jueves 29/7/21

¿Debemos salirnos de la Unión Europea?

He sido siempre un ferviente defensor del proyecto europeo, pues suponía un avance histórico en nuestro continente, tanto a nivel económico, político, social y cultural. El problema surge cuando la casta neoliberal se adueña de la Unión Europea, para convertirla en rehén para su propio beneficio.

He sido siempre un ferviente defensor del proyecto europeo, pues suponía un avance histórico en nuestro continente, tanto a nivel económico, político, social y cultural. El problema surge cuando la casta neoliberal se adueña de la Unión Europea, para convertirla en rehén para su propio beneficio.

Me opuse al proyecto de Maastrich, la carta de Lisboa, al proyecto de Constitución europea, que no han sido otra cosa que la constatación de la hegemonía del neoliberales llevándonos a la Europa de los mercados.

La Europa, por la que he luchado y he soñado, no es la Europa que ahora tenemos, la Europa de los mercaderes. No me siento cómodo en ella y es la causante de todo el dolor que está provocando y seguirá ocasionando. Es como la gangrena que se extiende por todo el cuerpo, no hay medicina que la detenga y nos lleva a la muerte social y económica. La Europa neoliberal va a morir y cuanto antes la enterremos menos dolor provocará.

En la actualidad se está produciendo un fuerte debate en el progresismo europeo en donde se pregunta ¿Qué hacer con la neoliberal Unión Europea?

Hay tres alternativas posibles. Veamos:

1. La Unión Europea debe de seguir con las políticas neoliberales, es decir seguir con los recortes sobre recortes que nos llevan al desastre económico y social. Es la opción continuista que llevan los partidos de derecha europeos, porque es su política.

Plantean que se sale de la crisis con mejoras competitivas a base de menor salario y peores condiciones sociales y laborales, esto hará que nuestros productos  crezcan  con las exportaciones y de esta forma salir de la crisis. Esta es una falacia más de las muchas de  la doctrina neoliberal.

Debemos saber que en estos momentos, estamos intervenidos desde Bruselas y Berlín. Sólo cabe recordar las palabras del ínclito Joaquín Almunia, comisario europeo en representación de España y socialista para más INRI que dice “las sugerencias de la Unión Europea son obligaciones que habrá de cumplir nuestro país”. Dicho y hecho.   Sólo falta la valentía a nuestro gobierno del PP en reconocerlo y dejar de tener a la población en la más absoluta ignorancia, para no asumir el coste político de esto. Me niego a seguir en este mundo del neoliberalismo.

2. Los que entienden que ésta Europa no se puede mantener, pero que es posible reformarla desde dentro, y en consecuencia hay que impedir por todos los medios que caiga. Plantean partir de lo ya edificado y llevar a esta Europa  a un cambio hacia valores más solidarios y progresistas, que nos acerquen a los llamados modelos socialdemócratas, implicando profundas reformas.
Esta opción es la denominada liberaldemocracia de los partidos socialistas y de amplios sectores de la izquierda española, donde entrarían los sindicatos UGT y CCOO, corriente también denominada ortoliberales. Piden una relajación de las políticas de austeridad, aunque sin cuestionarlas en el fondo, planteando que el crecimiento de las exportaciones servirá para impulsar el crecimiento económico necesario y favorecerá la disminución del déficit público. Esta política nos hará ganar la confianza de los mercados y disminuirá la prima de riesgo, y suponiéndonos una financiación más barata.

Los ortoliberales plantean que con recuperar algunas normas de regulación de los mercados, sobre todo financiero, y de ahí surge la tasa Tobín, junto a unos retoques tributarios y el control por parte del Gobiernos de algunos aspectos macroeconómicos sería suficiente para reflotar la Unión Europea.  

Como decía el líder radical italiano Marco Pannella decía “si no puedes vencer al enemigo acuéstate con él…..”, así ha acabado el proyecto socialdemócrata y sigue sin ver que para cambiar esto, deben de dejar de acostarse y romper los lazos que les une  a los neoliberales. Mientras esto no lo hagan, su futuro es cada vez más irrelevante, como se esta demostrando elección tras elección. Sirva como ejemplo lo que le ha sucedido al PASOC griego.

3. La tercera alternativa pasa por ser conscientes que la Unión Europea con la estructura actual es irrecuperable. La Unión Europea está mal diseñada y construida y desde mi punto de vista es imposible reformar, lo cual nos aboca al fracaso más absoluto.

Es hora de plantearse una ruptura con la Europa actual, saliéndonos de ella. Hay mucha gente que le da miedo esta posibilidad, pero es la única desde mi punto de vista que realmente es viable en la situación actual. Las tres son difíciles y nos provocan dolor, pero la que menos nos producirá será esta última, pues es inevitable a medio plazo el derrumbe de la Unión Europea. En consecuencia no debemos esperar a que nos caigan los cascotes en al cabeza.

Sería conveniente volver a nuestros orígenes y regresar a la peseta ¡Qué duro es salirse del euro! Sí, pero el euro es más que una moneda, es además un modelo económico que nos lleva al dolor. La permanencia en él nos llevará al desastre. Salirnos nos permitiría la elaboración de una política económica propia, que nos permitiría a medio plazo acabar con la espiral de sacrificios económicos y sociales interminables.

Esto supondría poner en funcionamiento todos los recursos materiales y humanos que disponemos como país. Podremos estimular la demanda mediante el desarrollo del gasto público para favorecer el desarrollo y generar riqueza. Podríamos llevar a cabo políticas de justicia redistributiva. Dispondríamos de nuestro propio Banco Central

(el Banco de España) que haría funcionar el crédito y  en consecuencia se pondría en marcha el sistema productivo, por lo que haría que el principal problema del país, el paro empiece a tener una solución viable a medio plazo. Además recuperaríamos nuestra autonomía política de decisión.

Como vemos, la primera opción es la de continuar en el proyecto europea actual que no permite cambio alguno y sólo se basa en la disciplina fiscal y la austeridad que nos lleva a una recesión  cada vez más profunda y sin salida a medio plazo. La segunda opción la ortoliberal, es la reformista, que sólo plantean una cierta humanización de la crisis, pero sin cuestionar el sistema. La tercera opción es la rupturista y a la que cada vez se unen más grupos sociales, políticos y económicos desde los sectores del progresismo y que buscan dar un golpe en la mesa diciendo: ¡Basta ya!, planteando buscar nuestro propio camino, reconociendo el fracaso de las políticas neoliberales y del proyecto europeo actual.

Los que estamos por esta tercera opción debemos actualmente hacer que se expanda esta postura, apoyando a todos los movimientos sociales, e ir sumando fuerzas para conseguirlo. Debemos agrupar a todos bajo un mismo proyecto que sea amplio de miras y dinámico. En nuestras manos está nuestro futuro, no permitiendo que nos lo diseñen otros.

¿Debemos salirnos de la Unión Europea?
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