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martes. 04.10.2022
CRÓNICAS DE AMÉRCIA LATINA | JAVIER M. GONZÁLEZ

¿Kicillof candidato a Presidente?

El joven ministro de Economía argentino está siendo impulsado por un sector del kirchnerismo.

kicilloe

@jgonzalezok | Faltan unos 500 días para que, elecciones mediante, se produzca un relevo en la presidencia argentina. La imposibilidad legal de Cristina Fernández para postularse para un tercer período consecutivo desvela al kirchnerismo, que entiende que sólo Cristina puede garantizar la continuidad del proyecto. La candidatura se definirá en elecciones internas, siendo el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, el más claro favorito.

Pero, dado que en el kirchnerismo siempre lo consideraron un extraño, se ha estado esperando el surgimiento de algún candidato que cuente con la bendición de Cristina, La Cámpora –organización juvenil- y los sectores más próximos a la presidente. Y, lo que empezó casi como una broma, está empezando a ser una bandera: Axel Kicillof, el ministro de Economía, podría ser el hombre.

Todo parece indicar que, de aquí a octubre del 2015, cuando se celebren las elecciones, Argentina estará empantanada en su lucha contra los fondos buitre, tratando de ganar una batalla de inciertos resultados, pero que puede dar rédito político, como demuestran las encuestas.

Hebe de Bonafini, presidente de la Asociación Madres de la Plaza de Mayo, que integra el círculo político más cercano de la presidente, fue la primera en manifestarse a favor de Kicillof, después del reciente acuerdo con los acreedores del Club de París. Ahora, a pesar del fracaso con los fondos buitre, el encargado de respaldarlo ha sido Luis D´Elía, un ex dirigente piquetero con influencia en el variopinto mundo de las organizaciones kirchneristas, que escribió en su cuenta de Twitter: “Nace una estrella en el firmamento kirchnerista, Kicillof presidente con K, como corresponde, pobre opo(sición)”. El vicegobernador de la provincia de Buenos Aires, Gabriel Mariotto, también se sumó a la idea, señalando que era “muy buen cuadro”.

Tras la muerte del ex presidente Néstor Kirchner, Cristina Fernández se ha manejado con un grupo muy reducido de personas para tomar las decisiones de gobierno. El secretario de Legal y Técnica de la presidencia, Carlos Zannini, es el más influyente y también el más antiguo, ya que siempre estuvo con los Kirchner. El vicepresidente, Amado Boudou, ya no cuenta, porque está sumergido en sus problemas con la justicia, tratando de esquivar las acusaciones de corrupción.

En los últimos tiempos, Axel Kicillof es la estrella ascendente. “es chiquitito pero cumplidor”, lo definió hace poco la presidente, en una especie de broma-piropo que enrojeció al ministro. Se dice que como Cristina –al contrario de Néstor- no tiene grandes conocimientos de Economía, está fascinada con su joven ministro, con el que comparte su visión de la política.

La periodista del diario La Nación, Laura Di Marco, que acaba de publicar una notable biografía de la presidente, afirma que Kicillof es el hijo que a Cristina le hubiera gustado tener: “universitario, gritón, ambicioso, soberbio, inteligente, áspero”. La revista Turba, editada por el kirchnerista Movimiento Popular Seamos Libres, lo define como “arisco, austero, soberbio. Seduce hacia adentro, pero no vende afuera”.

Nombrado ministro en noviembre del 2013, sucedió a Hernán Lorenzino, famoso por huir de una entrevista con la televisión griega –“me quiero ir”, se le escuchó decir en cámara-, nervioso por las preguntas sobre la inflación. Pero ya antes, siendo el número 2 de la cartera, Kicillof actuaba como si fuera el titular. Fue el verdadero impulsor de la expropiación de Repsol y su pase al primer plano coincidió con su exposición ante el Senado –de 8 horas-, explicando la medida contra Repsol.

De 42 años, hijo de padre y madre psicoanalista, procede de una clase media acomodada que siempre veraneó en Punta del Este, el exclusivo balneario uruguayo. Estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires, donde se han formado las élites argentinas. Su formación es marxista –se publicó que empezó a estudiar alemán para leerlo en versión original-, aunque le interesa especialmente Keynes. En la Universidad fundó una agrupación que llamó TNT, Tontos pero No Tanto, algunos de cuyos integrantes lo acompañan ahora en el gobierno.

Su poder va más allá del área de economía, ya que ha logrado colocar hombres y mujeres fieles en Exteriores y otros ministerios y organismos oficiales. Su entrada al kirchnerismo había sido a través del cargo de subgerente de Aerolíneas Argentinas, la empresa controlada por La Cámpora. Pero antes de esto, cuando integraba el Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (CENDA), fue muy crítico con algunos aspectos del gobierno, especialmente con la falsificación de las estadísticas oficiales llevada a cabo por el Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos).

Sus críticos le achacan sobre todo inexperiencia, pero también inflexibilidad. Su negociación con el Club de París, ampliamente jaleada desde el gobierno como una victoria, fue muy criticada por la oposición, que resaltó que Argentina terminará pagando casi el doble de la deuda original y en plazos mucho menores de los habitual en ese tipo de acuerdos.

Kicillof detesta a la prensa tanto como la presidente, también a los empresarios. Y carece de las habilidades dialécticas que se les supone a todos los argentinos. Su eventual candidatura estaría respaldada por la idea “Kicillof al gobierno, Cristina al poder”, recordando la vieja consigna de 1973, cuando Perón regresó de su exilio madrileño y designó a Cámpora para disputar la presidencia.

La eventual candidatura presidencial de Kicillof ayudaría sobre todo a mantener unido al núcleo duro del kirchnerismo, que puede ser un 30 % del electorado. La lucha contra los fondos buitre serviría como aglutinador de la militancia, como antes lo fue la defensa de la Ley de Medios o la pelea contra los productores agropecuarios, al comienzo del primer mandato de Cristina Fernández.

A su favor cuenta con un amplio conocimiento del electorado. Pero en contra tiene también un fuerte rechazo social, más allá del círculo más puro del kirchnerismo. Si la economía se sigue deteriorando, como parece ser la tendencia, con aumento del desempleo e inflación sin control, a Kicillof no le alcanzará con el apoyo oficial para levantar vuelo. Pero al kirchnerismo le gusta redoblar apuestas e ir contra corriente. Y ya prepara actos en todo el país, apelando al patriotismo –o patrioterismo- “para apoyar a Cristina de la avanzada de los buitres”.

¿Kicillof candidato a Presidente?