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jueves. 30.06.2022
ministra defensa
 

FLOREN DIMAS | Margarita Robles Fernández, ministra socialista de Defensa, sin entrar a valorar su actual espíritu beligerante al servicio de la OTAN, representa en estos momentos uno de los más graves peligros para la débil democracia española, por su actitud permisiva ante la deriva ultraderechista que la institución militar y la Guardia Civil viene manteniendo en los últimos tiempos, permaneciendo impasible ante el amotinamiento de los más de mil firmantes del manifiesto de adhesión a la memoria del dictador Francisco Franco, de agosto a diciembre de 2019, movimiento antidemocrático insurreccional en el que estaba representada prácticamente la cúpula militar de las grandes unidades de los tres ejércitos; por permitir declaraciones de corte anticonstitucional de generales y coroneles en activo y en la reserva, además –entre otras razones- de la expulsión de filas de un oficial de Ingenieros por denunciar la corrupción económica en las FAS y de un cabo de Sanidad cuyo “delito” fue suscribir un escrito colectivo de militares de rechazo al suscrito por Los Mil pro-franquistas, sometidos a una persecución inquisidora, que tanto nos recuerda a policías como la Stasi o la Gestapo.

A pesar del celo en el ocultamiento de las tramas ultraderechistas existentes en el seno de algunas unidades de las FAS, denunciadas en algunos medios de comunicación, Defensa no ha abierto ninguna investigación ni expediente informativo, contrastando con la resolución con la que el ministerio de Defensa alemán ha actuado en casos similares, procesando y expulsando a militares pro nazis y disolviendo alguna unidad en la que éstos encontraron cobijo.

La impronta ultraderechista de marcado acento neofranquista, es un hecho en las FAS españolas. Sirva de exponente de tal aseveración el estudio estadístico realizado por el teniente Luís Gonzalo Segura en su obra “El ejército de Vox”, en que con datos electorales provenientes de Instituto Nacional de Estadística, queda verificado que en todas las demarcaciones electorales en donde hay asentadas unidades militares, el número de votos obtenidos por la formación política Vox, ha experimentado en las últimas elecciones generales un aumento exponencial, llegando en muchos casos a ser el partido más votado en relación con demarcaciones colindantes de análoga población, en las que no existe ninguna institución militar, como evidencia de la eficaz campaña de propaganda e influencia entre el vecindario y las propias familias, llevadas a cabo según un patrón que se extiende a todo el territorio nacional.

No es indiferente a esta situación la complicidad de la ministra socialista de Defensa Margarita Robles, que además de ir dando coba ostentosamente a altos mandos de reconocido talante ultraconservador, no solo no protege, sino que persigue, desprestigia y expulsa de las FAS a militares que se han atrevido a desafiar la “omertá” que reina en los cuarteles y bases, consiguiendo con ello amedrentar a los demócratas que no sintiéndose amparados ni siquiera por los propios reglamentos y leyes militares y menos aún, por la Constitución, se recluyen en el silencio y casi la clandestinidad, simplemente por reclamar que las FAS se vean libres de la sombra intangible de ideologías neofranquistas y neonazis, se promueva una potente campaña de formación en valores democráticos y se expulse de nuestros ejércitos, a militares del mismo talente de los que se han amparado hasta hoy en un cínico discurso de ser garantes de los derechos y libertades de los españoles, para al día siguiente de pasar a jubilados, formar parte de los parlamentos autonómicos representando a partidos ultraderechistas, o a pertenecer a colectivos como aquel en el que uno de sus miembros manifestaba que “le encantaría fusilar a veintiséis millones de hijos de puta”, disparate disculpado por Margarita Robles con la coartada de respetar su libertad de expresión.

El PSOE, desde 1982 ha tratado siempre con guante blanco la pervivencia franquista en el seno de las FAS, por lo que la actual situación no es sino el resultado acumulado de tanta impunidad, con el envalentonamiento de los mandos más montaraces y el repliegue al ostracismo de los que todavía creen en los valores mínimamente representados en la Constitución.

Margarita Robles no es la única cómplice de la infiltración del radicalismo ultraderechista en las FAS, si no el Partido Socialista que la sustenta.

Floren Dimas Balsalobre, teniente del Ejército del Aire (R)
Miembro de ANEMOI, ACMYR y Asociación por la Memoria Militar Democrática

Margarita Robles, un peligro para la democracia