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sábado. 02.07.2022

Haubrich y las primarias

NUEVATRIBUNA.ES - 9.9.2010PARA FUNDACIÓN SISTEMAMe comentaba un colaborador en medios digitales , cuyo contrato depende del número de entradas a su comentario, que cuando advertía un peligroso descenso entre sus seguidores al caer en la tentación de hacer una reflexión de fondo, introducía en el título el nombre de Belén Esteban.
NUEVATRIBUNA.ES - 9.9.2010

PARA FUNDACIÓN SISTEMA

Me comentaba un colaborador en medios digitales , cuyo contrato depende del número de entradas a su comentario, que cuando advertía un peligroso descenso entre sus seguidores al caer en la tentación de hacer una reflexión de fondo, introducía en el título el nombre de Belén Esteban. Por estas fechas, la palabra talismán es “primarias”. Así que aquí me tienen, conteniendo mi natural deseo de participar en el debate político que hoy agita los sentimientos y las pasiones que despierta, al fin, el interés por el futuro de la Comunidad de Madrid ante la posibilidad cierta de acabar con el insoportable desgobierno de Esperanza Aguirre, y buscando otro argumento informativo, para que no me acusen de arrimar el ascua a una sardina que todos saben ya cual es. Por eso, tras el guiño, una crónica de actualidad.

La tarde del miércoles pasado, a la hora en la que los informativos hablaban de Gómez y Jiménez, me encerré en un salón del Instituto Goethe de Madrid para asistir al homenaje que políticos, periodistas y gentes de la cultura rendían al modélico corresponsal del Frankfurter Allgemeine Zeitung, Walter Haubrich, al portavoz cara al exterior de lo que la oposición al franquismo no podía hacer llegar a la opinión española. Como Novais desde Le Monde. Asistí a las intervenciones sentado en el peldaño de una escalera junto a Charo López -¡lástima de foto perdida!- y fuimos cómplices de las ironías lanzadas desde el escenario por Miguel Ángel Aguilar, de los esfuerzos de Enrique Barón por no pronunciar su discurso en alemán y de las puntualizaciones históricas de Felipe González sobre la “leyenda urbana” tejida en torno al apodo de “Isidoro”. Felipe hizo una apelación muy oportuna a lo que debiera ser la regla de oro del periodismo: la distinción rotunda entre la noticia contrastada y la opinión libre. El modelo, Haubrich. “Riguroso en sus informaciones, tozudo en la defensa de sus ideas”.

En los corrillos posteriores, a la caza de algo refrescante, se hablaba de lo útil que resultaría impregnar de la sabiduría de Haubrich las aulas de las Facultades de periodismo, reivindicar el trabajo con fuentes contrastadas y eliminar la tentación de elaborar las crónicas en función de lo que se dice en internet o renunciar a otra fuente documental que Wikipedia. Se hablaba de la nobleza de mantener un compromiso político y de la necesidad de reivindicar la ideología como un freno a la peligrosa deriva de estigmatizar el debate político y presentarlo como una antigualla ante la nueva tierra de promisión del burocratismo que solo busca resultados a corto plazo.

Pero se hablaba, sobre todo, de las primarias en Madrid y se hacía con apasionamiento. Mentiría si no dijera que los análisis iban más allá del resultado final en el recuento de los votos de los miles de militantes del socialismo madrileño. Madrid se ha convertido en un test sobre las virtualidades de la democracia interna en los partidos políticos. Una lección de juego limpio, de contraste de ideas, devolvería la confianza de los ciudadanos hacia quienes, en definitiva, van a representarlos en las instituciones parlamentarias y en los gobiernos.

Al encender, de vuelta, la radio del coche, escucho que un joven militante protagoniza las noticias porque ha hecho un dibujo de Gómez al modelo Obama y que una veterana actriz ha recompuesto el chotis “Madrid” para alentar a Trini. Nadie anuncia un debate entre los dos candidatos.

Eduardo Sotillos es periodista y, actualmente, secretario de Comunicación y Estrategia del PSM

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