domingo. 14.04.2024
Concepción Espejel Jorquera
Concepción Espejel Jorquera

La democracia tizna. Quiero decir, las características de un sistema democrático como el español, con partidos políticos, elecciones democráticas para elegir representantes designados por esos partidos políticos, decisiones de esos representantes políticos y transparencia para que la gente conozca esas decisiones, pone a cada cual en su sitio.

Por ejemplo, el nombramiento de magistrados en los órganos de gobierno del poder judicial o en el Tribunal Constitucional es un momento en el que a los partidos se les ve el plumero. Con toda la lógica del mundo. ¿A quién se le puede ocurrir que el Partido Popular elija para alguno de esos puestos a una persona que no sea conservadora? ¿Es que quizás el PSOE no elige jueces o juezas progresistas cuando le llega su turno de elegir?

El nombramiento de magistrados al Constitucional es un momento en el que a los partidos se les ve el plumero; uno de esos plumeros lo exhibe doña Concepción Espejel

Pues bien, uno de esos plumeros lo exhibe doña Concepción Espejel Jorquera, en la actualidad magistrada del Tribunal Constitucional, como resultado de un consenso, en 2021, entre PSOE y PP, pero a quien se vincula, con pocas dudas de nadie, con este último partido. Su currículo así parece demostrarlo ya que algún episodio, como su designación, con el apoyo del PP, para el Consejo General del Poder Judicial, en 2008, deja lugar a pocas dudas.

Se suele decir que la cabra tira al monte, pero no hay que ser un experto en fauna ibérica para adivinar cual es el camino natural que va a seguir una persona que se guía por sus principios. Y, eso, es lo que parecen esperar los partidos políticos cuando designan a alguien para un puesto, sea en la Dirección General de Pesca o en el Tribunal Constitucional. Que decidan en conciencia, es decir, pro domo sua de su ideología. O sea, "sua", del partido que les nombra.

Doña Concepción se ha querido pronunciar sobre un recurso presentado por Carles Puigdemont, justo en este momento que preside la Sala de Vacaciones del TC

Y llegamos al meollo de la cuestión, es decir a porqué nos estamos, ahora mismo, con el calor que hace, preocupándonos por algo tan obvio como lo anterior. Pues a que doña Concepción se ha querido pronunciar sobre un recurso presentado por Carles Puigdemont ante el TC, justo en el momento en el que Puigdemont puede decidir si Pedro Sánchez renueva su presidencia o facilita una repetición de elecciones generales. Y a que, se supone, rechazando ese recurso, se dificulta la carrera política de Sánchez. Y no es que lo diga yo, es que hay mucha gente que lo piensa.

Por eso, se barrunta que doña Concepción ha estimado urgente rechazar el recurso de don Carles. Y esa puede ser la razón por la que la Sala de Vacaciones del TC, que preside doña Concepción, no haya querido esperar a que el Pleno del Tribunal fuera quien, cuando llegue septiembre, se pronunciara sobre ese recurso. Bueno, por eso y porque la Sala de Vacaciones tenía, circunstancialmente, mayoría conservadora, cosa que no ocurre en el Pleno de ese Tribunal.

Y, aquí, me voy a permitir dudar de que la decisión de doña Concepción pueda ser útil para los fines que se le suponen. Porque, si se trata de sacar a concurso la decisión de Puigdemont, este, por si tenía alguna duda, ya sabe lo que le puede esperar con un gobierno del PP o del PSOE. Mientras que del PP, sabe que no puede esperar ni agua, del PSOE, al menos, puede esperar que acepte su recurso ante el TC, razón por la que la Fiscalía va a recurrir esa decisión veraniega. No es demasiado, pero algo es algo. Mantener inmunidad cuando un tribunal español le quiere procesar, no es baladí. Aunque no presupone lo que puedan decidir Puigdemont, ni el tribunal, en su caso, disfrutar de inmunidad es confortable.

Carles Puigdemont, por si tenía alguna duda, ya sabe lo que le puede esperar con un gobierno del PP o del PSOE

Otro tema, distinto, es si el gobierno español puede, o debe, depender, de un "prófugo de la justicia". Difícil dilema que, incluso llegó a alcanzar al PP, donde hubo quien parecía no hacer ascos a hablar con él, si eso podía servir para que Núñez Feijóo fuera presidente. Enseguida fue desmentido por la superioridad, pero, como las meigas, ya nos enteramos de que las había. Porque, eso, depende de si se piensa que la vida puede estar condicionada por la conciencia o es esta quien condiciona a aquella o si la ética se debe sujetar a los principios o a la responsabilidad. Y, no sé si, días tan calurosos como estos, son adecuados para reflexionar con Max Weber.

Quiero, por último, explicar por qué no he dicho nada de don Cesar Tolosa Tribiño, compañero de ideología conservadora, y de prisas, de doña Concepción en la Sala de Vacaciones del TC. Y es que no se conoce que una secretaria general del PP se haya dirigido a don Cesar diciendo "Querido Cesar". Ya se sabe que en esos ambientes conservadores hay diferencia en el tratamiento a hombres y a mujeres y que a don Cesar, en todo caso, le habría dicho "Querido señor Tolosa". Y, eso, no me gustaba como título de este artículo.

Querida Concha