos con bóvedas de cañón.

La expansión del Imperio romano se tradujo en la fundación de colonias en los territorios conquistados, en los que se fundaba una nueva ciudad o civitas. Más adelante, cuando ya dominaban extensos territorios, los romanos fundaron más ciudades por razones comerciales, defensivas o, simplemente, para asentar poblaciones. 

Debemos destacar alguna ciudad romana como es el caso de Florencia, que es muy interesante porque el casco antiguo tiene una planta netamente ortogonal, con su cardo y decumano bien definidos. Se encuentra muy bien conservado y contrasta nítidamente con los desarrollos urbanos de la Edad Media, con sus calles radiales y plano más desordenado alrededor de dicho casco central.

También en Valentia Edetanorum, que es la actual Valencia, se conserva en el subsuelo del Centro Arqueológico de l'Almoina​ las losas originales tanto del cardo y decumano como las trazas de unos baños y Horreum del siglo II a.C. así como los pozos fundacionales del 138 a. C y del 38 a . C.

Murallas romanas de Tarragona
Murallas romanas de Tarragona

El basamento de la doble curia de la ciudad, dos construcciones gemelas, quizás expresión arquitectónica de la singularidad jurídica de Valentia que contaba con un doble senado los veterani y los veteres, en época imperial.

Además de la herencia griega, la ciudad romana desarrolla su propia morfología. Los romanos tratarán de hacer del entorno urbano un lugar digno para vivir, por lo que son necesarios el alcantarillado, la traída de aguas por medio de acueductos, las fuentes, los puentes, las termas, los baños, el pavimento, el servicio de incendios y de policía, los mercados y todo aquello que es necesario para que viva la gente lejos del campo y con todos los refinamientos posibles para mejorar la salud pública.

Había edificios públicos para el gobierno, el culto y la diversión: los palacios, templos, foros, basílicas, teatros, anfiteatros, circos, mercados, baños, etc., todos ellos construidos de nueva planta. Además, había motivos de adorno y conmemoración como las columnas y los arcos de triunfo.

El resto de la ciudad estaba ocupada por viviendas. Los ricos vivían en una casa unifamiliar, que se llamaba domus. Los más humildes habitaban en casas de pisos, llamadas insulae.

 

De lo que en principio carecieron estas ciudades fue de muralla, ya que el poderío del Imperio servía para disuadir los intentos de atacar los núcleos urbanos. Hasta que comenzaron las invasiones germánicas, en el siglo III, las ciudades no se amurallaron, se colmataron y la calidad de la vida urbana descendió. 

Esto fue un golpe mortal para una civilización urbana como la romana. Las ciudades se convirtieron en lugares congestionados y poco saludables, y que en épocas de peligro no podían proporcionar a sus habitantes los productos básicos.

Los señores hacendados comenzaron a construir casas en el campo, las villas romanas, con campos alrededor que les procuraban todo lo que necesitaban y se defendían a sí mismas. Fue el comienzo de la Edad Media, donde la sociedad se ruralizó y la economía se feudalizó.

Para alumbrarse en la oscuridad de caminos y lugares públicos, y en las ceremonias religiosas, usaban antorchas empapadas en substancias inflamables. Dentro de casa, la iluminación se realizaba por medio de velas y pequeñas lámparas de aceite y las usaban aisladamente o formando conjuntos de varias unidades. 

Lucerna romana con grabados eróticos
Lucerna romana con grabados eróticos

Las lucernas constituyen una de las realizaciones más genuinas de la plástica romana, por ser reflejo de los gustos populares. En ellas coinciden el bajo costo pues se fabricaban en barro, utilizando un molde, tuvo una gran difusión, dado el carácter de producto básico, la fragilidad y el tratarse de un soporte ideal para trasmitir modelos figurativos. 

Las lucernas caben en la palma de una mano pero, a pesar de su reducido tamaño, cuentan con la superficie suficiente para motivar el dibujo y las formas. Las había decoradas con motivos vegetales o geométricos, y las había tratadas a la manera de clichés figurativos; representaciones de animales, bustos de dioses, escenas de lucha, eróticas, etc.; que serían seleccionadas por el comprador en función de su sentido estético.

Las viviendas de la antigua Roma 

La casa romana deriva de la etrusca y se fue desarrollando y complicando con el tiempo. Tenía una puerta de entrada, un atrio con un impluvium y un compluvium alrededor del cual se desarrollaban las estancias.

A un lado del vestíbulo de entrada se encontraba la estancia donde se rendía culto a los dioses y al otro lado había otra habitación donde se encontraban las máscaras y, a veces, las urnas de los que habían muerto. En algunos casos estas habitaciones se colocaban en las alas y eran más pequeñas y en su lugar se colocaban tiendas que comunicaban con la calle.

Insulae romana
Insulae romana

 

Al fondo del atrio aparecía el tablinum, la habitación donde los señores de la casa recibían las visitas, tras la cual estaba el jardín o huerto, llamado peristilo, ya que era un espacio amplio, abierto y con una columnata para pasear. 

Al fondo de este peristilo estaba el triclinum, el comedor. Estaban decoradas con pintura y mármoles. El esquema se va complicando, pero siempre tienen patios alrededor de los cuales se desarrollan las estancias.

Las ínsulas equivalían a una manzana de casas. Sin embargo, el término se extendió para acabar denominando a cada una de las casas que había en una ínsula. Eran casas de pisos, más humildes que las anteriores y de alquiler. Tenían un patio interior y al exterior tenían ventanas y balcones. En la parte baja habría tiendas.

Tenían tres modalidades principales:

  • La domus eran viviendas urbanas para la de gente rica.
  • Las insulae eran viviendas urbanas para gente pobre.
  • Las villae en el campo. 
  • Las casae eran viviendas primitivas, y posteriormente las más humildes, de esclavos y clases bajas, construidas con medios muy precarios, se han conservado con mayor dificultad.

Las viviendas de la antigua Roma permitieron acomodar a todos los estatus de la sociedad romana que, sobre todo, durante el Imperio romano, se convirtió en una sociedad muy jerarquizada.

Las viviendas se amueblaban con lo imprescindible. Las alacenas, nichos, suelos pavimentados y pinturas murales concentran la atención decorativa de las estancias, mientras que los muebles se reducen a los elementos básicos, lecho, baúles, taburetes, elementos de iluminación, aseo o calefacción. 

Una cocina romana
Una cocina romana

La cocina era la estancia mejor equipada, siendo los recipientes cerámicos los utensilios más abundantes. Se usaban para contener líquidos, para guisar y servir las comidas, para almacenaje, como maceteros, etc. La oferta local incluía un menaje corriente en el que se encontraban ollas, platos y cuencos. 

La olla se usaría en la cocción de alimentos, como lo atestiguan las marcas de fuego en la base y la existencia de tapaderas que se ajustan a los bordes, aunque, dependiendo de las dimensiones, podrían usarse, también, para almacenaje. 

El plato y el cuenco se utilizarían en la mesa. Además, se conocen otros repertorios, de forma que en la misma civitas de Oiasso se podían obtener los modelos más generalizados de platos, vasos, ollas y jarras. 

Se comenta la existencia de jarras hervidoras o bouilloires que, como su propio nombre indica, servían para hervir agua, probablemente con destino a infusiones, y la presencia de ánforas locales. La gama alta de los recipientes procede, sin embargo, de otros territorios. 

Es el caso de los morteros para preparar condimentos que deben ser extremadamente resistentes a los golpes o las fuentes para hornear pastas, preparadas para soportar altas temperaturas y evitar la adherencia. 

La función de la cristalería, se resolvía con vasos y copas de paredes finas elaboradas con una pasta cuidada extremadamente fina de donde les viene el nombre. 

Mobiliario y decoración

El mobiliario de las casas romanas era muy escueto y funcional: 

 

  • Las camas servían a los romanos, además de para dormir y tener relaciones sexuales.
  • Para comer recostados y para acomodarse en cualquier circunstancia, como los actuales sofás. 
  • Para el alumbrado de las casas se utilizaban antorchas, velas o lucernas que eran lámparas de aceite. 
  • Las habitaciones se calentaban por medio de estufas de bronce o braseros fijos. Algunas viviendas ricas tenían hipocaustosas, que era una forma de calentar el suelo que se usó sobre todo en las termas.
  • El suelo de las viviendas ricas se solía cubrir con mosaicos, que, en caso de tener temas figurativos, podían hacer referencia a la finalidad de la habitación donde se encontraban. 
  • Las paredes solían estar decoradas con pinturas y cortinajes. 

La comida romana

En la dieta diaria se incluye una gran variedad de frutas, bien frescas o secas: nueces, avellanas, hayucos, bellotas, piñones, higos, endrinas, ciruelas, cerezas o guindas, uvas, aceitunas, moras, almendras y melocotones, estos últimos en abundancia. 

 

Muchos de ellos se recogerían en el entorno, tanto de los bosques silvestres de hayas y robles, como de plantaciones introducidas por los romanos, caso de los ciruelos, higueras o cerezos; otros, como las aceitunas y las almendras, además de los piñones e incluso los melocotones, procederían de intercambios comerciales.

La carne que comían era sobre todo de cerdo, que compaginaban con la de oveja, cabra y vaca. El suministro de leche y las labores agrícolas justifican esta modalidad que incluso pudo desarrollarse en el área urbana. Las gallinas, polluelos, pollos y gallos fueron también parte de la estampa urbana, al igual que los perros y los caballos. 

Junto con los animales domésticos, la caza es otra fuente de suministro de carne, contabilizándose por esta vía la incorporación a la mesa de ciervos, liebres y aves.

El pescado también era habitual, al igual que el marisco, destacando las grandes cantidades de ostras consumidas. La variedad de alimentos se completa con cultivos de huerta, entre los que se ha atestiguado, el apio y el borto, conociéndose también plantas medicinales como la menta o la verbena.

EDIFICIOS COMERCIALES 

Existían en las ciudades una serie de establecimientos públicos:

  • Las tabernae eran tiendas para el comercio; solían ser de una sola estancia y con un mostrador.
  • Los stabula eran establecimientos con establos, con un patio abierto rodeado de comedores y en cuyo piso superior se encontraban los dormitorios.
  • Los hospitia eran posadas con comedores, triclinia y dormitorios.
  • Los popinae se dedicaban a la venta de comida y bebida.
  • Los officinae eran talleres y almacenes.

 

Bajorrelieve de mercaderes
Bajorrelieve de mercaderes

El comercio estaba gestionado por una clase urbana. No producen directamente, sino que negocian, contando con un ambiente favorable en el que pesas y medidas, así como el sistema monetario, estaban homologados en todo el imperio. Y también los contenedores, es decir, las ánforas, que tenían tamaños y formas normalizados. 

Había abundante mano de obra artesanal, libre o esclava, vidrieros, herreros, tejedores, alfareros en las ciudades, que pueden dedicarse a la fabricación en serie con destino al mercado exterior y, también, al mercado interior. 

Hay una amplia base social representada por los que asisten a unos y a otros, con un buen número de siervos domésticos que acarrean el agua potable, cocinan, reparan, cosen o trabajan la huerta. 

Los esclavos eran los encargados de las tareas más duras pero, también, estaban introducidos en las demás ocupaciones habituales, desde la esfera doméstica y la educación, al comercio.

Todos ellos necesitan alimentos básicos que no se obtienen en el ámbito urbano, aunque dispongan de ciertas hortalizas, frutales y animales domésticos para su propio consumo. 

GRANDES EDIFICIOS PÚBLICO

Las basílicas eran un tipo de edificio de nueva creación. No se sabe claramente cuál era su origen estructural. Servía para administrar justicia y para realizar transacciones comerciales. Destacan las Basílicas de Maguncio y Constantino en Roma.
Hay dos tipos de basílicas:

Basílica de Majencio
Basílica de Majencio
  • Basílicas de procedencia helenística: de planta rectangular, dividida en tres naves con varios tramos, abovedadas y con la entrada en uno de los lados menores del rectángulo, mientras en el otro hay una exedra.
  • Basílicas de procedencia oriental: también de planta rectangular y con una o tres naves, también abovedadas, la entrada está en uno de los lados mayores del rectángulo y en los lados menores hay exedras.

La Basílica de Majencio Está estructurada en tres naves, la central continua, más ancha y alta y cubierta con bóvedas de aristas, las laterales compartimentadas pero con comunicación entre los distintos compartimentos y cubiertas con bóvedas de cañón. Al fondo de la nave central hay una exedra semicircular y en un lateral una tribuna. La terminó Constantino y es probable que existiese una estatua colosal suya. Estaba ricamente decorada con mármoles, mosaicos, etc.

Las Termas romanas o Baños fueron edificios de gran originalidad en el mundo romano Eran lugares de reunión con un cierto carácter social y de recreo, más allá del uso balneario específico. Las termas estaban estructuradas en cuatro zonas: apodyterium que era el lugar de recepción, donde estaban los vestuarios, frigidarium, trepidarium y caldarium.

También había gimnasio, zonas de masajes, bibliotecas y espacios abiertos de paseo. Las Termas Romanas influirán enormemente en culturas posteriores, especialmente en el Islam. Para calentar el agua se usaba un sistema de calefacción subterránea llamado hipocausto. Las termas estaban lujosamente ornamentadas.

Termas de Caracalla
Termas de Caracalla

 

Aunque fueron creadas principalmente para los hombres, existieron termas masculinas y femeninas, e incluso para ambos.

Las termas de Caracalla tenían la zona de los baños era muy simétrica. La sala circular era el caldarium, la sala contigua el tepidarium y la siguiente, en forma de cruz, el frigidarium. El resto eran zonas de recreo, el vestíbulo, los vestuarios, etc. Todo estaba lujosamente decorado. Actualmente, sigue conservando restos de mosaicos en el suelo.

MONUMENTOS DE ESPECTACULOS

El teatro romano deriva directamente del griego, aunque existen algunas diferencias. Está formado por el coro, la orquesta, el proscenio y las gradas.
Sin embargo, el teatro romano es enteramente de fábrica, la orquesta es semicircular y no circular, por lo que la forma de la grada también es semicircular y no ultrasemicircular como en Grecia.

Teatro romano de Orange en Francia
Teatro romano de Orange en Francia

 

Al tratarse de un edificio de fábrica, también tenía importancia estética el exterior. Los teatros romanos presentan una serie de pisos, en lo que juegan un papel importante el arco y la columna, ya que en los vanos intermedios se colocaban estatuas.

En el interior había una serie de pasillos con puertas de acceso. Toda esta estructura interior estaba abovedada. Al teatro romano no se accedía por los laterales como ocurría en los teatros griegos sino por unas puertas llamadas vomitorios.

Las gradas estaban divididas en tres partes: ima, media y summa cavea y los espectadores se colocaban en ellas según la clase social a la que pertenecieran.

El odeón tiene exactamente la misma estructura, pero la función es distinta pues estaba destinado a las audiciones musicales.

El anfiteatro romano es similar al teatro exteriormente y tiene una gran fachada con pisos, columnatas, arcos y en ellos estatuas.

Anfiteatro de Tarragona
Anfiteatro de Tarragona

 

El anfiteatro romano es ligeramente elíptico y aparenta ser el resultado de la unión de dos teatros. Se dividía en arena, cávea o grada y una estructura subterránea bajo la arena. El Anfiteatro romano estaba destinado al combate de los gladiadores

En la zona subterránea esperaban los gladiadores y también se guardaban los animales. Al igual que el teatro romano, el anfiteatro solía tener una capacidad para miles de espectadores.

El Circo Romano es el lugar destinado a carreras, pero en algunas ocasiones también se realizaron conmemoraciones de acontecimientos del Imperio. Es un edificio alargado con remates semicirculares.

El circo romano tiene relación con los estadios griegos, pero era mucho más grande. En la arena había una espina, una división en sentido longitudinal que marcaba la línea donde tenían que dar la vuelta los caballos. En esta espina se solían colocar columnas, estatuas, etc.

OTRAS MONUMENTOS PRESENTES EN CIUDADES

El arco de triunfo romano pudo tener su antecedente en las puertas de las murallas etruscas, pero en Roma adquirieron un valor más personal.

Lo arcos triunfales se construían para los desfiles de las tropas vencedoras. Se solían situar en lugares estratégicos como cruces de calzadas, extremos de algunos puentes y, sobre todo, en los foros.

Los arcos del triunfo que se conocen son fundamentalmente de época imperial, aunque también debió haberlos en época republicana. Están formados por uno o tres vanos, llamados ojos, el central más amplio. Por encima de éstos se dispone el entablamento y, sobre éste, un segundo cuerpo llamado ático sobre el que se colocan las inscripciones. Llevan columnas incorporadas y esculturas en forma de relieve.

Arco romano de Orange en Francia
Arco romano de Orange en Francia

 

Existía un tipo de arco algo distinto: tenía cuatro ojos y formaba un cuadrado. Se le llama arco cuadrifronte.

La columna monumental no sólo es conmemorativa, también puede tener otras funciones, como la de Trajano, que además guardaba sus cenizas.

La columna monumental romana se asentaba sobre un podio y todo el fuste, que tenía gran altura, estaba decorado con relieves que narraban los hechos que se conmemoran.
Normalmente, en la parte superior había una estatua del emperador que lo mandó construir.

La columna rostrada era una columna también apoyada sobre un basamento y de gran altura, pero en la que en el fuste se colocan los espolones de los navíos que habían sido tomados al enemigo. Lamentablemente, no ha quedado ninguna de este tipo.

Las cloacas permitían que las aguas residuales sean conducidas. La más importante es la Cloaca Máxima en Roma, que tiene su origen ya en el mundo etrusco.

El vestido y utensilios personales

Por los testimonios obtenidos se deduce que el hilado, el tejido y el cosido eran prácticas habituales. Se utilizaban fibras vegetales, el lino, y fibras animales, la lana. La materia prima se hilaba mediante husos metálicos o de hueso y por medio de fusaiolas, realizadas generalmente en cerámica. 

Posteriormente, se tejía en telares construidos en madera, siendo el más común el telar vertical de pesas, remontándose su invención a la Edad de Bronce. Luego se cortaba sencillamente y se cosía a mano, con la ayuda de alfileres y dedales. Para su adaptación al cuerpo se valían de cinturones, imperdibles y pasadores.

Calzaban los prototipos habituales del mundo romano. En cuanto al peinado, hay que señalar que su función no era exclusivamente la de mejorar la imagen personal, sino que principalmente era una cuestión de higiene ya que contribuía a la desparasitación. 

Los peines, de madera, contaban con dos filas de púas, una por cada lado. Se tallaban en una sola pieza, partiendo de un nervio central o eje. En un extremo se disponen las púas menos separadas, con apenas distancia entre ellas, que servían para retirar los insectos; en el otro la hilera con mayores holguras, que sería la que serviría para el arreglo del cabello. 

Peine romano de bronce con decoración
Peine romano de bronce con decoración

 

El pelo largo se ataba con cintas, se trenzaba o se recogía en moños para lo que se valían de peinetas, horquillas de metal o pequeñas agujas rematadas en una cabeza redondeada, son los acus crinalis o agujas de pelo, mayoritariamente de hueso.

El uso de joyas estaba extendido, siendo habituales los pendientes de bronce, así como los de oro con motivos calados, abalorios o incrustaciones de pedrería o pasta vítrea. Se adornaban con pulseras o brazaletes, collares y cadenas de las que colgaban amuletos asociados muchas veces con supersticiones populares. 

Lucían, además, anillos en los que a veces grababan emblemas personales o que tenían engastados entalles elaborados con piedras preciosas, con motivos alegóricos o mitológicos.

Juegos

La población pasaba sus ratos de ocio practicando diversos juegos, algunos de los cuales han sobrevivido hasta hoy sin modificaciones. Había una gran variedad, tanto infantiles como para adultos. 

Juego romano y cartaginés de tres en raya
Juego romano y cartaginés de tres en raya

 

Se pueden destacar los juegos gimnásticos, la peonza, las canicas, la pelota, las tabas, el tres en raya, el par/impar, el cara o cruz, los dados y el ludus latrunculorum o juego que estaba muy difundido entre los soldados, de ahí el sobrenombre. Es un juego de estrategia, mezcla de ajedrez y damas, que requería 36 fichas siendo 18 de cada color y un tablero. 

Pero los más apreciados entre los adultos eran los dados y las tabas, que además de pasar el tiempo, se aprovechaban para realizar importantes apuestas, tanto de bienes como de dinero. Y no siempre se jugaba limpio, pues se han llegado a descubrir dados cargados, lo que demuestra que las trampas estaban a la orden del día.

La ciudad en la antigua Roma