sábado 24/10/20

La España de Rajoy: una ficción insultante

Rajoy ha expuesto un discurso repleto de autocomplacencia, exento de una mínima autocrítica y en un tono de frialdad...

Teniendo en cuenta la realidad social española actual con cifras de paro insufribles, reducciones de prestaciones sociales nunca conocidas, desmantelamiento de servicios públicos esenciales y venta a precio de saldo de parte de nuestro patrimonio a inversores que abusan de nuestra debilidad, parecería razonable pensar que el Presidente del Gobierno aprovechara el Debate sobre el Estado de la Nación para asomarse a esa realidad  y plantear propuestas que posibiliten el rescate de ese gran número de españoles que se ahogan como consecuencia de sus políticas de austeridad y recortes. Desgraciadamente nada de eso ha ocurrido.

Frente a la desesperación que muchos españolen sienten al estar en situación de pobreza extrema, frente a la pobreza infantil que es hoy una realidad innegable en nuestro país, frente a los cientos de miles de ciudadanos en situación de pobreza energética y que no pueden encender su calefacción los duros días de invierno, frente a los desahucios que día a día se siguen produciendo elevando el número de españoles  “sin techo”, el Sr. Rajoy ha expuesto un discurso repleto de autocomplacencia, exento de una mínima autocrítica y en un tono de frialdad que parecía más el discurso de un gran empresario o banquero en una Asamblea General de accionistas que el de un Presidente de Gobierno de un país en situación dramática que necesita acciones de gobierno contundentes para enderezar un rumbo que está produciendo un retroceso social inaceptable; un discurso al que sólo le faltó el “ España va bien” para transmitir una imagen de nuestro país que no es avalada por ningún indicador serio de instituciones nacionales y comunitarias. Un ejercicio de “ceguera intencionada” por parte del Presidente del Gobierno, por cierto la misma ceguera que utiliza para no reconocer la corrupción que corroe las estructuras de su Partido y de muchas Administraciones donde éste ha gobernado.

El Sr. Rajoy en tono triunfalista reiteró de forma machacona las cifras macroeconómicas que han experimentado mejoría  (prima de riesgo, balanza de pagos o exportaciones) atribuyéndose casi en exclusiva esos logros olvidando que han sido actuaciones externas las que han contribuido sustancialmente a su consecución.

Analizando las encuestas realizadas en nuestro país, éstas indican que el paro y la corrupción son los temas que más preocupan a los ciudadanos; veamos que aportó el Presidente en estos campos.

En relación al paro el Sr. Rajoy adelantó la puesta en marcha de una medida estrella: la reducción de cotizaciones a la Seguridad Social a los empresarios que contraten aumentando su plantilla con la obligación de dar estabilidad laboral al menos durante tres años; si esas condiciones se cumplen, durante los dos primeros años pagarán una tarifa plana de 100 euros mensuales en concepto de cotizaciones empresariales. En principio esta medida podría incitar a las empresas a efectuar contrataciones e incrementar sus plantillas( habrá que garantizar sean aumentos reales de efectivos sin despidos previos) más si tenemos en cuenta la caída del crédito( el Banco de España indica una bajada de 9´7%) y el mínimo crecimiento de la economía española(una décima menos de lo manifestado por el Gobierno para el último trimestre de 2013) parece poco probable que esta pretendida medida estrella  vaya a tener incidencia significativa en la creación de empleo; en todo caso los logros que esta medida pueda conseguir en el aumento de contratos estables sólo servirá para enjugar muy parcialmente el enorme destrozo en los contratos indefinidos que ha producido la aplicación de la reforma laboral aprobada por el gobierno. Conviene recordar al efecto que frente al triunfalismo de Rajoy las Instituciones europeas estiman que el paro en España en 2015 estará en el 24´6% , es decir la legislatura acabaría con más parados que  cuando llegó al gobierno.  

Respecto al tema de la corrupción el Presidente sólo ha manifestado interés en términos de futuro, pero sigue sin asumir ninguna responsabilidad política por la corrupción que impregna la estructura del Partido que preside así como diversas Administraciones Públicas que gobiernan; desde esa posición es prácticamente imposible tener credibilidad ante los adversarios políticos y lo que es más grave ante los ciudadanos. El Presidente debería instar a las Administraciones investigadas para que tengan una colaboración activa y real con la justicia no poniendo trabas a las investigaciones policiales y judiciales, debería exigir dimisiones allí donde numerosos imputados por presuntos delitos graves de corrupción siguen ocupando escaños en parlamentos autonómicos y ayuntamientos. El Sr. Rajoy debería explicar porque desaparecen o se destruyen los discos duros de los ordenadores de los extesoreros del P.P imputados y aclarar también todos los extremos de esa contabilidad b sobre la que el Juez Ruz encuentra indicios se haya producido de forma continuada. Los ciudadanos quieren conocer la verdad y el Presidente no habló nada sobre ello.

En relación a los impuestos, hoy nadie duda de la subida que éstos han tenido desde la llegada al Gobierno del Sr. Rajoy incumpliendo de manera clara y reiterada su programa electoral; veamos que adelantó el Presidente en este terreno: como otra medida estrella anunció una elevación del mínimo exento de tributación por IRPF hasta los 12.000 euros brutos anuales( actualmente está en 11.121 euros) y sobre esta propuesta un informe de los técnicos del Ministerio de Hacienda( GESTHA) afirma que supondrá una pérdida de recaudación del Estado de 19´7 millones de euros, se traducirá en un ahorro medio de 47 euros anuales por mileurista y afectará a 402.000 personas; por tanto esta medida tendrá una mínima incidencia tanto por su escasa cuantía como por las pocas personas afectadas. La reforma fiscal se queda para el futuro y lo cierto es que en 2014 no bajarán los impuestos lo que supone no sólo seguir incumpliendo el programa electoral sino además no cumplir una promesa de gobierno.

De derechos y libertades públicas y los intentos de dificultar su ejercicio mediante promulgación de leyes restrictivas nada dijo el Sr. Presidente. Veamos: el anteproyecto de Ley Orgánica de Protección de la Vida del Concebido y los Derechos de la Mujer Embarazada, presentado por el Sr. Ruiz Gallardón y que en esencia limita de manera brutal el derecho de las mujeres a decidir sobre su embarazo no ha sido contemplado por el Presidente a pesar de haber sido interpelado por varios portavoces. El anteproyecto ha generado una enorme alarma social, ha merecido el rechazo unánime de profesionales, sociedades científicas y numerosos juristas y de aprobarse llevaría la legislación española en esta materia a las antípodas de los países de nuestro entorno; hemos conocido que una de las ponentes del Consejo General del Poder Judicial encargada de dictaminar sobre el anteproyecto insta en su informe preliminar al Gobierno para que retire el anteproyecto porque da una respuesta anacrónica y criminalizadora  además de representar un regreso a situaciones de inseguridad jurídica y prácticas extralegales; a pesar de todo ello el Presidente no estimó oportuno debatir este asunto que ha conmocionado a la sociedad española.

Tampoco abordó el Presidente la pretensión de su Gobierno de promulgar una ley de Seguridad Ciudadana que trata de amordazar las protestas de los ciudadanos. Siendo una realidad reconocida por el propio gobierno que nuestro país no tiene problemas serios de seguridad ni tampoco con el ejercicio ciudadano de los derechos de reunión y manifestación, es inadmisible presentar un proyecto de ley cuyo articulado plantea serias dudas sobre su constitucionalidad según recoge el informe del  Consejo General del Poder Judicial. La democracia se fortalece con el pleno ejercicio de los derechos y libertades  y eso no parece gustar al Gobierno del P.P que reiteradamente plantea iniciativas para recortarlos.

Ninguna autocrítica en relación a los sucesos ocurridos en Ceuta y por tanto ninguna asunción de responsabilidad política por parte de los responsables que ordenaron que la Guardia Civil actuase de una forma que podría haber vulnerado la normativa comunitaria e incluso podría ser tipificada de omisión del deber de socorro recogido en nuestro código penal y que ha merecido la repulsa del Arzobispo de Tánger. Quienes ordenaron esa forma de actuar deberían haber sido cesados de manera fulminante, más aún si tenemos en cuenta que intentaron falsear lo ocurrido para ocultar una actuación tan irregular. Tampoco ninguna referencia a la reforma exprés de la justicia universal que consagra que nuestro país vulnera numerosos tratados internacionales y que evitará se pueda perseguir y juzgar casos  de genocidio y delitos de lesa humanidad.

Para ir concluyendo, el Sr. Rajoy nos presentó una España que sabe no es real, eludió los problemas que realmente interesan y afectan a la gran mayoría de españoles, sin propósito de enmienda manifestó su convencimiento de seguir el mismo rumbo en su acción política, sin tener en cuenta que todos los sacrificios a los que ha sometido a una mayoría de ciudadanos ni siquiera han servido para cumplir su principal objetivo : el déficit público.

Bruselas  coloca el déficit español en 2013 en 7´2 ( 6´7 excluyendo la ayuda bancaria) frente al 6´5 fijado como objetivo y lo más grave el déficit del 2014 lo coloca en 5´8 frente al 4´5 establecido como objetivo, es decir fracaso absoluto de su política de austeridad.

El Presidente ha perdido una vez más la ocasión de rectificar, de plantear otra forma de hacer política y plantarse ante quienes le exigen medidas políticas que están generando grandes desigualdades en la sociedad española y amenazan con fracturar la cohesión social. Quizá el Sr. Rajoy no pueda rectificar porque sus firmes convicciones se lo impiden, esas convicciones que le llevan a gobernar de una forma que beneficia siempre a unos pocos ( las buenas estirpes) y lleva a carencias cuando no a la pobreza a una mayoría de españoles.

En breve hay un proceso electoral, deseemos que una vez más los españoles ejerzamos el derecho al voto y lo hagamos de forma responsable e inteligente. Así sea.

La España de Rajoy: una ficción insultante