viernes. 19.07.2024
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Erupción volcánica. (Imagen facilitada por la UGR)

Por primera vez científicos visualizan lo que califican como “corazón caliente de magma” debajo de la isla de Tenerife situado a menos de 10 kilómetros de profundidad de la boca del volcán Teide.

Un estudio realizado por varios investigadores analizando la microsismicidad en el interior de la isla ha conseguido identificar esos reservorios de magma que “podrían ser una señal precursora de un proceso eruptivo en el volcán”, señalan en un comunicado enviado a los medios.

El trabajo se ha realizado en colaboración entre Trofimuk Institute of Petroleum Geology and Geophysics de Novosibirsk en Rusia, el Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN) y la Universidad de Granada (UGR) y sus resultados han sido publicados en el Journal of Geophysical Research.

“La tomografía evidencia claramente que, en la corteza por debajo de la caldera de Las Cañadas, es posible la presencia de pequeños reservorios magmáticos a profundidades inferiores a los 5 kilómetros. Estos reservorios permiten al magma enfriarse, cambiando su composición química hacia la fonolita, un tipo de magma potencialmente explosivo”, afirman.

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Imagen de un modelo esquemático del interior de la Isla de Tenerife derivado de este trabajo.

Según los científicos, estos reservorios magmáticos “pueden ser la fuente de erupciones muy explosivas” como la que ocurrió en el volcán de Montaña Blanca (Lanzarote) hace alrededor de 2000 años y que fue de tipo sub-Pliniano, advierten.  

Al mismo tiempo, el estudio explica por qué las erupciones en Tenerife que ocurren fuera de la caldera de Las Cañadas, a lo largo de las dorsales de NE y de NO, tienen un carácter más efusivo, “no pudiendo en estas zonas el magma estancar por un tiempo suficiente a evolucionar hacía un tipo más explosivo”.

Estos resultados constituyen una herramienta importante para interpretar el incremento de la sismicidad en Tenerife y la emisión de dióxido de carbono por el cráter del Teide, que el INVOLCAN ha detectado desde finales de 2016. Esta actividad podría estar relacionada con el lento ascenso de un diapiro, dígase una “burbuja” de magma, a profundidades superiores a 10 kilómetros por debajo del Teide. Por lo tanto, “estos nuevos conocimientos serán de gran utilizad para una mejor interpretación de las señales precursores de un posible proceso eruptivo en Tenerife”, aseguran.

El Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN) cuenta en la actualidad con 19 estaciones sísmicas de banda ancha que han permitido bajar la capacidad de detección y localización de miles de microterremotos en Tenerife. Así se ha podido investigar a una profundidad de 20 kilómetros y determinar la velocidad de las ondas sísmicas S, que son las más sensibles a la presencia de fluidos hidrotermales y magma. 

Advierten de la existencia de un ‘corazón caliente’ de magma bajo el volcán del Teide