jueves 6/8/20

Sobre el documento presentado en Bruselas: Hipocresia, cinismo y mentiras (II)

Volvemos con el análisis del documento enviado a Bruselas por el Gobierno del PP llamado “Programa Nacional de Reformas 2012".

Volvemos con el análisis del documento enviado a Bruselas por el Gobierno del PP llamado “Programa Nacional de Reformas 2012".  PDF | Texto completo del Plan Nacional de Reformas

17) El PP y ahora su Gobierno ha echado la culpa de la crisis exclusivamente al gobierno de Zapatero (Zapatero manirroto) porque pensaban que eso les daba votos. Sin embargo, cuando se dirigen al Consejo (Bruselas), resulta que la causa de la situación se debe a “un contexto caracterizado por la debilidad de la economía internacional, la inestabilidad de la zona euro y la irrupción de la crisis soberana”. A Bruselas no se le puede engañar como a sus votantes porque cuando vieran la evolución de los gastos e ingresos públicos se darían cuenta que lo que se ha producido es una caída extraordinaria de los ingresos públicos. Luego dice algo increíble: “A lo largo de una década –no especifica más- la economía española ha acumulado distintos desequilibrios macroeconómicos, una de cuyas causas principales ha sido el mantenimiento, durante parte de dicho período, de tipos de interés reducidos, incluso negativos”. Lo increíble no está en que la economía española ha tenido durante mucho tiempo tipos de interés que han favorecido la especulación, sino que pareciera dar a entender que eso fuera responsabilidad del Gobierno, cuando eso depende en gran medida de la política monetaria, cuya responsabilidad es del BCE desde la creación del euro. ¿Quién habrá redacto este informe? Y en todo caso, los tipos de interés son fruto de la relación entre oferta y demanda de dinero y no fruto del BOE. En todo caso, no parece que el desequilibrio fuera responsabilidad de Zapatero, tal como inculpaba el PP¿Pensarán que sus votantes son tan cretinos como los que han redacto el informe?

18) El Gobierno del PP sigue empeñado en reducir el déficit público reduciendo los gastos en plena crisis a pesar de las advertencias de los economistas críticos (Economistas frente a la crisis, por ejemplo) de que eso hará entrar a España en una espiral contractiva en la que, por cierto, ya hemos entrado. Y sin embargo, a Bruselas se le dice que: “los desequilibrios acumulados… se han visto agravados por la actual coyuntura contractiva”. ¿Coyuntura? El documento lo presenta como si la actual coyuntura fuera tal y que eso no tuviera que ver con la política de reducción del déficit. La verdad es que todo el documento es pura bazofia, al menos desde el punto de vista intelectual.

19) Los del PP nunca han reconocido ante los españoles que su reforma laboral va a traer una disminución de los salarios, pero ante Bruselas dice que: “Las características del mercado laboral español ha favorecido un ajuste vía cantidades, la inflexibilidad de los salarios y la consiguiente pérdida de competitividad”. Dicho de otra forma, ante Bruselas dejan patente su verdadera intención con la reforma laboral: reducir los salarios, quizá con la idea que ello fuera a aumentar el empleo, cosa de la que no existe evidencia empírica consistente allí donde se ha intentado. El PP espera que sus posibles votantes nunca lean este documento y ahí aciertan, desde luego.

20) Tanto en la oposición como ahora en el Gobierno, el PP ha lanzado el mensaje a sus posibles votantes de que era partidario de  acabar con la dualidad del mercado de trabajo acabando con la temporalidad. Sin embargo, en el documento a Bruselas se dice que “La estructura de la negociación colectiva combinada con la dualidad del mercado de trabajo ha favorecido aumentos salariales superiores a las ganancias de productividad registrada y ¡la protección de los trabajadores con contratos fijos en relación a los eventuales!”. Es decir, a los españoles el PP les promete una cosa y ante Bruselas afirma que es un problema la “protección  de los trabajadores con contratos fijos”. Es todo un monumento al cinismo. Ahora se explica que en la reforma laboral exista un contrato que llaman indefinido, pero según el cual te pueden despedir al cabo de un año sin derecho a indemnización.

21) En la pág. 46 del documento del Gobierno del PP enumera las limitaciones y dificultades de un ajuste ante los desequilibrios y llega a la conclusión de que “el funcionamiento flexible de los mercados de factores, bienes y servicios se convierte en el único capaz de garantizarla estabilidad a medio plazo de la unión”. Traducido en la práctica lo de los factores (en teoría, capital y trabajo), significa que sólo sobre los salarios recaería –como han hecho con la reforma laboral– el mecanismo de ajuste, puesto que las rentas del capital –ganancias, dividendos, etc.- no son fáciles de controlar y menos si no se intenta. Si todos los votantes del PP leyeran esta página del documento y fueran capaces de entenderla tendrían dificultad para conciliar sus deseos de privilegio y su estulticia. No es verdad que sea el único mecanismo de ajuste. Está el sistema fiscal; las posibles transferencias internas en una Unión Económica y Monetaria con un presupuesto 10 veces superior al raquítico actual, y la internacionalización y unificación de los Estados de Bienestar a partir de un presupuesto comunitario. Pero todo esto exigiría cambiar las instituciones, aumentar notablemente los presupuestos y una auténtica cesión de competencias a la Unión Económica. No parece ese el camino que pueda garantizar a Merkel o a cualquier otro dirigente alemán la victoria en las elecciones al Parlamento Federal y a sus länders. El problema es que si no se está dispuesto a recorrer ese camino el final del euro es cuestión de tiempo. En lugar de indicar este camino –salvo en el tema fiscal–, el documento habla “actuaciones muy decididas, claras y simultáneas en la consolidación fiscal y la flexibilidad y la competitividad de nuestras economías” (pág. 47). Traducido al lenguaje castellano y no el críptico falsamente económico como el empleado, significa acercar el gasto público a los ingresos reduciendo los gastos públicos, aunque la causa de esa diferencia sea por unos menores ingresos. El texto se entendería mejor si en lugar de “consolidación fiscal” se hablara  de consolidación presupuestaria. Pero claro, se trata de que no se entienda, no sea que los votantes de los partidos conservadores lo entiendan y duden de su voto.

22) Hasta la página 48 todo el documento parecería redactado por una pandilla de neoliberales (de Estado) que creyeran en la ley de Say, esa que dice que la oferta crea su propia demanda, según la cual no podría haber crisis como la actual –o fases de la crisis como la actual– por falta de demanda. Aunque guiados por creencias en lugar de por evidencias, sus redactores no son tan cretinos como para no darse cuenta de la importancia de la demanda y de la necesidad de una hipotética política que favoreciera el crecimiento. Sólo hay que ver la evolución de los componentes de la demanda agregada desde el surgimiento de la crisis en el 2007 ¿Y cuál sería esa política según el documento? Simplemente no existe. Pero en el documento confían –esta es la parte política– en que “el compromiso del Gobierno en la consolidación fiscal –Programa de Estabilidad y Programa Nacional de Reformas– responde al convencimiento de que el mismo está en la raíz de la recuperación económica a través de la recuperación de la confianza en la economía española…” (pág. 48). Esta es la clave y a lo que fía el Gobierno del PP. Los del PP se han creído sus propias mentiras y de ahí el asombro de Rajoy cuando contempla que el paro ha aumentado desde su llegada en casi 400.000; en el hecho de que la prima de riesgo haya superado a la de la italiana desde que hace varios meses, aspectos estos que difícilmente pueden convencer a sus votantes que son responsabilidad de la herencia recibida. Para aclarar, lo del Programa Nacional de Reformas se refiera a la reforma laboral de febrero, es decir, al decreto-ley de destrucción del Derecho laboral español. Rajoy se convenció o le convencieron de que su sola presencia en el Gobierno daría confianza en los mercados y en los inversionistas domésticos y foráneos. Está claro que aprobar unas oposiciones a registrador de la propiedad no garantiza un nivel intelectual mínimo para entender todos estos problemas. La explicación más profunda de Rajoy sobre lo que pasa es aquella cuando dice que “sabemos lo que hay que hacer y lo vamos a hacer”. Los resultados de todo esto están a la vista y –por desgracia– en lontananza.

23) Habla el PP de fricciones que lastran la recuperación “por el nivel de deuda acumulada por las empresas y su disponibilidad de liquidez”. Y la solución para el PP es algo que no ha dicho a sus votantes, como es que “este lastre podría empezar a mitigarse a partir del 2014 debido al ¡abaratamiento del factor trabajo!” (pág. 52). En realidad si del documento se eliminan los elementos de incertidumbre y las meras especulaciones sobre el futuro, toda la supuesta recuperación de la economía la fía el PP en el abaratamiento de los salarios. Dejando la carga cínica y la mentira permanente a sus votantes aparte, es un inmenso error confiar en ello en un momento de crisis cuando el resto de los componentes de la demanda agregada también está cayendo respecto al año anterior. Podríamos decir que lo que está pasando desde el año 2007 en el planeta debería suponer la eliminación del neoliberalismo como ideología y como teoría económica (la neoclásica). Desgraciadamente eso ya debiera haber ocurrido con la Gran Depresión del 29 del siglo XX, pero sobrevivió como ideología, es decir, como justificación de la división de la sociedad en dos clases: la de los privilegiados y la de los desposeídos. Y por ende, también sobrevivió y se volvió dominante (marginalismo, monetarismo, modelo austríaco) a partir de mediados de los años 70. Estas corrientes de pensamiento económico, ni pueden entender las crisis, los ciclos, ni pueden aportar ninguna solución de política económica para abordar estos problemas, porque ello supondría renunciar a sus supuestos, a sus fundamentos. Sería como pedir a la doctrina de la iglesia católica que renunciara al misterio de la Santísima Trinidad o a la de la resurrección de la carne. La prueba de todo esto es lo que está pasando en Europa desde que comenzó la crisis y, especialmente, desde el 2010 cuando se empezaron a tomar medidas para “solucionarla”. Lo único que se les ha ocurrido a la Merkel, a los Sarkozy, al Consejo, al BCE y al FMI -y ahora a Rajoy- y a los consejeros económicos de estos tipos es reducir el gasto público cuando la recesión en ciernes se ve alimentada por una caída de la demanda agregada.

24) Los hechos corren tan deprisa que dejan a este documento en el más absoluto de los ridículos. En su página 53 se dice que “la reforma financiera va a suponer un saneamiento adicional de 52.000 millones de euros en los balances del sector bancario español, contribuyendo a ¡disipar las dudas de los mercados sobre su solvencia!”. Y todo esto se decía –no se olvide– ¡antes de lo de Bankia! y las nuevas medidas para aumentar la supuesta solvencia de la banca. Los redactores del documento calculaban que se produciría “una mejora adicional de la prima de riesgo de ¿otros? 50 puntos básicos”. Lo que ha ocurrido es justo lo contario.

Seguiremos con el tema del documento.

Sobre el documento presentado en Bruselas: Hipocresia, cinismo y mentiras (II)
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