Martes 25.06.2019

Sin Podemos no habrá giro a la izquierda

Sin Podemos, el PSOE no habría llevado el Salario Mínimo a los 900 Euros

Estamos en plena campaña electoral y nos cuentan las encuestas que algo más del 40% de los votantes no tienen todavía decidido por quien votar.

Hace unos días la macro encuesta del CIS, que es la que refleja con mayor claridad las tendencias de lo que puede llegar a ocurrir el 28 de Abril, señalaba que sólo el 57,8% de las personas que van a acudir a votar tenían decidido su voto en el momento de la encuesta.

A la vez, se maneja un incremento importante en la participación de hasta el 76% del censo electoral (que de confirmarse en las urnas, supondrán varios millones más de votos a repartir). Lo cual, si se cumple, querrá decir que estaremos ante una movilización muy importante y bastante superior a las de los últimos procesos electorales. Lo que nos confirmaría también en la idea de que estas elecciones no son vistas por la ciudadanía como unas elecciones más.

Además ocurre que esta campaña electoral va a ser doblemente atípica: por un lado, con la coincidencia de la Semana Santa en plena campaña electoral, y por otro, intentando influir y comprobar hacia donde camina y se desplaza la reflexión de esa gran cantidad de indecisos superior al 40%.

Una parte importante de esas personas indecisas, son votantes que en las pasadas elecciones generales eligieron la papeleta de Podemos. Y tengo que reconocer que si en las fechas en que se hizo la macro encuesta del CIS, me hubieran preguntado a mi mismo, yo también habría sido uno de ellos. Porque tenemos motivos sobrados para estar muy cabreados con ellos. Empezando por espectáculos tan lamentables como el que han venido protagonizando en Navarra; donde  los egos y no otra cosa, han acabado rompiendo incluso el propio grupo parlamentario.

O situaciones como la de Madrid (por citar sólo dos) donde en lugar de buscar una solución orgánica  de “mano izquierda”, integración y solvencia política, se haya impedido la conjunción más amplia que era posible; alimentando y dejando crecer izquierdismos infantiles dentro de Podemos, en lugar de haber sumado y apoyado (diluyendose incluso si esa hubiera sido condición indispensable) a las candidaturas de Ahora Madrid.

Y sin embargo, y a pesar de sus varios y diversos errores, Podemos sigue siendo y tiene que serlo más aún, el referente indispensable para que determinadas políticas sociales y de giro a la izquierda puedan seguir llevándose a cabo.

Sin Podemos, el PSOE no habría llevado el Salario Mínimo a los 900 Euros.

Sin Podemos, o con un Podemos debilitado y que no sume para poder condicionar las políticas sociales y el giro a la izquierda, sencillamente volverán los titubeos del PSOE timorato de siempre.

Los tremendos datos de indecisos a escasas fechas de las elecciones y en una campaña electoral tan atípica tienen estas cosas. Como la de que vayamos a votar con poco convencimiento, pero reflexionando el mejor sentido de nuestro voto. Porque enfrentamos, por primera vez en la historia de nuestra joven democracia, el hecho de que cinco partidos a nivel del Estado van a disputarse el con cuantos escaños van a estar representados, porque todos van a tener escaños y presencia en el Congreso.

En Navarra, también con una situación inédita, tenemos una alianza antinatura (en cuanto a la defensa del Fuero) bautizada como SUMA, y que junta a UPN,PP y al anti foral Ciudadanos. La alianza les garantiza que no se les evaporen los votos que tenía el PP hacia Ciudadanos y mantener los dos escaños que tienen actualmente. Incluso aún en el caso de un resultado sorprendente de VOX (como sorprendente cifro que pudieran llevarse los 20.000 votos que obtuvo Ciudadanos en las anteriores elecciones generales en Navarra). En UPN saben que manteniendo la suma por encima de los 100.000 votos es practicamente imposible, en Navarra,  no obtener dos de los cinco escaños en liza.

Y ese es también el reto que, en esta ocasión,  comparten PSN-PSOE y Podemos en Navarra: el de acercarse lo más posible a esa barrera de los cien mil votos que otorgan los dos escaños.

Y ello, siempre recordando que: primero, en política no siempre dos y dos suman cuatro, y en este caso de elecciones tan abiertas menos todavía; y segundo, que en una comunidad pequeña como la nuestra, unos pocos votos son capaces de convertir éxitos en fracasos o viceversa.

Ni Geroa ni Bildu parten de entrada, por separado como se presentan, para estar en el reparto de escaños. Lo cual pone en cuestión los resultados anunciados por la macro encuesta del CIS para Navarra, en lo referente a reparto de escaños. En Navarra, es precisamente la suma UPN-PP-CS, quienes tienen asegurados los dos escaños y no uno peleando por el segundo que les otorgaba la encuesta. Y son PSN-PSOE y Podemos, quienes optarán a conseguir ese otro segundo escaño que la encuesta ya otorgaba a los socialistas.

En fin, y ya por terminar con un punto poético. Diré que estas elecciones nos llegan a una buena parte de la sociedad como el poema de nuestro gran Miguel Hernandez:  “Llego con tres heridas”. Solo que a diferencia del poema, nuestras heridas no son las del amor, la de la muerte y la de la vida. Sino algo mucho más prosaico y cruel, impropio de un País de la Europa del siglo XXI que nos toca vivir. En nuestro caso son las terribles heridas, del paro sin prestaciones, la de la precariedad del empleo favorecida por una reforma laboral sin derogar todavía y que hace que cientos de miles de jóvenes y mujeres principalmente, tengan que depender de trabajos intermitentes de unas pocas horas al día a la semana o al mes; mal pagados y con ningún derecho. Y la de una sociedad española cada día más desigual, según los datos de la propia Unión Europea.

Estas son sin duda, las tres heridas fundamentales con las que la sociedad española, llegamos a estas elecciones generales. Donde tenemos que decidir, quienes queremos que nos gobiernen los próximos cuatro años...

Sin Podemos no habrá giro a la izquierda