sábado. 02.03.2024

Estimados amigos, familiares y allegados: No desaprovechéis la campaña primavera-verano del Ministerio de Defensa, o de la Guerra, con lo bien que os pueden sentar los uniformes de camuflaje, los misiles prêt-à-porter y demás accesorios que se están preparando sólo para ti (colección Rambo).

Lo primero es lo primero, así pues, vamos con los reconocimientos. Nuestro ínclito Presidente del Gobierno, Sr. Sánchez es magnífico, chiripitiflaútico, incólume; es decir: un crack. Él solito ha transitado, casi sin solución de continuidad, por las siguientes decisiones políticas, ordenadas cronológicamente: no enviar a Ucrania más que artefactos o materiales defensivos de los que no hacen “pupa”; pero tenía otra propuesta inmediata -dos días de diferencia- remitir, por correo postal, armas ofensivas. Niños esto es un eufemismo, debéis entender de las que rasgan, matan, desgarran y consiguen, en gran medida, una destrucción masiva asegurada. No contento con ello “ha dejado caer la bomba”: rematar su discurso con la decisión y exigencia otánica/natónica de aumentar el presupuesto de defensa (“guerra”), en cómodos plazos- dos añitos- hasta el 2% del PIB español, en el momento actual se sitúa en el 1,4 % . ¡No me digan ustedes que estos vaivenes no son todo un récord! Además, de que estamos hablando, se trata de unos 9.300 milloncejos de euros que incidirán “positivamente” en el aumento del presupuesto militar español. Total, unas migajas. Aunque siempre habrá falsos pacifistas, izquierdistas de salón y demás personal pijo y sin "ardor guerrero" que critique la medida. Hay gente “pa” “to”.

Eso sí, tengo que reconocerlo, nuestra Ministra de Defensa, Doña Margarita Robles, ha explicado todo muy bien y, yo he quedado tranquilo, sosegado y reposado:

- Mirad, niños, estos dineritos, minúsculos, diminutos son para la Paz.

¡Cáspita, me he ido a la cama reconfortado; cantando aquello que declamaban los Celtas Cortos: “cuéntame un cuento y verás que contento, me voy a la cama y tengo dulces sueños”! Zambomba; ¡esto ya es otra cosa, la cuestión tiene que ver con la Paz, así con mayúsculas!

A ver, la Paz y su mantenimiento necesitan en inversiones, contratos y autorizaciones de gasto, la friolera de 9.300 millones de euros hasta 2024. Esfuerzo hercúleo, propio de titanes; la Seguridad y la Defensa por encima de todo, aunque no haya para pan. ¡Faltaría más!

Una petición antes de irnos al catre, tita Margarita, puedes también comprarnos matasuegras. Son un arma defensiva-ofensiva de hilaridad desternillante.

- Nada, nada, concedido.

Asunto finalizado, la exigencia otánica-natónica está grabada a fuego y es insoslayable. ¡Caracoles, faltaría más, abrir un debate amplio y sosegado sobre esta cuestión de Estado; esto va a misa porque nos hemos comprometido con el “amigo americano” y otros 29 Estados! Nada menos que 30 países, una explosión de éxito fruto del ansia otánica por expandirse, cuando la Alianza Militar (OTAN/NATO) se encontraba en “encefalograma plano” y buscándose a sí misma, o “buscando enemigo reconocible”. ¡Qué fiebre, qué desazón de ensanchamiento, que inquietud por sumar de dos en dos, de cuatro en cuatro!

A mí -pobre de mí- se me había ocurrido que, siendo este un asunto -el aumento del presupuesto de Defensa español- de tamaña enjundia debería ser objeto de un amplio consenso de la ciudadanía española; pero ya veo que no. “Alea jacta est”.

Se calcula “grosso modo” que el montante anual del gasto relativo a Seguridad y Defensa, en todo el orbe conocido, se eleva a 26,2 billones de dólares anuales. Esto supone el PIB sumado de EEUU, Japón y España.

Señor Presidente, ínclito Sr. Sánchez, es que yo no puedo “arrancarme” el cerebro. Como le cuadra a un ciudadano libre, tengo dudas, muchas dudas. Para empezar, yo haría, con su permiso, tres preguntitas de nada:

¿Para qué? Tenemos que aumentar los soldados con ardor guerrero y mejorar sus sueldos; necesitamos cazas supersónicos que lancen misiles que al contacto con el suelo enemigo se conviertan en palomas; precisamos de barcos de desembarco anfibio que dejen a nuestros infantes de marina -¿por cierto, ¿vamos a llamarles marines, a partir de ahora?- sin que comiencen el asalto con las botas mojadas; es una cuestión de más bombas, metralletas, carros de combate u otros artilugios bélicos de destrucción masiva que se encuentren en rebajas.

- ¡Tengo armas de destrucción masiva en rebajas, oiga! ¡Me las quitan de las manos, venga, anímenseme que mañana es tarde! Todo rebajado, Jefes y Oficiales. Compatibilidad asegurada, coordinación completa con el material estadounidense. ¡Siempre toca, si no es un perrito, es una pelota! ¡Córcholis, ¿quién pudiera estar en esa Feria de Muestras Armamentística?!

¿Por qué? Acaso, durante este tiempo pandémico, a tope, ¿no ha pasado nada? Les suena la peor pandemia padecida, después de la mal llamada “gripe española”. El compromiso otánico/natónico es de obligado cumplimiento, se encuentra grabado a juego en nuestra sensible y delicada piel de Estado Social y de Derecho. Es, del todo, imposible revertirlo, criticarlo, diferirlo, rebajarlo, anularlo. Parece que usted y otros responsables de la economía “defensiva” han bajado del Monte Sinaí, con las tablas de la ley ya escritas, cual Alianza de las Alianzas, para decirle al pueblo elegido:

- ¡Basta ya, ingratos pecadores de la pradera!

Tomad nota, incautos aguafiestas: el presupuesto de Defensa para el presente año se eleva a 10.155 millones de euros. Supone un 7,9% más que el correspondiente a 2021 y tiene entre sus prioridades las inversiones, a las que se destinan 3.647 millones, un 18% más, que redundarán en el desarrollo de la industria nacional y la creación de empleo. ¡Qué chollo!

Precisamente, el pueblo elegido no estaba celebrando la fiesta del “becerro de oro”, sino pasándolas canutas, j…… y p…. (horario infantil). ¡Con la que está cayendo! Acaso han desaparecido los pobres; los obreros pobres; se esfumaron las colas del hambre vergonzosas y lacerantes; tal vez la pobreza energética no es un hecho, ni la estanflación ni la pérdida galopante del poder adquisitivo de los menesterosos. Las necesidades de mayores y mejores servicios sociales es un territorio trillado, incluida la asistencia a los migrantes y refugiados que debe ser una entelequia; la asunción de una asistencia psiquiátrica decente se superó; las escuelas barracones son aulas fetén; las pensiones mínimas se igualaron a la media; la quiebra digital se cerró; mejoró, hasta desaparecer; la incidencia de los suicidios en nuestro país se esfumó, fruto de conseguir aumentar nuestra media de psicólogo clínicos por 100.000 habitantes y  de la felicidad social que derrocha el “gentío”; quebró la brecha de género de nuestros salarios patrios; los parados son fijos con trabajo; los autónomos respiran normalmente; la vivienda es un derecho constitucional consolidado; llegamos ya a un salario mínimo como “manda” la santa e incorruptible Unión Europea (UE); los jóvenes se han emancipado a tiempo y dejado el nido vacío, porque los alquileres son asumibles; etcétera. No quiero cansarle Sr. Presidente, que su tiempo es muy valioso y los “perroflautas” somos incansables. Sólo quisiera decirle que lo del 2% del PIB es una buena milonga, con bandoneón, guitarra y canto desgarrado.

-  Última preguntita: ¿de dónde?; es decir: la pasta gansa del aumento presupuestario de “guerra”- perdón, he querido decir de Defensa- ¿de qué rubros, capítulos, conceptos, que adornan nuestros gastos estatales, vamos a detraer para que la cosa nos quede “rumbosa”? Cómo decía Gila: “oye, y si llevamos “calentitos a los niños al Colegio, nos ahorramos el gasto en calefacción". Genial, Gila, pibe nomás. 

Tal como se está poniendo el insumo en calefacción (gas natural), que me ha dicho un pajarito que luego afecta en el precio de todo. Todo es todo, Sr. Sánchez. Es verdad, pobres eléctricas, pobres gasísticas. ¡Caracoles, que llanto más tonto me sume en la desesperanza, no te digo, pero si hasta se me cae la lágrima mejilla abajo!

¡Cáspita, ya estoy con mis tiquismiquis! Ya sé lo que me va a espetar el Sr. Presidente del Gobierno:

- Pero vamos a ver; ¿usted no sabe caminar y, a la vez, mascar chicle? Míreme a los ojos: hay para mantequilla de sobra y para lanzagranadas anticarro de efectividad garantizada.

Lleva usted razón, Sr Presidente, lo mío es de “Juzgado de Guardia”. Yo es que había leído dos pequeños textos que, a lo mejor, le convencían. Como el día 21 de este mes fue el Día Internacional de la Poesía -¡qué falta nos hace!-, pues me había dicho, se lo comento y, bueno, vale. Venga, de perdidos al río: dos versos de Mario Benedetti: “sus defensas gastadas/sus gastos de defensa” /; o bien, esta otra marxiana: “¡más madera, es la guerra!”, de los hermanos Marx.

No quiero venirme arriba, pero me temo, caballero, que va a hacer más falta la mantequilla para el desayuno de los migrantes y refugiados -incluidos, claro está, los ucranianos- y, menos cañones. Ésos ya los tenemos. Son los que lanzan salvas de artillería el Día de la Fiesta Nacional. A mí, tengo que confesárselo, ni la música militar ni las salvas de artillería me despiertan; yo sigo en la cama igual. ¡Menudo patriota estoy hecho! Bueno, en todo caso, a usted Sr. Presidente le quedan el PP, VOX; venga, que no me quede corto; también Ciudadanos. ¡Zambomba, qué foto, va usted a salir estupendo, como un estadista de fuste, un nuevo Churchill a la española!

Mientras arrecian los misiles y las armas letales no dejan de convocar la muerte; usted y, -como no- la derecha de toda la vida se congratulan del aumento del presupuesto militar. ¡Qué alegría para el “complejo militar-industrial”! Ya se oye el tintineo de sus cajas recaudadoras, suenan como una melodía celestial para los magnates de la guerra, todas esas benignas empresas “colaboradoras”, “concesionarias”, “adjudicatarias”. ¡Albricias, el cielo ensangrentado y lleno de polvo en suspensión, por fin, les ha escuchado! Yo, lo flipo.

Finalizo. Estoy leyendo la última novela de Javier Cercas que se titula: “Independencia”, Dirá usted, Señor Presidente; malo, malo, por dónde nos va salir éste. Pues mire, en su página 63, va un personaje y dice: “Porque acababa de descubrir que no es que el dinero sea una forma del poder. Es que es el poder”. (Título: Independencia, autor: Javier Cercas. Editorial: Tusquets; 1ª Edición, marzo 2021).

¿A cómo está el misil tierra-aire?