martes. 23.04.2024

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La información económica parece estar en un segundo o tercer plano de la actualidad política en España. Otros temas copan las primeras páginas de los periódicos y las tertulias televisivas.

Parece que es mucho más importante una foto trucada de una “miembra” de la familia real inglesa o las comisiones corruptas y defraudaciones a Hacienda de asesores de ministros y novios de presidentas autonómicas que el número de parados, la inflación o los salarios de los trabajadores. Tendrá que ser así.

Noticias como las subidas de las pensiones y del salario mínimo interprofesional, el dinamismo reconocido internacionalmente de la economía española o el estar cerca de los 21 millones de trabajadores activos por primera vez en nuestra historia son poco relevantes a ojos de los programadores de las parrillas informativas.

Mientras la prioridad periodística sean los conflictos de las casas reales españolas y europeas, los amores y desamores de personajes insignificantes de la prensa del corazón, los crímenes pasionales o las guerras de pandillas juveniles, la izquierda perderá el relato sobre la vida cotidiana y seguirá avanzando la extrema derecha y el populismo.

En el ámbito nacional, la economía española ha finalizado 2023 con datos mejores de lo esperado en PIB y empleo, el gasto público sigue siendo el motor de la demanda interna mientras que la inversión empresarial se ralentiza

Enfrascados desde las elecciones generales de Julio del año pasado en indultos, amnistías, vuelta o no de exiliados, renovaciones de órganos judiciales estancadas y griterío e insultos entre el gobierno y la oposición no podemos prestar la atención que se merece a las injustas condiciones económicas de una parte importante de los agricultores españoles que colapsan carreteras y ciudades con sus tractoradas,  de policías y guardias civiles que se manifiestan reivindicando subidas salariales, de trabajadores de pequeñas, medianas y grandes empresas que no son capaces de mantener y mejorar su poder adquisitivo ante una elevada inflación.

Temas como el acceso a la vivienda para jóvenes sigue en el terreno de los anuncios pero no se plasma en realidades tangibles. ¿Cuántos metros cuadrados de suelo nuevo se han  puesto a disposición de la construcción de viviendas asequibles por los ayuntamientos y comunidades de nuestro país? ¿Cuántos millones de euros han ido destinados a la construcción de viviendas sociales, más allá de bonificaciones a los tipos de interés de los bancos para el pago de las hipotecas a las que por escasos ingresos y temporalidad en el empleo no pueden acceder la mayoría de los jóvenes?

Sorprendentemente las previsiones de la economía internacional de crecimiento del PIB mundial se han revisado al alza, se apunta a un mayor dinamismo de la actividad global y el precio del petróleo aumenta muy poco a pesar del mantenimiento de guerras como las de Ucrania y Gaza. La economía mundial parece adaptarse a una "nueva normalidad" mientras se refuerza el consenso político y las campañas mediáticas a favor de un gran rearme, aumentar vertiginosamente la fabricación de armamentos y los presupuestos de defensa ante apocalípticas amenazas de nuevas guerras mundiales. 

En el ámbito nacional, la economía española ha finalizado 2023 con datos mejores de lo esperado en PIB y empleo, el gasto público sigue siendo el motor de la demanda interna mientras que la inversión empresarial se ralentiza. Los indicadores de confianza empresarial han mejorado a principios de año y se han revisado al alza las perspectivas de crecimiento para 2024. Los agoreros y anunciantes de catástrofes económicas por ahora parece que no se han salido con la suya.

Los datos del PIB y EPA en el cuarto trimestre de 2023 vienen a confirmar el comportamiento positivo del crecimiento, que sorprendió al alza con una tasa del 0,6% trimestral, y del mercado laboral, donde la tasa de paro se redujo hasta el 11,8%. Así, el crecimiento anual del PIB en 2023 fue del 2,5%, superior al de nuestros principales socios europeos, y la creación media de empleo alcanzó las 615.000 personas, según la EPA.

Los buenos resultados del cuarto trimestre se ven matizados si se pone el foco en la composición del crecimiento y en la pérdida de dinamismo del empleo a lo largo del pasado año, a lo que hay que sumar el aumento de los costes laborales y la caída de la productividad. Respecto a la composición del crecimiento, la inversión empresarial disminuye un -4,8% en tasa trimestral, en claro contraste con el consumo público, que anota un crecimiento del 1,4%, y los inventarios, que aportan 0,4 puntos de aumento a la tasa trimestral. La debilidad de la inversión es un hecho constatado en estos últimos años, siendo la única variable de la demanda interna que no ha recuperado los niveles precrisis.

En cuanto a la evolución de los ocupados, se produce una ralentización en términos intertrimestrales y desestacionalizados, que aumenta un 0,6% en el cuarto trimestre, lo que contrasta con la primera parte del ejercicio, que registró tasas de más del 1%. El incremento más intenso del empleo que el del PIB da lugar a que la productividad por ocupado se reduzca significativamente, registrando una caída del -1,8% en términos interanuales en el último trimestre de 2023. Hay que destacar que en 2023 la productividad por ocupado es todavía un 4,5% inferior a la de 2019 y esto repercute negativamente en los costes laborales unitarios, que siguen aumentando.

Dada la mejora de la actividad en la última parte del año, las perspectivas para 2024 se han revisado al alza levemente, hasta el 1,8%. La previsión para 2025 sitúa el crecimiento de la economía española en el 2%. Estas previsiones están en línea con las de la Comisión Europea, que estima un 1,7% para 2024 y un 2% para 2025. Esto tendrá un efecto moderadamente positivo en la creación de empleo (en el entorno del 2%) para ambos ejercicios y la tasa de paro se reducirá paulatinamente, hasta el 11% de media en 2025. La inflación se situará en el 3% en media en 2024 y en el 2,2% en 2025, si no se producen shocks adversos en los mercados de materias primas.

Se seguirá manteniendo el superávit exterior, mientras que el ritmo de consolidación fiscal será más lento, a no ser que la implementación de las normas fiscales introduzca una mayor presión de ajuste presupuestario.

Todo hace prever una cierta consolidación de los datos positivos de crecimiento económico para estos primeros años de la nueva legislatura y es de esperar que el mantenimiento del gobierno de coalición después del calendario electoral de vascas, catalanas y europeas contribuya a ello. Si la oposición del PP y Vox consigue desestabilizar el gobierno y provocar nuevas elecciones generales con toda seguridad la incertidumbre y el frenazo de la inversión pública perjudicaría la actividad económica. La paralización de los presupuestos para 2024 ya es una muy mala noticia aunque se trate de relativizar por el Ministerio de Economía.

Para profundizar en el conocimiento de la situación económica puede consultarse, entre otras fuentes de información, el documento  del gabinete técnico de la CEOE del mes de febrero de 2024.

¿Y si hablamos un poco de economía...?