sábado 04.07.2020

¿Podrá Ciudadanos frenar su caída en Cataluña?

Marc Guinjoan y Toni Rodon | Ciudadanos ha apoyado el estado de alarma promovido por el Gobierno del PSOE y busca rehacer sus opciones electorales ahora como partido bisagra. ¿Por qué ha decidido hacer este nuevo cambio de rumbo?
¿Podrá Ciudadanos frenar su caída en Cataluña?

Ciudadanos -y Albert Rivera en particular, antes de caer en desgracia reiteró en múltiples ocasiones al PSOE y al PP que se podrían convertir en la nueva UCD. Curiosamente, como si se tratara de un boomerang, la predicción se le volvió en contra. De olfatear los ministerios a luchar para salir de la marginalidad. En sólo siete meses, de las elecciones de abril a noviembre, la formación naranja perdió 47 diputados (de 57 a 10) y dos millones y medio de votos. Y Albert Rivera ha pasado de ser entrevistado por una buena parte de las televisiones y las radios españolas a dimitir y quedar en la casi irrelevancia mediática. Las últimas encuestas sobre intención de voto en unas elecciones en Cataluña dan al partido de Arrimadas unos resultados decepcionantesCon todo, aún es pronto para saber si podrá o no cambiar la tendencia.

La duda estratégico no resuelto, y que viene de lejos, seguirá siendo entre erigirse como una alternativa a la derecha española o convertirse en un partido bisagra a derecha e izquierda. Para entender qué le puede pasar y qué puede decidir hacer Ciudadanos en los próximos meses, conviene hacer una mirada atrás en las encuestas.

¿Un crecimiento demasiado rápido?

Junio ​​de 2014. José Oliu, presidente del Banco Sabadell, propone crear "una especie de Podemos de derechas". Hacía apenas un mes, Ciudadanos había obtenido un 3% de los votos y dos diputados en las elecciones al Parlamento Europeo, lejos, sin embargo, del 8% de Podemos. Al abrigo de la derecha mediática y económica del Estado, C 's fue percibido por muchos como aquella formación liberal que podía ocupar finalmente un espacio de centro entre el PP y el PSOE y que, de paso, previniera estas formaciones de bascular hacia los extremos. En las elecciones municipales de mayo de 2015, en un terreno poco favorable para una formación aún con poca presencia local, el partido de Albert Rivera obtuvo el 6,5% de los votos. El gran salto adelante, sin embargo, vino en las elecciones generales de diciembre de 2015, cuando C 's hay obtuvo el 14% de los sufragios,

La historia más reciente, ya la conocemos. La formación de Albert Rivera obtiene unos excelentes resultados (el 16% de los votos) en las elecciones de abril de 2019, que, sin embargo, no puede mantenerse en la repetición electoral al cabo de siete meses . En efecto, si miramos la evolución del voto de la formación naranja en las elecciones al Congreso de los Diputados (gráfico 1), tanto para el conjunto del Estado como para Cataluña, observamos que la caída ha sido importante: situar -se entre el 10% y el 15% de los sufragios a recoger entre el 5% y el 7%.

Aunque en Cataluña, como ha mostrado CRÍTICO en varias ocasiones, el perfil diestro del partido ya era conocido, una parte importante de la opinión pública del resto del Estado el seguía considerando un partido de centro o de centro. Así, aunque la formación era percibida como cada vez más derechista entre las personas que no la votaban, aún mantenía la aureola de partido centrista entre una buena parte de su electorado.

El giro hacia la derecha de Albert Rivera, los pactos con Vox en diferentes gobiernos autonómicos y la intención de no actuar como partido bisagra que podía dar el poder a un lado o al otro del eje ideológico terminaron de consolidar la percepción de que la posición derechista del partido estaba fuertemente arraigada.

Esto lo podemos ver empíricamente en el gráfico 2. Según las encuestas, hasta la mitad del año 2015, Ciudadanos era percibido por la ciudadanía española como un partido muy cercano al 5 ideológico. A partir de entonces, el electorado percibió que la formación naranja evolucionó rápidamente hacia la derecha. En agosto de 2018 ya comenzó a percibirse como un partido que, de media, se ubicaba más allá del 7 (en una escala en la que el 1 es extrema izquierda y el 10 es extrema derecha). No sorprendentemente, si nos fijamos en el gráfico de áreas sobreimpresionado en el fondo de la figura, podemos comprobar como el porcentaje de personas que ubica el partido a la izquierda (valores por debajo del 5) ha caído desde el 15% en 2015 al 3% actual. Dicho de otro modo, hoy en día ya casi nadie considera que Ciudadanos es un partido de izquierdas.

Elecciones catalanas: jugar en casa, pero con interrogantes

Con unas eventuales futuras elecciones catalanas, uno de los grandes dudas que se plantean es si Ciudadanos conseguirá frenar la tendencia negativa. Hace poco más de dos años, en las elecciones catalanas del 21 de diciembre, C 's hay consiguió la victoria y recogió más de un millón cien mil votos (el 25,35% de los votos válidos), un resultado que, incluso todo desde dentro del partido, se ve casi imposible de repetir.

Qué destino electoral tendrán los ex votantes de Ciutadans? De hecho, olfateando la derrota, algunos partidos ya hicieron los primeros pasos para recoger las cenizas. Así, hace algunos meses, justo antes del 14º Congreso Nacional del PSC, el partido de Miquel Iceta propuso flexibilizar la inmersión lingüística, una medida que creó una fuerte polémica mediática. Aunque la formación se desdijo mayoritariamente, el movimiento se interpretó en gran parte como una opción estratégica para recoger una parte de las fugas electorales de Ciudadanos. Se trata de una estrategia efectiva potencialmente? Más en general, quienes son los y las votantes de Ciudadanos que se plantean optar por otra opción? Por el contrario, qué perfiles es más probable que retenga?

Desde la formación naranja se asume que conseguir más de un millón de votos es un objetivo que, a estas alturas, resulta casi imposible. Sobre el objetivo electoral de la formación, pero, hay más debate. Será capaz de erigirse como referente de la oposición? Si el pacto preelectoral con el PP sigue adelante y ambos partidos se presentan juntos, será el partido capaz de evitar la sangría de votos?

El gráfico 3 nos muestra la intención de voto de los catalanes y de las catalanas que, o bien en las elecciones catalanas o en las generales, optaron por C 's. En primer lugar, observamos que el partido parece que retendría un poco más de la mitad de sus votos, es decir, entre 5 y 6 de cada 10 votantes. Puede parecer una cifra elevada; pero, cuando la comparamos con el resto de las formaciones, se trata de la más baja. Dicho de otro modo, a pesar del descenso de votos, la formación naranja aunque podría no haber llegado a su listón negativo. En segundo lugar, el gráfico nos revela que el destino de los ex votantes de Ciudadanos no es único. Una buena parte de ellos (el 20%) parece que irían a parar al PSC, pero también hay un número importante de votantes indecisos .

¿Qué perfil tienen los votantes que se quedarían y los que marcharían de Ciudadanos en unas futuras elecciones al Parlamento de Cataluña? El gráfico 4 nos da algunas pistas. En concreto, nos muestra la ideología de los votantes que Lorena Roldán retendría o perdería en función de su ideología, la valoración de Arrimadas y su opinión sobre el modelo territorial. Así, vemos que los votantes fieles a Ciudadanos son, de media, algo más de derechas, Tienen una valoración más positiva de Arrimadas y prefieren, de largo, no cambiar el modelo territorial. Por el contrario, la formación parece que sufre fugas de sus votantes más centristas y que estarían de acuerdo con una cierta descentralización de competencias. Teniendo en cuenta el discurso actual del partido, no parece que la formación naranja esté enderezando su camino para recuperar estos electores.

Si comparamos el patrón anterior con lo que podría pasar en unas hipotéticas elecciones generales, el dibujo que sale nos ofrece algunas conclusiones interesantes. Así, el gráfico 5 nos muestra quién retendría y quién perdería Ciudadanos en unas elecciones al Congreso. En este caso, la valoración de Arrimadas parece que es el factor más importante: el partido retiene el votante que valora mejor su líder. Por el contrario, el factor territorial lo es mucho menos -tanto los votantes fieles como los desertores tienen una preferencia fuerte por el 'statu quo' territorial-, mientras que no se observan diferencias por ideología.

Combinando la información anterior, y después de llevar a cabo análisis estadísticos más sofisticadas, los análisis nos ofrecen un punto de partida y un interrogante: el punto de partida es que el votante que Ciudadanos perdió en las elecciones generales y lo que podía perder en las catalanas no es exactamente lo mismo. En las futuras elecciones catalanas, la formación naranja parece que pierde votos sobre todo entre las personas que tienen preferencias territoriales menos centralistas, mientras que en las elecciones generales el partido en Cataluña perdió votos entre las personas menos de derechas y aquellas que gustaba menos Inés Arrimadas.

En los futuros comicios catalanes, Ciudadanos jugará "en casa" y espera utilizar el escenario más cómodo para detener la caída y resurgir de una de sus crisis más graves. De momento, no parece que haya luz al final del túnel. Ahora bien, como bien se ha visto en los últimos años, la política catalana crema etapas y procesos de manera acelerada. Y, aunque la pandemia del Covidien-19 parece que haya enviado el debate soberanista en un letargo temporal, cualquier tensión sobrevenida en este debate puede hacer salir de la lasitud un partido que, hoy en día, parece ir por el camino del pedregal.

Marc Guinjoan y Toni Rodon / El Patio Descubierto

Artículo publicado en Critic bajo licencia creative commons

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